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Amores enredados

El ligue online es una actividad que al menos uno de cada cinco internautas ha realizado.
Los problemas que pueden afectar a los usuarios de servicios de citas online pueden trasladarse también al mundo físico
10/02/2017
00:05
Jesús Solorio / Clínica de periodismo
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#EnPortada

Los nativos digitales incorporaron el uso de tecnología en todas y cada una de las actividades de su vida. Por medio de ella interactúan, estudian, aprenden, comparten documentos y contenido multimedia con familiares y amigos, hacen compras e incluso ligan (con conocidos o desconocidos), ya sea mediante redes sociales, mensajería instantánea, sitios de citas o de encuentros o, bien, date apps (aplicaciones de citas) que propician que una persona encuentre una pareja o relación casual.

De hecho, la acción de ligar por Internet se ha popularizado gracias al crecimiento que tuvieron las redes sociales en el país, especialmente entre 2009 y 2016, periodo en el cual el acceso a redes sociales pasó de la séptima a la primera posición en la lista de las principales actividades realizadas por los internautas mexicanos, de acuerdo con la investigación anual “Estudio sobre los hábitos de los usuarios de Internet en México” elaborada por la Asociación Mexicana de Internet.

Asimismo, esta práctica se vio impulsada a partir del surgimiento escalonado de varias date apps como Grindr en 2009, que actualmente es una de las más importantes del mercado gay, o Tinder en 2014, la aplicación más popular de su sector en los países de habla hispana (cuyo éxito específico en México se refleja con más de 3 millones de ‘matches’ cada mes). Estos desarrollos comparten un mismo objetivo: vincular a las personas por medio de sus afinidades e intereses, fungiendo como una vía más para producir una conexión más allá de los teléfonos inteligentes.

Según cifras de 2015 a cargo del Internet World Stats, el principal sitio de estadísticas internacionales del uso de la web, en Latinoamérica hay más de 320 millones de usuarios de Internet, de los cuales, uno de cada siete, es decir, aproximadamente 50 millones, acceden a sitios de búsqueda de parejas por Internet, los cuales también son conocidos como Dating Online.

En México, la mayoría de los usuarios de estos sitios y apps son los millennials, es decir, un público joven que creció durante la transición del milenio pasado al actual. Esto puede constatarse con una cifra que indica el rango de edad de los usuarios de Tinder, según la cual el 85% de sus afiliados tienen entre 18 y 24 años. También puede relacionarse con los datos obtenidos a partir de un estudio realizado por el Pew Research Center en 2015, en el cual se expuso que la mayoría de los miembros de redes como Twitter, Facebook e Instagram son mujeres, y que la edad predominante de los usuarios de estas plataformas se encuentra entre los 18 y los 29 años.

No obstante, la población adulta también se ha incorporado paulatinamente a esta mecánica, dejando de lado los prejuicios que implica ligar por Internet. Tal situación se evidencia con la decisión de la compañía IAC (InterActiveCorp) —la propietaria de firmas como Tinder, OkCupid, Meetic, entre otras enfocadas a la búsqueda de pareja en Internet— de incursionar en el mercado mexicano en 2016 con la app de Match.com cuyo público destino son usuarios de entre 30 y 50 años, mismo que ha mostrado un auge notable en los últimos años con el aumento en la penetración de Internet y dispositivos móviles en el país.

De acuerdo con una investigación elaborada en 2016 por The CIU (The Competitive Intelligence Unit), el 83% de los internautas en México han descargado una aplicación móvil para conocer gente, lo que representa un equivalente a casi 54 millones de usuarios, considerando que en el país existe un total de 65 millones de personas con acceso a Internet, según la AMIPCI.

La investigación de The CIU, también indica que 22% de los internautas se ha enamorado de alguien en Internet, por otro lado, el 51% admite haber coqueteado con una persona diferente de su pareja, a través de una plataforma digital.

