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Sé que éste es un tema altamente polémico, pero me gusta lo que hace Chumel Torres en YouTube y ahora en HBO.
*pierde 1000 chairopuntos*
*le arrojan tomates orgánicos de la chinampa de Xochimilco*
*le cancelan su credencial de ex alumna de la UNAM*
*una secta panista toca a su puerta*
Sí, tiene ideas con las que no podría estar menos de acuerdo, pero está haciendo algo que nadie más hacía (¡y que era necesario!) y está pavimentando el camino hacia un humor menos pinche a nivel masivo en México. Además, ninguno de nosotros nació así progresísisisisisimo, feministisisisisisísima y sabiéndolo todo. ¡Y hasta hace cuatro años Chumel era un ingeniero en Chihuahua! (¿#Conapred?). Creo que ha evolucionado un chingo y que, a este paso, pronto ya hasta en el Che Guevara de Filos lo verán.
PERO ÉSE NO ES EL PUNTO DE ESTE POST. Voy a hablar de otra cosa, pero el disclaimer era necesario para empezarles a contar.
Con todo y que en general me gustó, del primer episodio de #ChumelXHBO me chocaron dos chistes. Uno: después de una enumeración de malas noticias, decía algo tipo “¡Arjona va a sacar otro disco!” como remate de una serie de catástrofes. Me cayó gordo porque además de que ARJONA ES LO MÁXIMO DEL UNIVERSO, se me hace un chascarrillo demasiado fácil (aquí toda mi teoría sobre el odio hacia a Arjona: clic). Dos –y éste es el que discutiré a continuación–, hizo uno en la onda "Si mi mujer me pega, pues cierro las cortinas para que nadie se entere".
(Perdón que no cite tal cual, pero estoy en Silao, Guanajuato y hay muy poquitititito internet para conectarme a HBOgo. Acá está por si lo quieren ver: clic.)
La semana pasada entrevisté a Chumel para otro medio. Estábamos platicando sobre la corrección política y precisamente mencionó ese chiste como ejemplo. Me dijo que, en caso de hacerlo al revés, todo mundo se le iría encima. Lo mencionaba como queja.
Fue un comentario superficial y ya no hablamos más del tema, además de que ni dejé la cita en mi texto final. Equis. Pero yo, como pejezombi y feminazi, me clavé en las texturas y sentí la necesidad de hacerla de pedo. Está en mi naturaleza, no puedo evitarlo. Y por eso vine a escribir esto.
Primerísimamente, la fórmula humorística planteada por Chumel no funciona igual pa’ los dos lados porque no hay una epidemia de violencia contra los hombres ejercida por las mujeres, en cambio al revés sí. Clic. Y burlarse del oprimido no está chido ni lo estará nunca. Históricamente, Televisa lo ha hecho, pero es justo contra ellos que los millennials viejos queremos luchar.
Luego: siempre me ha cagado bien cabrón esa corriente “chistosita” de “Es que mi mujer me pega”, que generalmente viene emparentado con todo el rollo del “mandilón”: el hombre sobajado porque “ella es la que manda en la casa”. Nada más humillante que la idea de ponerse un mandil, esa prenda que representa el servilismo femenino y que los güeyes sólo tienen permiso de usar para hacer carnes asadas los domingos de NFL.

ASÍ SÍ WEY A HUEVO.
La primera vez que oí la palabra “mandilón” fue de Paco Stanley. Ya ahí empezamos mal. Luego la he escuchado y leído de hombres (¡y mujeres!) dirigida burloncita y despectivamente a otros hombres que no se comportan como machos-machos-machísimos ante su pareja heterosexual. O sea: si dejas de ser patán por un nanosegundo, inmediatamente te conviertes en un mandilón.
Pero como #NotAllMen pueden ser una mierda constantemente, algunos recurren al autoescarnio chafa para justificar ese ABSURDO COMPORTAMIENTO CIVILIZADO que mancilla su masculinidad. Entonces sueltan frases como “Le tengo que pedir permiso a mi domadora” o “No puedo ir, porque me pegan”. Es una especie de risa nerviosa como mecanismo de defensa ante algo que los incomoda muchísimo: ser cariñosos, preferir los planes de ella a los de los amigotes o, DIOS NO LO PERMITA, llevar a cabo tareas del hogar. “Es que yo soy el que lleva los pantalones... ¡pero a la lavadora!”. AJAJAJAJAJAJAJA. ¿Neta eso nos sigue dando risa en 2016? ¿Que un güey lave ropa?
Generalmente, cuando un hombre dice “Ella es la que manda” en realidad quiere decir “Tomamos decisiones en conjunto. Ella tiene voz y voto en la relación”, mientras que “Mi mujer me pega” se puede traducir como “Mi mujer reacciona cuando no está de acuerdo con algo, no se queda callada, exige respeto, no se deja insultar y si me comporto como un patán me lo señala”. Jajaja, uy no mames, qué gracioso. En cambio, en la mayoría de los casos, cuando una mujer dice "Mi marido me pega", es que su marido le pega. ¿Jajajá?
Además, como bien indican los onvrez en todas las discusiones facebookeras, también existen los hombres maltratados por sus parejas heterosexuales. Y entre más sean utilizados como imagen de burla, menos van a tener las herramientas para denunciar o frenar esas relaciones. La neta creo que no deberíamos estar haciendo bufonadas sobre violencia doméstica, punto. Puede ser doloroso para más banda de la que creemos... ¡y ni da risa! O sí, provoca jajajás pregrabados, como los chistes de Arjona o de meseros argentinos en la Condesa.
YA SÉ QUE EL CHISTE DE CHUMEL ERA UNA METÁFORA PARA HABLAR DE OTRA COSA Y NO EL CENTRO DE LA BROMA. Pero es lo mismo, porque son las microunidades humorísticas con las que construyes algo más grande, y siento que ninguna debería ser así de endeble, porque se te cae la casa. También creo que la corrección política le exige más a la comedia: o le buscas por otro lado menos choteado o subes tu nivel de calidad a la estratósfera southparkiana para permitirte ser culero. Yo digo.
Y ya. No hagamos bromas sobre mandilones ni personas golpeadas, en la tele o en el escenario o en la peda. No le hagamos eco a Paco Stanley, porfis.
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