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El paro de las mujeres

20/02/2017
10:54
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En más de 30 países del mundo, incluido México, se está organizando un paro de mujeres: un cese de todas las actividades productivas y reproductivas posibles por parte de ellas. El paro está programado para el 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer, cuyos orígenes están ligados a la lucha por los derechos laborales de las mujeres. Para utilizar una referencia actual: el paro al que se está llamando es similar al “Día sin inmigrantes” que acaba de organizarse en Estados Unidos, en protesta a las políticas migratorias de Trump, en donde se invitó a los inmigrantes a abstenerse de ir a trabajar, de comprar y de mandar a sus hijos a la escuela. La diferencia, por supuesto, es que dado que las mujeres también desempeñan la mayoría de las labores en los hogares, en condiciones por lo general injustas y con poco o nulo reconocimiento, el paro también incluye todas las labores que ocurren en las casas. No solo se trata de que las mujeres se abstengan de ir a trabajar, o de comprar, sino de cuidar, también. Según el INEGI, las labores domésticas y de cuidado representan el 24.2% del PIB mexicano (más que las actividades manufactureras, el comercio y los servicios educativos), por lo que un paro masivo de mujeres supondría un duro golpe al sistema (por decir lo menos). ¿Se lo imaginan?

 

En México, según el INEGI, las mujeres trabajan, en total, 20.6% más de horas que los hombres, si se contabilizan las horas destinadas al trabajo fuera y dentro del hogar. Sí, los hombres todavía trabajan casi el doble de horas fuera de casa (a la semana, los hombres trabajaron 1,838 millones de horas, mientras que las mujeres 986 millones, según el INEGI); pero las mujeres trabajan más de tres veces lo que los hombres en el hogar (las mujeres laboraron 1,969 millones de horas, mientras que los hombres… apenas 581 millones de horas) (en el caso de la población hablante de una lengua indígena, las mujeres laboran cuatro veces más que los hombres en el hogar). Cuando se suman las horas, las mujeres, en promedio, trabajan más a la semana. Encima: dedican el 65% de su tiempo a labores no remuneradas en el hogar. Labores, en otras palabras, que no generan un ingreso y que no incluyen prestaciones sociales de ningún tipo. El poco reconocimiento y protección que tienen estas actividades, jurídicamente, se da siempre a través de las labores de alguien más. Por ejemplo: la seguridad social de los trabajadores se extiende a sus familiares, lo que incluiría a las mujeres familiares que hacen las labores de cuidado en el hogar. O, en caso de divorcio, las personas que dedicaron su tiempo predominantemente a las labores del hogar y de cuidado, tienen derecho a una pensión compensatoria. Estas protecciones, por supuesto, suponen que existe un trabajador con prestaciones y una pareja con bienes que se pueden repartir. ¿Cuántas personas caen en estos supuestos? En la mayoría de los casos, las mujeres realizan estas labores por poco a cambio. El propósito del paro es llamar la atención a este hecho y cambiarlo. No solo fomentando que las labores del hogar se repartan más equitativamente entre sus miembros, sino repensando los modelos sociales de cuidado en sí. Repensando, en otras palabras, el papel que la familia está llamada a desempeñar en la sociedad.

 

Ahora: el paro no está pensado solo para denunciar el trabajo de cuidado que las mujeres desproporcionadamente desempeñan en los hogares y las condiciones injustas en las que ello ocurre. El paro también está pensado para denunciar la discriminación que viven las mujeres en el empleo. ¿Como cuál? Es muy variada. Por mencionar algunos ejemplos: está la pérdida de trabajo por embarazo. (Según el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, la mayoría de las quejas que procesan por discriminación laboral por parte de mujeres tienen que ver con este supuesto.) Está el acoso laboral, algo que, en ciertas manifestaciones (como la sexual), afecta desproporcionadamente a las mujeres. Está la brecha salarial (que, según la OCDE, es de 16.7%). Está el acceso a trabajos precarios, mal pagados, con pocas o nulas prestaciones (como es el caso del trabajo del hogar remunerado, en donde el 95% de las personas que lo desempeñan son mujeres). Está la exclusión laboral que viven las mujeres trans y las mujeres con discapacidad. La lista puede seguir, pero basten estos ejemplos para apuntar a lo diversas que son las razones para que las mujeres paren este 8 de marzo para exigir una mejor vida: más justa, más igualitaria, más libre.

 

En un documento escrito por múltiples feministas (en su mayoría académicas, entre las que se encuentran Nancy Fraser y Angela Davis), se habla de la posibilidad de hacer de este 8 de marzo el inicio de un nuevo movimiento feminista global “para el 99%”. Debe ser un feminismo para el 99%, sostienen, y no un feminismo “lean in”, liberal y corporativo (como el que impulsa Sheryl Sandberg, la COO de Facebook), que le ha “fallado a la inmensa mayoría de nosotras, que no tiene acceso a la autopromoción y al progreso, y cuyas condiciones de vida solo pueden mejorar a través de políticas que defiendan condiciones de vida dignas, aseguren los derechos reproductivos y garanticen los derechos de las y los trabajadores.” En esto las académicas siguen a las activistas argentinas, que desde el colectivo #NiUnaMenos, han hecho un llamado amplio a parar, dando una multiplicidad de razones para ello. Un llamado que me permito replicar íntegro, con la esperanza de que nos movilice a unirnos:

 

Este 8 de marzo la tierra tiembla. Las mujeres del mundo nos unimos y organizamos una medida de fuerza y un grito común: Paro Internacional de Mujeres. Nosotras Paramos. Hacemos huelga, nos organizamos y nos encontramos entre nosotras. Ponemos en práctica el mundo en el que queremos vivir.