Riesgos de ligar en internet. A pesar de que el ligue por Internet es una práctica común en la actualidad, debe llevarse a cabo con seriedad, puesto que, en ocasiones, puede acarrear consecuencias negativas a la vida de las personas, ya que pueden enfrentar algunos inconvenientes y riesgos a partir de su registro en estas plataformas en donde se comparten datos personales.

De acuerdo con Roberto Martínez, analista de seguridad en Kaspersky Lab, los problemas que pueden afectar a los usuarios de redes sociales, páginas de citas o de date apps, pueden suscitarse en el entorno virtual o el real. En el entorno digital “los riesgos que se corren están relacionados con la privacidad, pues el hecho de que coloques tu información personal automáticamente pone en riesgo tu seguridad, porque puede darse el caso de que esa información se haga pública si el proveedor del servicio es hackeado...” Situación que ocurrió ya en varias ocasiones, siendo una de las más célebres la de Ashley Madison, considerado el “sitio web para infieles”, el cual fue vulnerado en 2015, poniendo al descubierto la identidad e información personal de 39 millones de personas que usaban esa plataforma.

Con respecto a los riesgos de ligar por Internet fuera del entorno digital, Martínez indicó: “pueden producirse afectaciones porque hay gente que pone datos falsos y con ello planea buscar un contacto con sus posibles víctimas. De manera, intencional buscará una vía para dañar, extorsionar o perjudicar a las personas”.

No existen cifras exactas en el país que revelen cuántos delitos son perpetrados a partir de ligar por Internet; no obstante, se sabe que México es el tercer país de América Latina en el que se producen más transgresiones de este tipo, de acuerdo con información de la Policía Cibernética. Asimismo, considerando los casos aislados registrados a partir del uso de redes sociales, apps o sitios de citas, puede determinarse que las principales denuncias realizadas se han hecho por asalto, robo de identidad, acoso y ciberacoso sexual, ciberextorsión y extorsión, violación y asesinato.

Para el analista de seguridad de Kaspersky Lab, otro de los riesgos latentes al momento de ligar por Internet “es que no se tiene total certeza de quién es la persona que está del otro lado de la pantalla, por lo que puede asemejarse a la vida real, cuando conoces a alguien en un bar o restaurante, porque no sabes nada de él o ella”.

Martínez considera que los requisitos solicitados a los usuarios para la funcionalidad de la app también fungen como factores que disminuyen la seguridad de los usuarios, debido a que muchos de los sitios solicitan el nombre, sexo, edad, entre otra información personal que, en manos equivocadas, puede ser mal empleada. Al referirse a las apps, indicó que “solicitan geolocalización —para saber si estás cerca o dónde se dieron los encuentros—, tus intereses, información personal o si estás disponible para salir, datos que te convierten en un objetivo vulnerable”.

Los millennials, al ser el público mayoritario en estos proveedores de servicios, son las víctimas más frecuentes de los delitos mencionados anteriormente, hecho que de acuerdo con el analista “se debe a que crecieron con las nuevas tecnologías y las incorporan prácticamente en todos los aspectos de su vida. Además son muy confiados: la mayoría no asume esta práctica con responsabilidad y son muy dados a iniciar interacciones proporcionando su información personal, ubicación, y son, también, los principales creadores de perfiles falsos, protagonistas de sexting, acoso online, entre otras prácticas nocivas”.

Los delitos consumados a partir de la interacción por Internet son una realidad. Pese a ello, algunos proveedores de este tipo de servicios no advierten a sus usuarios sobre los posibles riesgos en sus documentos de “Términos y condiciones”. Posiblemente, dijo Martínez, se debe a que “no están legalmente obligados a hacerlo, puesto que los países en donde se establecen no les exigen esto [...] Es más una obligación ética que legal”.

Sin embargo, esto no significa que esta clase de sitios no ofrezca alguna garantía de seguridad a sus usuarios, algunos lo hacen por medio de la privacidad que les otorgan, en el sentido de que su información no se hará pública arbitrariamente, o bien, mantienen ocultas al resto de la comunidad las interacciones que los distintos usuarios han sostenido entre sí.

