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Los empresarios quieren que Andrés Manuel López Obrador sea un buen presidente y frente a los grandes pendientes del país debe demostrar ser más pragmático que predicador para atender prioridades como la inseguridad, la corrupción y combatir la impunidad, dice Claudio X. González Laporte, presidente del Consejo de Administración de Kimberly Clark en México.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el líder moral del sector privado y consejero de grandes compañías del país afirma que, aunque el presidente electo cuente con mayoría en el Congreso de la Unión, será distinto al Partido Revolucionario Institucional (PRI) hegemónico del pasado, porque ahora hay organismos internacionales, firmas calificadoras e instituciones que observan que se cuide y preserve la estabilidad macroeconómica.

El empresario, quien desde hace 45 años preside el Consejo de Administración de Kimberly Clark en México, comenta que para atraer inversión se requieren perspectivas positivas del futuro del país y solidez económica

El también tres veces presidente del Consejo Mexicano de Negocios (CMN) y dos veces del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), afirma que la llegada del nuevo gobierno no significa que se resolverán las cosas rápidamente y pensarlo así es sobredimensionar.

“Se espera que Andrés Manuel [López Obrador] resuelva muchas cosas muy rápidamente, pero creo que están sobredimensionadas [las perspectivas]. Aunque es un político muy hábil, y espero que presidente también, nadie puede serenar la inseguridad de un día para otro, y la expectativa es que al entrar las cosas se serenen y nadie puede hacer eso”, explica.

González Laporte, a quien por años López Obrador señaló como parte de la mafia del poder y de la minoría rapaz, afirma que lo conoce desde el siglo pasado, cuando fue presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

“Lo conozco desde que era presidente del PRD, en el siglo pasado. Conocí a su primera esposa, Rocío, muy buena persona. Cenamos una noche juntos en Palacio Nacional cuando el Rey Juan Carlos visitó México y el presidente [Ernesto] Zedillo le hizo una cena y nos tocó estar en la misma mesa”.

El empresario afirma que López Obrador es “un político muy hábil”, “un mago para manejar las expectativas” e incluso considera que “aunque es el mismo en campaña”, los años le han dado mayor capacidad de reflexión, de más madurez y hasta habla más hilado.

El también consejero de Grupo Carso añade que “espera que sea un buen mandatario. Queremos ser partícipes y contribuyentes positivos invirtiendo, generando empleos, haciendo que las empresas sean más innovadoras y competitivas, con mayor capacidad de crecer interna y externamente, y aplicar responsabilidad social a todo lo que hacemos, con el fin de que el país se vuelva más próspero e incluyente”.

Bono de apoyo

Reconoce que los más de 30 millones de votos que obtuvo Andrés Manuel López Obrador en la elección presidencial del pasado 1 de julio hacen “muy impresionante su victoria”, porque nadie esperaba esos resultados.

“Pueden ser muy buenos si se utilizan para bien y no tan buenos si no se utilizan para bien”, exclama.

Además, el presidente electo debe considerar que enfrentará cierta presión de la gente que le sigue desde hace años y que quiere hacer cambios que implican mayor gasto.

Es por eso que González Laporte considera que México atraviesa un momento histórico en el cual se debe cumplir con el compromiso de terminar con la inseguridad, acabar con la corrupción, con la impunidad y mantener la estabilidad macroeconómica, es decir, tener en cero el déficit fiscal, no crear nuevos impuestos y generar ahorros.

Con el PRI del siglo pasado “el país no estaba tan abierto a los mercados, el peso estaba fijo, una situación que ahora es imposible y anacrónica. Hoy el peso flota, los mercados están abiertos y México ha logrado una integración internacional muy fuerte, y creo que un contrapeso importante [en este gobierno] van a ser los mercados, el tipo de cambio y la inversión”, expone el empresario de 84 años de edad.

Tregua entre partes

Al cuestionarle si quedaron atrás los enfrentamientos entre el sector privado y López Obrador, González Laporte responde: “Espero que los calificativos producto de la campaña no sigan”. Con un mea culpa, admite que hubo empresarios que le aplicaron calificativos que no gustaron al político tabasqueño.

Comenta que en junio pasado, cuando los integrantes del Consejo Mexicano de Negocios se reunieron con el entonces candidato de la coalición Juntos Haremos Historia se le dijo que “no nos parecía bien que nos llamara minoría rapaz, rapaces, ni mafia del poder, a lo que el tabasqueño contestó muy serenamente: ‘Está bien, pero a mí tampoco me gusta que me digan Maduro o Chávez’. Me pareció una buena respuesta. No cabe duda que esos calificativos sí fueron usados por nosotros también”.

El empresario sonorense espera que la relación sea más tersa con el presidente electo y su equipo de trabajo.

“Hemos sabido que Andrés Manuel ha dicho a su gente, senadores y diputados electos que ya no más mafia del poder, porque los necesitamos para crecer”, añade.

“Entonces si eso ha sido así es un realismo muy claro de que todos tenemos que jalar parejo para adelante, de hacer que el país crezca y no se va a lograr crecimiento si no hay inversión y no habrá más inversión sin estabilidad económica y mayor seguridad, mejores instituciones y aplicación del Estado de derecho”, destaca.

Considera que fue muy sincero AMLO cuando el 1 de julio pasado en el Zócalo en vez de seguir un camino demagógico y populista “fue muy sincero, y muy él cuando dijo que quiere ser un buen presidente de México. Creo que fue un momento muy importante porque todos queremos que sea un muy buen presidente de México. Necesita una buena Presidencia”.

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