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Cacería de capos disminuye violencia

La captura de 93 capos del crimen organizado y la erradicación de 37 células de narcotraficantes ha impactado en los índices de violencia
28/06/2015
03:40
Zorayda Gallegos
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En esta administración se ha reducido a casi la mitad el número de células que trabajan para los grandes cárteles de la droga en México, al pasar de 80 a 43, revelan informes de la Procuraduría General de la República (PGR) obtenidos vía la Ley de Transparencia.

El gobierno del presidente Enrique Peña Nieto “heredó” de su antecesor, Felipe Calderón, ocho cárteles y 80 células; y aunque ahora los primeros aumentaron a nueve, los segundos se redujeron 46%. A su vez, Calderón “heredó” del gobierno de Vicente Fox siete agrupaciones, de las que se desprendían 27 células, según reportes de los tres últimos sexenios entregados por la PGR a EL UNIVERSAL.

Además, hasta finales de abril habían sido detenidos y abatidos 93 de los 122 delincuentes más peligrosos del país, a los que esta administración ha denominado “objetivos prioritarios”. El grupo más golpeado ha sido Los Zetas, con 30 de sus líderes o jefes de plaza “neutralizados” por parte del gobierno federal, según documentos del organismo.

Un análisis de cifras oficiales revela que la caída de capos y la disminución de células del narco que se ha dado de 2012 a la fecha impactó en la disminución de la violencia. Datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) muestran que en el primer trimestre de 2012 fueron asesinadas 5 mil 279 personas, mientras que en el mismo lapso de este año se cometieron 3 mil 853 homicidios, 27% menos. Los secuestros y las extorsiones también bajaron en ese mismo periodo, 24% y 22%, respectivamente.

En la medida en que hay más células, afirma Raúl Benítez Manaut, experto en temas de seguridad, hay más violencia, porque éstas carecen de un mando central y actúan obedeciendo intereses muy particulares del lugar donde operan, lo que ocasiona pleitos entre ellas.

“Cuando hay un jefe, él controla a todas las células que están abajo, impide que se estén matando entre ellos y ordena el negocio. Cuando no hay un mando, éstas se empiezan a matar por cargamentos de droga, dinero, por la logística de los cárteles, las casas de seguridad”, agrega.

Estos pleitos se traducen en una mayor gama de delitos: extorsiones, homicidios y secuestros, donde las balas alcanzan a la población civil.

Benítez Manaut agrega que la disminución de células tiene que ver con las detenciones de dirigentes importantes —“objetivos prioritarios”— más que a una estrategia definida del gobierno federal.

Es claro, destaca el académico de la UNAM, que en Veracruz, Nuevo León y Baja California el gobierno ha tenido muchos éxitos, y que en Sinaloa también ha bajado la violencia, pero la situación se ha descompuesto en Tamaulipas, mientras que Guerrero es un estado completamente dañado.

Gerardo Rodríguez Sánchez Lara, profesor de la Universidad de las Américas Puebla, coincide en que esta disminución de células no obedece a una estrategia definida impulsada por esta administración, ya que la violencia continúa presente en la nación.

Comenta que sí es un hecho que en el sexenio anterior la estrategia de combate frontal contra los cárteles aumentó el número de células regionales, y eso generó mucha más violencia por la disputa de plazas entre grupos enemigos.

El Cártel de Sinaloa y el CJNG

El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que en 2013 aparecía como célula del Cártel de Sinaloa, en el último reporte aparece como una agrupación independiente, que domina varias zonas de nueve entidades, cuando un año antes controlaba cuatro estados.

Para Benítez Manaut esto significa que tras la captura de Joaquín Guzmán Loera, líder del Cártel de Sinaloa, muchos grupos que pertenecían a su organización se fueron desprendiendo de ésta, beneficiándose con ello el CJNG.

“Si la magnificación y el análisis de la PGR es correcto, quiere decir que el CJNG se independizó del de Sinaloa y se llevó a muchas de sus organizaciones pandilleriles y celulares, esto correspondería con el debilitamiento del Cártel de Sinaloa después de la caída de 'El Chapo' Guzmán hace un año”, afirma.

Zetas y golfos

En el reporte de principios de 2013, el Cártel del Golfo no figura entre las ocho organizaciones que se disputaban el territorio. Al siguiente año reaparece en el mapa con 12 células, que entre todas tienen presencia en varios municipios de Tamaulipas y en dos de Quintana Roo.

Benítez Manaut señala que es difícil pensar que el Cártel del Golfo haya desaparecido en algún momento, como lo indican los documentos oficiales, ya que es un grupo muy poderoso desde hace más de 15 años.

Al contrario, el grupo se fortaleció, y muestra de ello es que actualmente está dando “tremendas peleas militares” en las ciudades ubicadas en la frontera de Tamaulipas. Los Zetas —de acuerdo con el documento— pasaron de tres a nueve células. En Coahuila y Nuevo León domina Sangre Zeta, mientras que en Tamaulipas el Grupo Operativo Zetas, Comando Zetas, El Círculo y el Extranjero, Unidad Zetas, Néctar Lima y Grupo Delta Lima.

En Quintana Roo y Tabasco controla parte del territorio Fuerzas Especiales Zeta; y en Irapuato, Guanajuato, la célula de Los Negros.

Para Rodríguez Sánchez Lara, esta organización ha dado muestra de una “estrategia de sobrevivencia” basada en la expansión de una especie de franquicias regionales para tener el control de gran parte del territorio mexicano.