#NosotrasParamos

Paramos para denunciar:

Que el capital explota nuestras economías informales, precarias e intermitentes.

Que los Estados nacionales y el mercado nos explotan cuando nos endeudan.

Que los Estados criminalizan nuestros movimientos migratorios.

Que cobramos menos que los varones y que la brecha salarial llega, en promedio, al 27%.

Que no se reconoce que las tareas domésticas y de cuidado son trabajo que no se remunera y suma, al menos, tres horas más a nuestras jornadas laborales.

Que estas violencias económicas aumentan nuestra vulnerabilidad frente a la violencia machista, cuyo extremo más aberrante son los femicidios.

Paramos contra la violencia institucional que amenaza y persigue a las que ejercen la prostitución y a las trabajadoras sexuales.

Paramos para reclamar el derecho al aborto libre y para que no se obligue a ninguna niña a la maternidad.

Paramos para hacer visible que mientras las tareas de cuidado no sean una responsabilidad de toda la sociedad nos vemos obligadas a reproducir la explotación clasista y colonial entre mujeres. Para salir a trabajar dependemos de otras mujeres. Para migrar dependemos de otras mujeres.

Paramos para valorizar el trabajo invisibilizado que hacemos, que construye red, apoyo y estrategias vitales en contextos difíciles y de crisis.

#NoEstamosTodas

Paramos porque nos faltan las víctimas de femicidio, voces que se apagan violentamente al ritmo escalofriante de una por día sólo en la Argentina.

Nos faltan las lesbianas y travestis asesinadas.

Nos faltan las presas políticas, las perseguidas, las asesinadas en nuestro territorio latinoamericano por defender la tierra y sus recursos.

Nos faltan las mujeres encarceladas por delitos menores que criminalizan formas de supervivencia, mientras los crímenes de las corporaciones y el narcotráfico quedan impunes porque benefician al capital.

Nos faltan las muertas y las presas por abortos inseguros.

Nos faltan las desaparecidas por las redes de trata; las víctimas de la explotación sexual.

Frente a los hogares que se convierten en infiernos, nos organizamos para defendernos y cuidarnos entre nosotras.

Frente al crimen machista y su pedagogía de la crueldad, frente al intento de los medios de comunicación de victimizarnos y aterrorizarnos, hacemos del duelo individual consuelo colectivo, y de la rabia lucha compartida. Frente a la crueldad, más feminismo.

#NosotrasNosOrganizamos

Nos apropiamos de la herramienta del paro porque nuestras demandas son urgentes. Hacemos del paro de mujeres una medida amplia y actualizada, capaz de cobijar a las ocupadas y desocupadas, a las asalariadas y a las que cobran subsidios, a las cuentapropistas y a las estudiantes, porque todas somos trabajadoras. Nosotras paramos.

Nos organizamos contra el confinamiento doméstico, contra la maternidad obligatoria y contra la competencia entre mujeres, todas formas impulsadas por el mercado y el modelo de familia patriarcal.

Nos organizamos para reclamar derechos laborales para las trabajadoras sexuales. Que ya no sean estigmatizadas.

Nos organizamos en todas partes: en las casas, en las calles, en los trabajos, en las escuelas, en las ferias, en los barrios. La fuerza de nuestro movimiento está en los lazos que creamos entre nosotras.

Nos organizamos para cambiarlo todo.

#LaInternacionalFeminista

Tejemos un nuevo internacionalismo. Desde las situaciones concretas en las que estamos interpretamos la coyuntura.

Vemos que frente al giro neo-conservador, en la región y el mundo, el movimiento de mujeres emerge como potencia de alternativa.

Que la nueva “caza de brujas” que ahora persigue lo que nombra como “ideología de género” intenta justamente combatir y neutralizar nuestra fuerza y quebrar nuestra voluntad.

Frente a los despojos múltiples, las expropiaciones, y las guerras contemporáneas que tienen a la tierra y al cuerpo de las mujeres como territorios predilectos de conquista, nosotras nos acuerpamos política y espiritualmente.

#NosMueveElDeseo

Porque #VivasYLibresNosQueremos nos arriesgamos en alianzas insólitas.

Porque nos apropiamos del tiempo y construimos disponibilidad para nosotras, hacemos del estar juntas alivio y conversación entre aliadas, de las asambleas manifestaciones, de las manifestaciones una fiesta, de la fiesta un futuro común.

Porque #EstamosParaNosotras, este 8 de marzo es el primer día de nuestra nueva vida.

Porque #NosMueveElDeseo, 2017 es el tiempo de nuestra revolución.

#NiUnaMenos #VivasNosQueremos

 

 

 
Estefanía Vela estudió derecho en la licenciatura y en la maestría. Ahora se dedica a la docencia y a la investigación sobre la relación entre el derecho y la sexualidad –y todos los puntos en los...

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