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Algunas claves y conceptos para entender los atentados de París

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Busco contribuir a clarificar ciertos conceptos y delinear algunas claves que pueden ayudar a entender un poco mejor los recientes sucesos, la naturaleza del grupo perpetrador, y los objetivos del ataque
17/11/2015
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Este es un texto de seguimiento. Si no lo ha hecho, antes de leer el actual, le suplico revise mis primeros apuntes sobre los atentados de París en esta liga:

http://www.eluniversal.com.mx/blogs/mauricio-meschoulam/2015/11/14/primeros-apuntes-sobre-atentados-en-paris-de-noviembre

En el blog de hoy, busco contribuir a clarificar ciertos conceptos y delinear algunas claves que pueden ayudar a entender un poco mejor los recientes sucesos, la naturaleza del grupo perpetrador, y los objetivos del ataque.

Clarificaciones iniciales

  1. No todos los musulmanes son islamistas, ni todos los islamistas favorecen una misma ideología o apoyan los mismos métodos. El Islam es una religión y una persona que practica el Islam es un musulmán. El Islam político, en cambio, es una ideología. Quienes la adoptan se conocen como islamistas. Hay islamistas en todo el espectro que va desde moderados hasta radicales. Los islamistas buscan establecer para cierto país o región, la Sharia o ley islámica e implementar en mayor o menor grado, las prácticas políticas que el Corán propone. Las células de combatientes o militantes islámicos radicales pretenden lograr esos mismos objetivos, pero a través de medios violentos ya que, desde su percepción, esa es la única alternativa viable para conseguirlos.
  2. Existen por otra parte, los militantes jihadistas o combatientes pan-islámicos. Esta ideología, que es la de Al Qaeda, o la de ISIS (“Estado Islámico”) busca instaurar la Sharia pero no en un solo país o gobierno, sino a través de las fronteras, en última instancia un califato global como objetivo final.
  3. Confundir entonces a musulmanes con islamistas o jihadistas es un error. De hecho, alrededor del 70% de las víctimas por atentados terroristas son personas de religión musulmana (IEP, 2014). Alrededor de 80% de atentados terroristas ocurren en solo 5 países: Siria, Irak, Afganistán, Pakistán y Nigeria. Un 70% de actos terroristas en la actualidad son perpetrados por grupos militantes islámicos, pero hay un aproximado 30% que no. Tanto en el presente como en el pasado, grupos de toda índole han empleado esa estrategia para conseguir sus fines políticos. De modo que el terrorismo no es el “choque de civilizaciones”, sino una estrategia de violencia empleada por grupos radicales que a veces, no siempre, se puede entretejer con, pero que rebasa lo religioso.  

Sobre ISIS o “Estado Islámico”

  1. Hasta inicios del año pasado, ISIS formaba parte de Al Qaeda en Irak (AQI). No era otra organización, sino la misma. Había, en efecto, ciertas diferencias ideológicas y tácticas entre los líderes de AQI y los líderes de Al Qaeda Matriz, pero a pesar de ellas, ambas permanecieron en la misma red durante muchísimos años. La razón de la separación es eminentemente política: la percepción del liderazgo de Al Qaeda Matriz de que Bagdadi (líder de ISIS) se estaba saliendo de control y el grupo que comandaba crecía sin cesar. Si AQI y Al Zawahiri hubiesen llegado a entendimientos, es probable que hoy no estaríamos hablando de ISIS sino de una rama más de Al Qaeda.
  2. Por tanto, el primer malentendido o error es conceptual. Se piensa en ISIS como algo completamente separado o aparte de Al Qaeda en Irak (AQI). Se habla del “financiamiento de ISIS” como si éste hubiese iniciado en 2014. Es decir, se inicia la historia en 2014 ignorando antecedentes cruciales como por ejemplo la guerra que libra Estados Unidos contra AQI del 2004 al 2011, o las masacres y atentados en Irak a manos de AQI -cuyos miles de víctimas eran ciudadanos iraquíes, la mayoría de ellos musulmanes.  
  3. Una vez que ISIS se separa de Al Qaeda y consigue penetrar con fuerza en Siria, retorna a Irak con no más de unos 6 mil combatientes, logrando conquistar buena parte del territorio de ese país. Entonces, funda el “califato” y dice al mundo: “Ningún ISIS; somos Estado Islámico, por favor”. Es ahí, en el primer semestre del 2014, cuando irrumpe en la agenda mediática como una organización de altísimo riesgo, y cuando comienza su más importante “sex-appeal” para la jihad global. Miles de combatientes fluyen a sus filas.
  4. La separación de ISIS de su organización madre, Al Qaeda, en efecto, va a catalizar elementos que las distinguen a ambas, y apenas entonces, va a profundizar sus diferencias ideológicas y estratégicas.
  5. El liderazgo de ISIS, por ejemplo, establece una alianza crucial con exmilitares y exfuncionarios sunitas de tiempos de Saddam Hussein. Estos estrategas nada religiosos formaban parte de un régimen laico, y su rol en ISIS es determinante no en materia ideológica, sino en materia táctica. A ellos se debe una gran parte del éxito militar que ISIS consigue en solo unos meses durante 2014.
  6. Ello convierte a ISIS en una organización mucho más “acabada” por así decirlo que Al Qaeda. ISIS es a la vez un grupo insurgente, un ejército que emplea tácticas de combate frontal, pero también es un grupo que utiliza tácticas terroristas y un magistral manejo de medios de comunicación, imágenes, videos y redes. Al mismo tiempo, ISIS se convierte en una idea franquiciable, que empieza a tener éxito entre individuos y grupos jihadistas preexistentes. 

Diferencias estratégicas ISIS-Al Qaeda

Las diferencias entre ISIS y Al Qaeda sí existen. Sin embargo, en algunos medios, han tendido a sobre-exagerarse en los últimos meses. Podríamos rastrear dichas diferencias hasta el líder de la rama de Al Qaeda en Irak, Abu Musab al Zarqawi, considerado el padre ideológico de ISIS. Sabemos que él y Bin Laden no pensaban de manera idéntica en cuanto a cómo alcanzar la meta final de la jihad: un califato global que aglutinara a toda la Umma o comunidad islámica en el planeta.

Bin Laden pensaba que tomar territorios y fundar califatos en esos territorios no solo era un camino lento, sino contraproducente, porque atraía a los ejércitos occidentales y les abría blancos que podrían ser atacados por éstos. Bin Laden pensaba que la única manera de lograr las metas jihadistas era expulsar a Estados Unidos y a todos sus aliados de los países musulmanes, y posteriormente luchar contra los gobiernos locales que no se sometieran a la jihad para solo entonces fundar y expandir el califato. Zarqawi en cambio, concebía una lucha más local, dirigida contra los gobiernos de los países musulmanes, para entonces poder formar, expandir y fortalecer el califato deseado por todo el movimiento jihadista.

A pesar de esas diferencias, sin embargo, Zarqawi decidió unirse plenamente a Al Qaeda, someterse al mando de Bin Laden con quien estuvo lado a lado y cuya autoridad acató. Hoy ni Zarqawi ni Bin Laden se encuentran vivos. Posiblemente de estarlo, no conoceríamos al ISIS o “Estado Islámico” que actualmente conocemos.

No será sino hasta el 2014 –apenas hace un año y medio- que Bagdadi, el líder de ISIS, decide desconocer la autoridad de la matriz de Al Qaeda en Pakistán, y reclamando que él es el verdadero sucesor de Bin Laden, se autoproclama califa del “Estado” que él mismo funda en los territorios conquistados dentro de Siria e Irak.

El éxito del califato o “Estado Islámico”

Operativamente, la decisión de fundar un califato, o un pseudo-estado, se convierte en un atractivo de enorme peso para los jihadistas, pero a la vez, se convierte en uno de sus mayores obstáculos para su supervivencia futura.

Al volverse una organización que conquista y controla territorio y población, el grupo terrorista e insurgente se transforma en una entidad política material que se vende a sí misma no como “organización terrorista”, sino como “Estado”, capaz de afiliar “provincias” de diversas partes del mundo, y se auto exhibe como la portadora eficaz de la bandera jihadista.

Pero al mismo tiempo, el hecho de gobernar territorio y población le impone la necesidad de una mucha mayor cantidad de personal y recursos, los cuales, al empezar a escasear, podrían generarle a ISIS el efecto bumerang que Bin Laden preveía y siempre quiso evitar. Esto, sin considerar la gran cantidad de enemigos que ese grupo se ha ganado con su afrenta y contra los que está teniendo que luchar al mismo tiempo.

Cualquier análisis de seriedad indicaría que el “Estado Islámico” no podrá sostener eternamente el control de todo el territorio que pretende ocupar y, al mismo tiempo, enfrentar enemigos monumentales como Estados Unidos y sus aliados o Rusia, Irán y sus aliados. Sin embargo, ISIS ha contado con una herramienta que ha sabido manejar mucho mejor que sus oponentes: La comunicación.