Los Zetas le han apostado a una estrategia de fortalecimiento y a una mayor autonomía de sus plazas regionales, una especie de franquicias regionales, sin necesariamente tener un mando unificado poderoso”, expone.

Cárteles legendarios

Los Arellano Félix o Cártel de Tijuana también habrían sido golpeados, según la PGR. Al inicio de este sexenio tenían un control casi absoluto de Baja California y Baja California Sur a través de 14 células.

Con el paso de los años y las detenciones importantes de varios de sus líderes, los Arellano Félix perdieron el control en Baja California Sur y actualmente sólo dominan Baja California, con dos células.

Pese a este panorama, Raúl Benítez afirma que el legendario grupo sigue siendo una organización con mucha fuerza, sobre todo en Tijuana.

El Cártel de Juárez de los Carrillo Fuentes prácticamente permanece intacto: desde principios de esta administración y hasta el último reporte opera con dos células en Chihuahua: La Línea y Los Aztecas. Esto, dice el experto, se debe a la fuerza que le da usar pandillas a su favor.

'La Barbie' y los Beltrán Leyva

La desaparición de un alto número de células en los últimos dos años y medio obedece a que gran parte de las 23 células que en 2013 la Procuraduría atribuía a Édgar Valdez Villarreal, alias 'La Barbie', con el paso de los meses fueron desapareciendo hasta quedar sólo tres que se unieron a otras agrupaciones.

En el mapa más reciente del narco en México, La Oficina y el Cártel Independiente de Acapulco —que trabajaban para 'La Barbie'— se unieron a las filas de los Beltrán Leyva, y Los Pelones, que ofrecieron sus servicios al Cártel del Golfo.

Las otras 20 células que el gobierno federal atribuía al narcotraficante de origen estadounidense se extinguieron, o al menos no aparecen en el mapa más reciente de la PGR.

Además, tras su detención, 'La Barbie' desapareció del mapa delictivo, donde a principios de 2013 se le separaba de sus antiguos jefes, los Beltrán Leyva, y se le ubicaba como el líder de un cártel estructurado con células que trabajaban sólo para él.

El debilitamiento de la estructura de 'La Barbie' se debe al hostigamiento que la organización ha sufrido en Morelos, dice Manaut. Esto ha llevado al también llamado Cártel del Pacífico del Sur a incrementar su presencia en Guerrero.

Los Beltrán Leyva, que al inicio de esta administración aparecían con 19 células con presencia en 14 estados, también sufrieron un cambio importante: éstas se redujeron a siete, que ahora tienen influencia sólo en seis estados: Sinaloa, Sonora, Baja California Sur, Guerrero, Morelos y Aguascalientes.

Los criminales michoacanos

La Familia Michoacana también sufrió una embestida: pasó de tener cinco células —entre ellas Guerreros Unidos y La Resistencia— que dominaban municipios en cinco estados, a sólo dos que redujeron su campo de acción a tres entidades: Morelos, Guerrero y Estado de México.

En cambio, Los Caballeros Templarios aumentaron su poder: al principio de este gobierno sólo tenían bajo su mando a Guardia Morelense, que controlaba Morelos, y a Los Troyanos, que se encargaban del Estado de México.

Con el paso de los meses, sus células desaparecieron, pero el dominio del cártel se extendió a nueve entidades: Michoacán, Guerrero, Baja California, Guanajuato, Morelos, Estado de México, Jalisco, Colima y Querétaro.

Las células de ayer, los cárteles de hoy

En el sexenio pasado, tras la guerra antinarco que declaró el ex presidente Felipe Calderón, los grupos criminales sufrieron un reacomodo y las células aumentaron de forma exponencial.

Al inicio de su gobierno, Calderón recibió de su antecesor un panorama no tan complejo: siete cárteles y 27 células, pero durante los seis años de su gobierno éstas crecieron hasta sumar 80, que fueron las que heredó a Peña Nieto.

Muchas de las células que se formaron o se consolidaron en la administración foxista evolucionaron para convertirse en un cártel, como Los Zetas, donde varios de sus integrantes anteriormente formaban parte de las células del Cártel del Golfo, de Osiel Cárdenas Guillén.

Los Zetas se convirtieron en una estructura sanguinaria y poderosa, que dio paso a la formación de nuevas células como Los Legionarios, Los Talibanes y Los Hijos del Diablo, que controlaban municipios de Tamaulipas, Quintana Roo, San Luis Potosí, Zacatecas y Nuevo León.

Los hermanos Beltrán Leyva, que en el gobierno foxista eran un grupo de los Carrillo Fuentes, que controlaban Monterrey, para la administración de Calderón se consolidaron como un cártel que dio paso a nuevas células.

El Cártel del Milenio o Los Valencia, que en el sexenio de Fox operaba en seis estados, desapareció, pero de sus remanentes surgió el CJNG.

Según la PGR, tras las detenciones de los hermanos Óscar Orlando y Juan Carlos Nava Valencia y el abatimiento de Ignacio 'Nacho' Coronel en julio de 2010, la estructura delictiva del Milenio —hasta entonces socio del Cártel de Sinaloa— se fracturó en dos grupos: el primero se denominó CJNG y fue liderado inicialmente por Nemesio Oseguera, 'El Mencho', con apoyo de Érick Valencia Salazar; el segundo fue La Resistencia, encabezado por Elpidio Mojarro Ramírez, 'El Pilo'.

Ambos grupos iniciaron una pugna por el control de plazas en Jalisco y Colima, y fue el CJNG el que logró imponer su hegemonía, por lo que La Resistencia se alió con Los Zetas.

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