Necesario, que la UAM tenga un segundo aire: rector

Se requiere mayor aporte en la solución de problemas nacionales; asegura que en la universidad no hay problemas graves
Eduardo Peñalosa Castro, rector general de la UAM. FOTO: ALEJANDRO ACOSTA. EL UNIVERSAL
14/07/2017
04:20
Teresa Moreno
-A +A

[email protected]

La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) debe jugar un papel central en la respuesta y resolución de los problemas que enfrenta México, señaló el nuevo rector general, Eduardo Peñalosa Castro.

En una analogía con el futbol, el funcionario señaló que la institución debe tener una posición de estrategia en el medio campo y seguir produciendo jugadores de primera, egresados que ocupen lugares de importancia en el concierto nacional.

En entrevista, el rector número 13 de esa casa de estudios asegura que, como en el futbol, la posición a la que debe aspirar la institución es la de ser estratega, ofrecer respuestas a la sociedad de la cual depende y a la que sirve.

Doctor en Sicología con maestría en Modificación de la Conducta, Peñalosa Castro elige con cuidado sus palabras y es agudo en la forma que responde a las preguntas que se le hacen.

Es momento de rectificar el camino, señala. Y para definir la situación en que se encuentra la institución, utiliza la palabra “endogamia”, un concepto utilizado por los antropólogos para explicar el rechazo a la incorporación de miembros ajenos a un grupo social en particular.

El funcionario señala que buscará ser un rector “conciliador” y admite que entre sus preocupaciones está la de recuperar la imagen que tiene la universidad ante la sociedad, mediante la transparencia.

Aunque asumió el cargo de manera legal desde el 4 de julio, no ha podido rendir protesta ni tener un acto protocolario que le dé investidura como rector general de la tercera universidad pública más grande del país. El plan es hacerlo el próximo 21 de julio.

“Es una carrera más de resistencia que de velocidad, pero de aportación a la comunidad. Seguir reproduciendo los valores y las posibilidades de trabajo, e incluso los jugadores que estamos aportando. La UAM tiene egresados de primera y posicionados en lugares, hay que llamarlos para que ayuden”, afirma.

¿Debe ser la universidad delantero en lugar de defensa?

—Mediocampista, diría yo. Alguien que piensa las jugadas y tiene la posibilidad. Creo que en la universidad debe estar la gente que piensa, porque ha reflexionado y a eso se ha dedicado toda su vida. Lo que no puede hacer es mirarse a sí misma o reducirse a esa reflexión que genera una pasión solamente endógena, sino que trabaja conjuntamente con otras. La universidad tiene que asumir este rol.

La UAM es la tercera universidad más grande del país en tamaño y presupuesto, ¿qué compromisos adicionales implica?

—Somos una fuerza muy importante en términos de universidad pública en este país. De alguna manera hay mucha más competencia que antes y eso es lo que tenemos que demostrar, ese mirar hacia adentro es lo que nos está perjudicando: vamos mirando hacia afuera, resolviendo los problemas y ajustando la oferta a las necesidades actuales.

De aquí a cuatro años vamos a tener una ruta de mejoría, aunque no estemos buscando estar en los primeros lugares de los rankings, pero lo vamos a hacer porque es una consecuencia del trabajo.

¿En qué etapa se encuentra la universidad?

—A pesar de tener 43 años, es joven. Hay universidades en el mundo que tienen cientos de años. Estamos consolidando una forma de actuar y esa consolidación implica ir afinando algunas de las cosas que tenemos.

Esta es una carrera por la consolidación, la universidad está en una etapa de consolidación de algunas de sus cuestiones fundacionales y sus valores. Estamos en una etapa de afinarnos y trabajar juntos.

¿Es una carrera más de resistencia que de velocidad?

—Resistencia y aportación al exterior y a la comunidad de lo que una universidad debe dar, seguir formando y reproduciendo los valores y posibilidades de trabajo, e incluso los jugadores que generamos: la universidad tiene egresados de primera y posicionados, hay que convocarlos para que ayuden. Es trabajo continuo, no hay una meta ni una velocidad que alcanzar: sí hay que atender lo que se necesita rectificar.

¿Necesita resurgir?

—Requiere de un ajuste, porque las condiciones externas del país son muy castigadas, estamos empezando a tener una deficiencia en la que era nuestra mayor fortaleza como país, hay una crisis petrolera, de seguridad, de gobierno, de toma de decisiones, la UAM tiene que ajustarse a eso, opinar, y ser un jugador que importe en el concierto nacional.

¿Cuál es el diagnóstico actual de la UAM?

—Hay un escenario de rectificar algunas cosas. En todas las gestiones pasa, pero en esta en particular lo estoy sintiendo como una serie de inquietudes de la comunidad que surgieron en el Colegio Académico; se hizo énfasis en la transparencia y en la necesidad de generar un reglamento de transparencia, además de cambiar algunas cosas de la legislación, por ejemplo el cambio de la normatividad relacionada con la presentación de los estados financieros y el papel de los diferentes agentes que figuran en la relación.

En sus primeros 43 años de existencia, ¿cuáles son las fortalezas y debilidades de esta institución?

—Una de sus mayores fortalezas es su planta de profesores e investigadores con un gran expertise en muchos temas y una comunidad que tiene mucho que decir. Tenemos que escuchar a todos los sectores, trabajar con ellos y formular cuestiones juntos.

Sus debilidades están del lado de la presencia, necesitamos un mayor juego y participación en la solución de problemas, que además es una de las formulaciones iniciales de la UAM y no hemos tenido el impacto que debiéramos.

Hay quienes opinan que la UAM está atravesando por una de sus peores crisis, ¿coincide?

—Es un momento de transición y con estas ideas que he trabajado podemos regresar a tomar un segundo aire y ser una universidad diferenciada. Puede que haya algunas cuestiones que ajustar, pero no las veo como una crisis; una crisis sería que no tuviéramos recursos, con problemas importantes en los sectores, pero sí tenemos que trabajar fuerte, rectificar lo que haya que rectificar y echar a andar una nueva etapa de la UAM. No estamos en un momento en que hayamos tocado fondo, no hay problemas graves en este momento en la universidad.

¿En qué momento ocurrió que otras opciones educativas comenzaron a adelantar a la UAM en la preferencia de los jóvenes?

—Puede ser que algunas se hayan posicionado por estrategias de mercadotecnia, mejorar la calidad o de cierta oferta diferenciada o mejor, puede que el Tec de Monterrey tenga algunas fortalezas. Nosotros tenemos fortalezas que debemos acabar de demostrar y vamos a regresar a los [primeros] lugares. Tampoco es que me vuelva loco con los rankings pero sí me interesa que tenga esta presencia y que se le reconozca por todo lo que hace, que es mucho.

¿Cuáles son los planes para ampliar la cobertura y mejorar la calidad de los egresados?

—Para la cobertura pienso construir un modelo educativo para la educación mixta y complementar el trabajo presencial con actividades en ambiente virtual, con esto se optimizaría la proporción de alumnos a atender por profesor. Para formar mejores profesionales modificaremos de manera eficiente los planes y programas de estudio, ya que es preciso actualizarlos de acuerdo con las necesidades del mercado. Crearemos planes en torno a temas como la inteligencia artificial, la sustentabilidad, la energía o la biotecnología entre otras, de manera que orientemos planes hacia estos objetivos, que son prioritarios.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS