Con bombo y platillo los mexicanos, o una parte de nosotros nos llenamos la boca al decir que el país de origen del maíz es México, que aquí se domesticó hace poco más de 8 mil años y que es una fuente de nutrición muy importante para nuestra población.

Pero los datos son alarmantes, porque hemos perdido seguridad alimentaria, resulta que cerca del 30 por ciento del maíz que consumimos lo tenemos que traer de Estados Unidos y que hemos caído al 5º. y a veces hasta el 7º. lugar como productores de este grano a nivel mundial.

Las razones pueden ser múltiples, unos dicen que, por la aplicación del Tratado de Libre Comercio, otros porque no se utilizan los fertilizantes correctos, por lo tanto las hectáreas no rinden al cien por ciento, otros señalan que a raíz de la desaparición de CONASUPO quedaron desprotegidos muchos productores y que se benefició a los privados como Cargill, por cierto propiedad de Montsanto; Archer Daniells, Maseca, Minsa, Portimex y el Porvenir, que entre otras cosas son los que fijan el precio de las cosechas, los principales concentradores de la distribución del grano y quienes importan el maíz de Estados Unidos a México.

La verdad es que esto que ocurre es una tragedia para los mexicanos y que el tema se toma con muy poca seriedad en diferentes ámbitos, pasando naturalmente por los tres niveles de gobierno y el propio Congreso de la Unión.

Hoy el tema incluso, se ha tornado frívolo pues se promueven los grandes banquetes en el extranjero con comida mexicana y se deja de hablar de lo sustancial: de los campesinos, que actualmente son más de 25 millones de mexicanos; los agros productores, de las cocineras tradicionales, portadoras del conocimiento ancestral y que son en su mayoría campesinas, productoras, artesana y recolectoras, todas reconocidas en sus comunidades por sus buenos oficios en el campo y en la cocina.

Leí con sorpresa que el Senado de la República aprobó una Ley de Fomento a la Gastronomía, la cosa podría estar bien, sí en primera instancia se ocuparan de lo trascendental que es la Ley Alimentaria, ya que el mandato constitucional señala que todos los mexicanos tenemos derecho a la alimentación nutritiva, suficiente y de calidad.

Lástima que como dice Francisco Madrid, director de la carrera de Turismo de la Universidad Anáhuac, es una ley que no tiene contenido y que será intrascendental. En entrevista con el comunicador Leonardo Curzio, Madrid agregó: “No puede haber un franco posicionamiento de nuestra gastronomía cuando somos campeones en obesidad infantil. Lo que debería hacer el Estado Mexicano es enfrentar en este impulso a la gastronomía mexicana los severos problemas de salud pública… hoy lo que México está haciendo a través de esta ley es simplemente traducir lo que hizo el ejecutivo en el decreto del año pasado y dio como resultado una Ley inocua”.

En este sentido y siguiendo con la Carta Magna, lo importante está en tener una población alimentada con estándares nutricionales altos, que permitan a nuestros niños y jóvenes desarrollarse física y mentalmente para tener acceso a la educación y lograr ser competitivos.

La discusión sobre el tema alimentario es un tópico serio en el que los países ponen toda su voluntad política, económica y tecnológica para mantener estándares nutricionales altos entre la población, para garantizar el alimento a todos sus pobladores y no es un tema de moda y mucho menos un tema frívolo del que quiere resultar beneficiado un grupo de la sociedad civil que no lucha por un sistema alimentario mexicano denominado milpa, donde crecen al menos 20 productos  al que se le ha dejado de apoyar de manera gradual y que pone en riesgo la soberanía alimentaria nacional.

Qué pena que esos mexicanos no entiendan que primero es el Ser y luego el Cómo Ser, es decir que primero es tener una población saludable y para ello hay que saber que la salud entra por la boca; y luego es todo lo demás.

  

  

Google News

Noticias según tus intereses

[Publicidad]