Bovet viaja del centro de la Tierra al espacio exterior

La firma incorpora dos nuevos materiales en piezas excepcionales. Aventurina y meteorito lucen en las esferas como guardianes del tiempo. Dos ediciones limitadas en oro rosa y oro blanco con complicaciones como calendario perpetuo retrógrado, tourbillon o triple zona horaria. Virtuosismo elevado.
Amadeo Fleurier Virtuoso III
10/08/2017
15:59
Israel Pompa-Alcalá
Ciudad de México
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Cuando los hermanos Bovet fundaron su compañía en 1822, obtuvieron reconocimiento inmediato por la alta calidad de sus creaciones, no sólo en términos mecánicos, sino en lo concerniente a la estética y decoración de las mismas. Su maestría artesanal ha hecho que hoy algunas de sus piezas se exhiban en museos o colecciones especializadas. Este año el legado de la casa continúa con la incorporación de dos materiales inéditos, la aventurina y el meteorito, que cubren las esferas de sus nuevos relojes: Amadeo Fleurier Virtuoso III y Amadeo Fleurier Rising Star.

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Amadeo Fleurier Virtuoso III versión oro blanco
La aventurina, de origen terrestre, es un derivado del cuarzo. Se forma gracias a la deformación del silicio contenido en algunos minerales del subsuelo. Dada la penetración del propio silicio, la aventurina posee su color característico, al tiempo que cuenta con reflejos brillantes especiales conocidos como efecto aventurinado. La aventurina fue descubierta por casualidad en el siglo XVII, de ahí que la etimología de su nombre provenga del italiano ventura, que quiere decir azar.

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Amadeo Fleurier Virtuoso III versión oro rosa
Producir aventurina requiere de un proceso largo y meticuloso, el cual otorga unas cualidades estéticas únicas, como el efecto de "cielo estrellado" de su superficie, razón por la cual también es llamada stellaria.
Y ya que hablamos de la bóveda celeste, el meteorito es otro de los materiales incorporados en los nuevos relojes Bovet. Este agente espacial tiene connotaciones simbólicas únicas, pues evoca el origen mismo del universo. El meteorito utilizado en los nuevos guardatiempos aterrizó en Namibia. Allí se le bautizó como Gibeon y su  peso estimado antes de entrar en nuestra atmósfera fue de 26 toneladas. Cientos de partes de este cuerpo han sido descubiertas en distintos lugares del orbe desde 1838, pero sólo unos cuantos poseen las cualidades para ser utilizados en la industria relojera.

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Amadeo Fleurier Rising Star
Es así como llegamos al Amadeo Fleurier Virtuoso III, reloj con tourbillon de 1 minuto, calendario perpetuo retrógrado y fondo de caja hecho a mano. Gracias al sistema convertible Amadeo (el cual puede transformar el reloj de pulsera en uno de bolsillo) y la posibilidad de encontrarlo en versión aventurina o meteorito, se trata de un objeto excepcional limitado a 39 ejemplares para la versión oro rosa. La caja, disponible en oro rosa o blanco de 18 quilates, tiene un diámetro de 46 mm, mientras que su cadena repite el material de la caja. También tiene correa de piel aligátor, estanqueidad de 30 metros, movimiento de cuerda manual Calibre 178M01AI-QPR y reserva de marcha de cinco días.
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Otra vista del Amadeo Fleurier Rising Star en oro rosa
Por otro lado, el Amadeo Fleurier Rising Star, igualmente disponible con meteorito o aventurina en la carátula, cuenta con tourbillon, triple zona horaria y reserva de marcha de 7 días. Este modelo también cuenta con el sistema de conversión Amadeo para la caja de 46 mm en oro rosa o blanco. En su corazón late el movimiento de cuerda manual Calibre 169M01AI, mientras que la correa, cadena y estanqueidad son las mismas de su reloj hermano. Limitado a 19 unidades en oro rosa.

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