Entre legítima defensa y justicieros, una línea muy delgada: experto

El doctor en derecho Erik Rauda recurre a videos en redes sociales para resolver dudas sobre el nuevo modelo de sistema penal. También alerta sobre lo que llama “populismo penal” que sólo busca endurecer castigos
Con cápsulas animadas, intenta explicar retos del sistema penal
FOTO: Imagen tomada de YouTube
04/08/2017
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César Reyes Soto
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A un año de su implementación en el país, el nuevo sistema de justicia penal genera aún confusiones no sólo en el ciudadano común sino en los mismos operadores del modelo.
 
Esto lo tiene claro el doctor en derecho Erik Rauda quien ante ese “mar de dudas” recurre a cápsulas animadas para tratar de explicar en redes sociales, de una forma simple y accesible, los temas polémicos y complicados de este nuevo esquema penal, sobre todo para quienes no son expertos en derecho.
 
Rauda echa mano de viñetas, caricaturas, dibujos, y otros recursos visuales, en un intento de simplificar, mediante ejemplos sencillos y accesibles a cualquier persona, las complicaciones y retos técnicos que plantea el nuevo modelo.
 
Pero también contrarrestar lo que él define como “populismo penal” que en su opinión sólo busca generar impacto mediático para posicionarse políticamente, pero que pone en riesgo los avances para contar con un mejor modelo de justicia a través de vender la falsa idea de que el problema de la delincuencia se resuelve con endurecer penas.
 
En entrevista con EL UNIVERSAL, el jurista afirma: “La consolidación del nuevo sistema de justicia penal ha generado un mar de confusiones, pero no sólo hacia la sociedad, también hay confusiones en los operadores, en los jueces, en los ministerios públicos, en los defensores, en la policía”.
 
A la sociedad hay que darle contenidos que puedan ser accesibles y digeribles, sostiene.

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Así, en sus cápsulas difundidas en YouTube y  redes sociales, el también doctor en derecho por el Centro de Estudios Superiores en Ciencias Jurídicas y Criminológicas alerta sobre los riesgos de algunos planteamientos o ideas que han sido impulsados por algunos actores políticos para, de una manera fácil, decir que el problema es que hay malas leyes.
 
Flexibilizar los supuestos para la legítima defensa como hizo el Congreso de Nuevo León, o generar miedo por la supuesta liberación anticipada de reos procesados por ciertos delitos, como hizo el jefe de gobierno Miguel Mancera, son una forma de populismo penal que sólo busca hacerse de clientelas políticas, sostiene Erik Rauda.
 
“Son propuestas muy taquilleras, que ganan la atención de los medios de comunicación, pero que representan retrocesos muy desastrosos para las instituciones y la aplicación de la justicia”, comenta.
 
El objetivo de sus cápsulas, asegura, es dar explicación por cierta información que se ha venido dando más enfocadas hacia un beneficio político que a solucionar los conflictos que vivimos.
 
Una práctica común de los políticos que buscan posicionarse para un puesto público es vender la idea de que la solución a la delincuencia es reformar la ley, cambiando los procedimientos penales, endureciendo las leyes, resalta.
 
“Conceptos como los de pena de muerte, castrar a los violadores, cero tolerancia, son muy populistas y generan mucha simpatía pero la cuestión es que no resuelven nada”.
 
“Trabajar en los factores sociales que generan la delincuencia es tardado, costoso y no genera beneficios políticos, así que lo más viable para el populismo penal es hablar de una reforma y dar un impacto mediático pero son manifestaciones que afectan gravemente el avance de las figuras que modernizan el sistema de justicia penal”.
 
Erik Rauda pone énfasis en la polémica que generan conceptos como legítima defensa o fenómenos como justicieros o autodefensas.

 
“Actuar en legítima defensa y actuar como un justiciero es una línea muy delgada; hay una gran diferencia entre actuar como una persona que se defiende, como un acto instintivo de defensa a actuar porque simplemente crees que estás haciendo justicia o porque crees que estás haciendo un bien social, que estás salvando a la sociedad, como un súper héroe”.
 
Los linchamientos, enfatiza, son el ejemplo claro de justicia por propia mano; es el desconocimiento total de la autoridad, el desconocimiento total de las instituciones.
 
Personas dispuestas a matar mediante un linchamiento no sólo están manifestando un descontento social sino que están ignorando la existencia de las instituciones, la existencia del Estado, es actuar con la ley de la selva.
 
El mensaje en mi cápsula no es que las personas no se defiendan pero es muy fácil rebasar esa línea de actuar por simple venganza e incurrir igualmente en conductas criminales.
 
En México no se puede permitir la justicia por propia mano, constitucionalmente está prohibida, y si hablamos de retrocesos, la justicia por propia mano es el más grande retroceso que hay, puntualiza Rauda.
 

 

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