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Las restricciones al libre comercio que genera la actual guerra comercial que enfrentan Canadá, México y la Unión Europea contra Estados Unidos costará 1.5% del PIB mundial, dijo la directora de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Gabriela Ramos.

En entrevista con EL UNIVERSAL, advirtió que se está “poniendo en riesgo lo que se logró, porque tomar estas medidas unilaterales vulneran la confianza, crean la necesidad de que los países respondan y ponemos en riesgo esta solidez”.

El impacto económico de 1.5% del PIB que calcula la OCDE se presentará si se materializaran todas las acciones que anunciaron Estados Unidos, la Unión Europea, Canadá y países emergentes.

“Si se materializan estas medidas de proteccionismo te va a dar reducción de crecimiento de 1.5% a mediano y largo plazos”, detalló.

Ramos expuso que la guerra comercial actual “es muy nociva, porque va a vulnerar la confianza, además de que revertirá los alcances económicos que se registraron tras la crisis económica mundial de 2008-2009.

“Después de 10 años logramos que la economía mundial estuviera a un nivel de crecimiento similar a la precrisis, de 3% a 4%. Nos tomó 10 años regresar a un nivel de inversión sólido, a inversiones de las cadenas productivas, porque a veces las inversiones se apuntalaron por inversiones financieras, pero actualmente hay base sólida de países avanzados y emergentes que crecen a un nivel precrisis”, expuso.

Al referirse a la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles de 10% al aluminio y de 25% al acero con la justificación de que se pone en riesgo su seguridad nacional, en lo que denominan Sección 232, Ramos comentó que en la OCDE “revisamos en qué medida las restricciones al libre flujo de bienes servicios pueden reducir los factores más importantes de crecimiento. Nuestros expertos han dicho que puede llegar a reducir el crecimiento en 1.5% mundial”.

Efecto espejo

Dijo que al generarse medidas unilaterales como las hechas por Estados Unidos se promueve la respuesta de las naciones afectadas y ello no es bueno para nadie.

Sin embargo, afirmó: “La reciprocidad existe. Al final del día, si hay este tipo de medidas unilaterales, si miras alrededor la mayoría de los países que han sido objetos de estas medidas están respondiendo y no te queda otra”.

Para quien fuera coordinadora de asesores del secretario general de la OCDE [José Ángel Gurría], las restricciones al movimiento de mercancías en el mundo no sólo tienen efecto nocivo en los países, sino que las ponen en marcha y hay consecuencias en el mundo.

Ramos dijo que el problema es que se opera sobre la teoría comercial de que cada país debe de producir aquel bien que le da ventajas comparativas y ahí debe concentrarse y lo que no debe importarse, es decir, “produces donde eres mejor e importas donde no”, pero eso lleva a una visión muy parcial de cómo funciona el sistema económico internacional.

Ello porque las exportaciones de bienes y servicios están vinculadas con insumos y productos que tienen nacionalidades diversas. Incluso, pese a que China es el principal exportador, el valor agregado de esas ventas es 40% menor de lo que dice la contabilidad tradicional, porque muchos componentes y partes son del exterior.

Resultados negativos

La representante de la OCDE comentó que si bien cada país tiene la prerrogativa de decidir qué medidas va a apoyar, “cuando esa visión estratégica está construida sobre evidencias falsas o una comprensión limitada de cómo funciona la integración económica y la conectividad internacional el resultado será muy negativo”.

De acuerdo con la evidencia, agregó que ese tipo de decisiones proteccionistas no sólo afectan a los países a los que está dirigido, sino a quienes están tomando la decisión.

Añadió que las medidas que impiden el flujo comercial generan desconfianza, incertidumbre, reducen inversiones y el potencial de crecimiento económico mundial.

Ramos dijo que, si bien existe una guerra comercial que involucra a los países socios del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, lo más importante es ver que el acuerdo beneficie a los tres países, tanto a productores, como a exportadores y a las cadenas productivas, por lo que es importante que se hagan esfuerzos para tratar de mantener el acuerdo.

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