Nutrición... ni bueno ni malo

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Inicia tu día bonito… lo mereces

¿Cuántas veces te has dado cuenta de tus malos hábitos sin hacer nada para cambiarlos?
29/07/2015
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¿Cuántos días a la semana te levantas de la cama con un brinco porque el despertador suena de pronto y demasiado fuerte?

¿Cuántos días a la semana resulta que vas camino a la oficina y sólo has tomado, si bien te va, un café?

¿Cuantas veces vas en el coche desayunando, maquillándote, haciendo una llamada y mandando un mail porque no te dio tiempo en casa?

¿Cuántas veces te has dado cuenta de tus malos hábitos sin hacer nada para cambiarlos?

Yo, muchas.

A mi también me pasó. Me iba a la universidad sin comer. Iba a entrenar y llegaba muerta de hambre y en lugar de cenar, prefería meterme a la cama y no comer nada. Mil veces me di cuenta en la noche de que todo el día no había tomado ni un vaso con agua. De hecho, muchos años fume y bebí… mucho, bien. Hasta hace poco me amanecía con prisa, atendía veinte cosas al mismo tiempo y realmente no estaba en ninguna.

Ya no. Trato, al menos, de que me suceda menos.

Ya me di cuenta de que son hábitos malos que no dejan nada nuevo. Hoy trato de hacer las cosas diferente. Les voy a compartir las cinco grandes cosas que hago por las mañanas y que han cambiado mi vida y en el orden en el que a mi me funcionan…

1. Pongo el despertador unos minutos antes para poder despertar tranquila, despacito y no medio infartada corre y corre. Eso me da oportunidad de quedarme en cama y pensar. Suelo reacomodar mi día a esa hora, repasar pendientes y cosas por hacer, pero tranquila. Leo un poco noticias, redes sociales, correos y con eso me entero de cómo me viene la vida hoy.

2. Al levantarme lo primero que hago es tomar un vaso de agua tibia con el jugo de un limón. Probé el vinagre de manzana pero el sabor no me gustó, sentía que me dejaba con muy mal aliento y me destrozaba el esmalte de los dientes, a pesar de probar tomarlo con popote. Así que me quedé con el limón, que no me encanta pero debo reconocer que eliminó el problema de estreñimiento y de mal aliento. La verdad es que la mejor manera de iniciar el día es hidratando tu cuerpo que lleva 6-8 horas sin agua.

3. Bebo un jugo verde. Así es, ensalada líquida llena de fibra, vitaminas, minerales y agua (y muuuuy de moda, por cierto). No soy fan de los extractores, le quitan toda la fibra a los alimentos, así que pongo todo en una Nutribullet licúo y listo… ¡a beberlo de inmediato!. Con eso el tránsito intestinal terminó de mejorar, tengo mucha energía todo el día y me ayuda a controlar el hambre durante la mañana. La clave está en hacerlo bien: base de verduras verdes, pocas de color. Agregar una sola porción de fruta, algún booster (proteína, jengibre, chía, amaranto, polen, etc).y mezclar todo con agua sola. También he probado agua de coco, agua mineral y leche de nuez de la india sin azúcar. Los tres experimentos han sido exitosos, ¡quedan súper buenos!

4. Un café. No se empezar el día sin café y, no es justificación pero termina de completar el aporte de antioxidantes. Una taza grande de café recién molido y filtrado hace mi vida feliz.

5. Ya con todo eso, me arreglo o lo que sea y… desayuno. ¡No salgo de casa sin desayunar! Me ha costado mucho trabajo porque toma tiempo pero la verdad es que merece la pena el esfuerzo. La energía que da compensa por completo el tiempo que hay que invertirle. Algo sencillo: un sándwich, unas quesadillas, unos huevos con verduras y una tortilla. No necesitas nada más. Toma 10 minutos hacerlo y te asegura bienestar todo el día. Quien no desayuna en la tarde no puede controlar la ansiedad.

Ahora sí, a hacer la vida. A mi todo esto me toma una hora más o menos pero cambia la perspectiva del día por completo. Háganlo y me cuentan cómo les va.

 

 

Estudié Comunicación en la Universidad Iberoamericana y ejercí varios años. Descubrí el deporte y me volví adicta. Ello me llevó a la nutrición y cursé el Diplomado de Nutrición y Antropometría...
 

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