Ingresar a una plataforma, app de citas o una red social supone que el usuario asume el riesgo de que la información proporcionada podrá ser vista y tendrá un alcance dentro de la comunidad; por ello, es una acción que debe hacerse con suma sensatez y responsabilidad.

Roberto Martínez consideró que ligar por Internet “no es un acto que puedas recomendarle a las personas hacer o no. Sin embargo, si una persona lo considera como una opción viable, debe usar el sentido común, no se debe confiar al cien por ciento en las personas desconocidas. Se tiene que ser consciente de los riesgos que puede atraer, también se debe ser precavido. Antes de registrarse con alguno de estos proveedores de servicio es recomendable preguntarse: ¿qué tanta información voy a compartir, con quién y a qué peligros me expongo? De esa manera podrá actuarse con mayor responsabilidad”.

Al final, las relaciones por Internet también se convierten en una relación humana. Los mismos riesgos y precauciones que tomamos al conocer a alguien en el mundo físico se encuentran en el entorno digital. Por ello hay que tomarse el tiempo necesario para “desvirtualizar a la persona”, como indica el analista de seguridad , y se debe actuar con total madurez. De la misma manera en la que se protege la integridad física debe cuidarse la integridad en el mundo digital.

Pros

Hay sitios que no solicitan demasiada información al usuario para darse de alta, solo nombre, sexo, edad, intereses y ubicación.

Algunos usuarios, legítimamente, ingresan a estas plataformas buscando una pareja formal, proporcionan información genuina (o lo más cercana a la realidad) y actúan con responsabilidad

Varios de estos sitios o apps de ligue operan ofreciendo anonimato a sus usuarios.

Contras

Esta misma “ligereza” en los requisitos para el registro puede propiciar que cualquier persona ingrese, sin comprobar su reputación o antecedentes.

Existe otro perfil de usuario que arbitrariamente puede ingresar información falsa y probablemente buscará tomar ventaja de sus “matches” o encuentros en el mundo físico

Hay usuarios que se aprovechan del anonimato y actúan de manera irregular en las plataformas

¿Cómo denunciar un delito consumado a partir del Internet?

En México los actos ilegales perpetrados dentro o fuera del entorno digital son considerados como delitos y debido a ello cumplen con el mismo procedimiento legal. Hay variaciones en cuanto a los delitos generados en o a partir de la red, a los cuales se les llama ciberdelitos. Estos se dividen en dos tipos: a) cuando el Internet es un medio para cometer el delito, o b) cuando es el fin del acto. No obstante, ambos tipos pueden ser sancionados.

Si las repercusiones del acto transgreden las barreras digitales, la denuncia deberá hacerse ante las autoridades judiciales (como el ministerio público).

Por otro lado, si la infracción se limita al entorno virtual, lo adecuado es informar del delito a la Policía Cibernética, que ofrece varias vías de contacto directo:

Teléfono: 5242 5100, con extensión 5086. Twitter: @UCS_CDMX y el correo electrónico: [email protected]

Recomendaciones para socializar de manera segura

1. Preferentemente elige a alguien con quien tienes amigos en común. De esta manera te aseguras que la persona sea real e incluso podrás obtener mayor información sobre ella.

2. Si decidiste platicar con alguien desconocido trata de mitigar esta condición a través de charlas extensas. Pregúntale acerca de su ocupación, vida familiar y personal, los sitios que frecuenta y demás información personal.

3. Si acuerdan una cita, procura que esta se dé después de haberlo conocido a profundidad. Además, es sumamente recomendable que el encuentro se lleve a cabo en un lugar público, como un restaurante, plaza comercial o museo. Cabe mencionar que esta medida es útil también si se producen reuniones posteriores.

4. Avisa a alguien de confianza acerca de tu cita. No tengas vergüenza de esto. Infórmale sobre el lugar al que asistirán, las actividades que harán y quién es la persona con la que quedaste de verte. También avísale cuando haya concluido tu cita.

5. No le proporciones tu información personal, financiera o laboral en ninguna fase de la interacción. Esta debe estar reservada para ti y las personas de suma confianza.

 

 

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