Manejamos el nuevo motor Skyactiv X de Mazda

Este revolucionario motor combina las bondades del propulsor a gasolina con un funcionamiento similar al diesel.
Manejamos el nuevo motor Skyactiv X de Mazda
30/01/2018
11:11
Diego Guilbert
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Todo parece apuntar a la inminente desaparición del motor de combustión interna en los próximos años. Sin embargo, de lo aparente a lo verdadero hay un largo trecho que dista de representar el acabose de esta clase de propulsores.

Según estimaciones del equipo de ingenieros de Mazda, el motor a combustible coexistirá con trenes motrices de otra naturaleza en 2035, siendo esta forma de propulsión la más popular con el 85% dentro del espectro mecánico alrededor del mundo.

Sin embargo, Mazda sabe que la necesidad de fabricar motores más eficientes es más relevante que nunca y por ende, han desarrollado la nueva generación de motores denominados Skyactiv-X, los cuales son argumentativamente revolucionarios por su construcción, funcionamiento y resultados.

Mazda nos invitó a su centro de desarrollo e investigación ubicado en Irvine, California donde a través de un Mazda3 (que solo conserva el aspecto de la generación actual) pudimos probar el nuevo motor de 2.0 litros y el nuevo chasis que tendrá la versión 2019 de este compacto.

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Este motor funciona bajo un principio que sin una profunda explicación pareciera bastante sencillo: el conjugar los beneficios de un motor a diesel, con las conveniencias de un propulsor a gasolina. Es decir, lo mejor de dos mundos en un solo mecanismo.

Las ambiciones de Mazda con este motor son mayúsculas, pues son respaldadas por tres excepcionales resultados con la generación pasada de los motores Skyactiv: reducir en 30% el consumo de combustible del 2008 al 2015 en toda su flotilla y además, bajar en 23% la emisión de gases contaminantes en comparación a los presentes en ese lapso. Además, un reciente estudio de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, ha determinado que esta firma japonesa es la marca con mejores resultados en cuanto a eficiencia de combustible a pesar de no contar con trenes motrices híbridos en su catálogo.

A causa de la revolucionario que resultan sus principios mecánicos, Mazda ha puesto la vara más alta en sus objetivos de eficiencia a mediano plazo. De tal suerte, la firma considera que para 2030 puede reducir en 50% las emisiones registradas en 2010 y para 2050, el 90% con la integración de otras plantas mecánicas como autos con funcionamiento híbrido y eventualmente, eléctricos.

Entrados en materia el primero motor de la generación Skyactiv-X supone el aumento de hasta 30% en eficiencia de combustible en comparación con la mecánica actual en los modelos Mazda.

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Esto a través de varias modificaciones que son encabezadas por el empleo de un sistema que reduce el rango de compresión para dejarlo de 16:1 como en un diesel, pero conservando y controlando la ignición con la presencia de un juego de bujías que buscan el punto ideal para crear una explosión en cada cilindro cuando las condiciones ambientales no favorecen al simple funcionamiento del fundamento que hace operar a un motor diesel.

La diferencia fundamental con la operación de este motor es que el funcionamiento de la bujía no sirve para crear la chispa inicial que permite a la cabeza del pistón operar, sino que su función es controlar la mezcla entre el aire y la gasolina para tener el punto ideal del estallido en aras de que tan alta compresión sea efectiva.

Este funcionamiento es tan revolucionario que varios conceptos previamente entendidos en “la normalidad” del funcionamiento de un motor a gasolina son completamente invertidos. Por ejemplo, mientras un propulsor convencional funciona mejor con gasolinas de alto octanaje (mejor calidad), el nuevo Skyactiv-X opera de manera excepcional con combustibles de baja calidad como los presentes en México.

Lo anterior. gracias al empleo de un funcionamiento de mezcla pobre (menos gasolina que aire en el motor), mientras que un propulsor convencional opera bajo el principio de mezcla rica (más gasolina que aire en el motor).

Como mencionamos anteriormente, la prueba de manejo que pudimos realizar para conocer el comportamiento de este original motor fue hecha en unos prototipos de producción que combinan el aspecto de un Mazda3 actual, el nuevo chasis que estrenará la próxima generación del modelo y naturalmente, el nuevo motor Skyactiv-X de 2.0 litros.

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Además de ser más firme, un relevante cambio en el nuevo chasis del Mazda3 es la modificación de la posición de manejo, la cual favorece a tener una mejor postura y menos movimientos en la cabina, gracias a que ahora hay un soporte en los muslos y además, la colocación del cuerpo es más parecida a cuando se está de pie, sin resultar cansado.

La sensación de manejo del nuevo motor Skyactiv-X no es tan distinta a lo que sus cambios internos suponen, sin embargo, sí es notable cómo desde bajas revoluciones la capacidad de torque de este motor está al alcance de un solo pulso del pedal del acelerador. Esto se acentúa más cuando manejamos la versión con transmisión manual.

La llegada de este motor está prevista para mediados de 2019, cuando el nuevo aspecto del Mazda3 haga su aparición en el siguiente cambio generacional. Sus cifras de desempeño oficial aún no se han revelado, sin embargo, el equipo de Mazda señala que no deben de ser muy distintas a las presentes en el motor actual, pues el propósito de este mecanismo no es aumentar el desempeño, sino su eficiencia.

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Sorprendentemente, dichas modificaciones han tenido mejores resultados preliminares con una entrega de poder más inmediato que la versión previa del Skyactiv. Estos tendrán que repetirse una vez instalado el paquete mecánico en su totalidad, sin embargo, podemos estar seguros que aún hay larga vida al motor de combustión interna.

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