Mediante el uso de esta herramienta, esa organización se ha asegurado de mantener siempre el control de la narrativa, de que los medios digan lo que quiere que digan, que las redes sociales se muevan en la dirección que desea moverlas, y de que, por consecuencia, los jóvenes reclutas del jihadismo reciban el mensaje que ISIS quiere que reciban

Entender conceptos para contrarrestar mejor esa comunicación

  1. ISIS no es un estado. No nos podemos cansar de repetirlo. ISIS es una organización militante que actualmente domina territorios que pertenecen a dos estados reconocidos por la comunidad internacional: Siria e Irak. El hecho de que dentro de esos territorios tenga sometida a la población, y se comporte como un pseudo-estado, no le convierte en estado.
  2. Como no es un estado, tampoco puede tener “provincias”. La mayor parte de dichas “provincias”, en realidad son grupos locales que reclaman lealtad ideológica a esa organización, y actúan en su nombre.
  3. La mayoría de las operaciones de esos grupos afiliados –no todas-, ocurre con absoluta independencia de la organización matriz. No hay planeación, control, coordinación, o financiamiento que propiamente proceda desde Siria o Irak.
  4. Lo que sí ocurre es una alta movilidad de combatientes. Unos 30 mil combatientes extranjeros han llegado a Siria a sumarse en las filas de ISIS. Muchos de ellos han recibido entrenamiento y posteriormente regresan a sus países de origen donde pueden hacer contacto con sus conocidos o redes, y planean de manera local los atentados.

¿Qué tanta coordinación hay entre atentados en distintos países?

  1. Pensar que el grupo del Sinaí llamado Ansar Bayt Al Maqdis (Antes ligado a Al Qaeda y hoy a ISIS), a quien se atribuye el posible atentado contra el avión ruso de hace unos días, sostuvo una coordinación con los jihadistas que masacraron a decenas de ciudadanos turcos hace unas semanas, o con los atacantes de Beirut hace unos días, o con los atacantes de París, no es imposible, pero parece poco probable.
  2. Esta podría ser una explicación alternativa:
  1. Las células e individuos que se han auto-afiliado a ISIS son cada vez más en todas partes del mundo.
  2. Algunos miles de combatientes han sido entrenados en Siria o Irak y posteriormente regresan a sus sitios de origen.  
  3. Así como lo hacía Bin Laden desde sus escondites, hay llamados constantes del liderazgo de ISIS hacia sus seguidores para perpetrar ataques donde, cuando y como puedan. 
  4. Así, casi cada semana hay intentos por una o más de estas células, grupos e individuos por llevar a cabo atentados a nombre de ISIS en muchas partes del planeta. Algunos de estos son más sofisticados, otros son mucho más caseros o simples. Alguno de estos intentos, los menos, tienen éxito.
  5. Como esto está ocurriendo de manera continua, hay una alta probabilidad de que varios de estos ataques efectuados en distintos países. ocurran en un mismo período de tiempo o con pocos días de diferencia. Hace solo unos meses vimos un atentado en Túnez al mismo tiempo que otros en Yemen y uno más en la propia Francia. Eso no supone necesariamente la coordinación de estas células.
  6. Por lo que sabemos, en los 6 atentados de París sí hubo una coordinación de tres células locales (con algún grado de conexión o componente desde Siria), pero ello no los conecta operativamente con otros atentados como los ocurridos en Turquía, Egipto, Yemen o Líbano. Los conecta solo ideológica y simbólicamente.
  7. A pesar de todo lo anterior, la narrativa que ISIS quiere imponer vence una y otra vez. Los ciudadanos comunes y corrientes no necesariamente conocen este modus operandi, y por tanto simplemente leen el mensaje: ISIS (como si éste fuese un cuerpo unitario, un pulpo cuyos tentáculos están completamente coordinados) está en todas partes, por lo tanto, cualquier persona que se encuentre en cualquier país enemigo de esta organización, o de hecho, en cualquier lado, está sujeta a esta brutal e imparable amenaza. 

En los próximos días hablaremos más sobre el tema. Mientras tanto, le dejo este otro texto que escribí a inicios de este año: ¿Cómo se combate el terrorismo? http://www.eluniversalmas.com.mx/editoriales/2015/01/74366.php


 

Twitter: @maurimm

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