La población en el estado de Tlaxcala percibe como natural el delito de trata de mujeres, quienes viven violencia física, patrimonial y sexual.Los niños del municipio de Tlaxcala también viven diversos tipos de maltrato infantil, entre los que destacan la violencia psico-emocional, física y sexual, se resalta en el Diagnóstico Integral del Programa Nacional de Prevención de la Violencia y la Delincuencia 2016 (Pronapred), realizado por la Secretaría de Gobernación (Segob).

Según lo concluido en el documento obtenido por EL UNIVERSAL, “se ha naturalizado para la población en general un dramático comercio sexual, que ha maquillado uno de sus indicios reciclados: la trata de personas con fines de explotación sexual, disfrazado de una especie de labor o trabajo de índole sexual donde muchos actores son beneficiados y las mujeres en situación de prostitución son explotadas libremente”.

Se destaca que “la problemática asociada a los casos de trata de personas en el estado de Tlaxcala, está íntimamente ligada a la gestación de una cultura proxeneta especialmente detectada en los municipios del sur de la entidad”.

Según el diagnóstico, en el municipio de Tlaxcala 32.8% de las mujeres sufren violencia sicológica; 28%, violencia física; 19%, violencia económica; 14.9%, padecen violencia patrimonial y 16.8% son agredidas sexualmente.

De los testimonios recabados por la Segob, las víctimas de trata afirmaron que el sistema judicial del estado referido tolera la prostitución y participa en actos de extorsión y petición de favores sexuales a cambio de dejarlas trabajar, situación que se presenta principalmente en la región de Huamantla.

La Segob reconoció que el trabajo que realizan las autoridades de los tres niveles de gobierno para lograr un acercamiento a la realidad de la trata de personas en el estado, es positivo pero indicó que los esfuerzos entre autoridades y sociedad civil no han sido suficientes para que los grupos que padecen el delito dejen de ser vulnerables a él.

“Se requiere profundizar sobre el estudio de los modus operandi de los proxenetas. Así como conocer los perfiles de las masculinidades y feminidades, tanto de los poblados afectados, como del mismo sistema judicial y policial, para saber dónde se encuentran alojadas las anomalías que acrecientan y han impedido la erradicación del problema”, puntualiza el documento.

Para Areli Rojas, de la Fundación ¿Y quién habla por mí?, dedicada a luchar contra las violaciones cometidas a los niños, como la trata de personas, lo que está fallando es la prevención y que la normalización de la trata y de la violencia ha derivado en que se convierte en el modo de sobrevivir de familias enteras.

“Tlaxcala y una parte de Puebla tienen familias enteras que se dedican al negocio de la trata de personas. Estas normalizaron esta conducta así como la violencia hacia las mujeres, las niñas y los niños. No lo ven como un delito porque es su forma de sobrevivir”, dijo en entrevista.

“Se ha fallado muchísimo en la prevención y en generar oportunidades para que las nuevas generaciones, jóvenes, niños y niñas, vean otra forma de allegarse de ingresos. Se puede hacer mediante intervención social con más escuelas primarias, secundarias, llevar otras actividades a la población joven y otras propuestas económicas para que dejen de dedicarse a la trata”.

La Segob indicó que el problema de trata ha migrado a las redes sociales, sin embargo no establece recomendación alguna de cómo atender esta “mutación” del delito.

Encontró que los clientes de trata tienen tres principales perfiles: “Hombres que buscan a prostitutas por considerar que su esposa no es para las cosas que a ellos les gustan”, como el sexo oral; quienes presumen de no ir a antros o centros nocturnos por temor a que los vean, razón por la que se trasladan a Puebla o a la Ciudad de México para solicitar el servicio de una prostituta. Y el de quienes consideran que las prostitutas constituyen “amores más sinceros”, puesto que los aman porque les pagan.

En Tlaxcala, el comercio sexual funciona a través de redes migratorias regionales que invitan, consumen y reconfiguran a mujeres en situación de prostitución, clientes y diversos actores involucrados, señala la Segob.

Para Bertha Islas, agente del Ministerio Público de la Fiscalía de Trata de Personas de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, hace falta distinguir entre quienes realmente son víctimas de trata y quienes no.

“Lo que está haciendo la autoridad, más que limpiar las calles, es decir ‘ya no está pasando nada’ y sólo están ocultando que estas mujeres realmente no son víctimas de trata”, explicó en entrevista.

“Lo único que podemos hacer es prevenir y difundir, sobre todo con los jóvenes, lo que ocurre con la trata, para que identifiquen los focos rojos para cuando una persona está tratando de engancharlos para tratarlos, especialmente en las redes sociales, porque comúnmente operan con perfiles falsos de menores de edad para que las chicas se enamoren de ellos y resulta que son hombres dedicados a la trata”.

Durante 2014, el Instituto Estatal de la Mujer (IEM) detectó que el 96.8% de los casos de violencia contra ellas ocurre en el seno familiar y al menos el 6.83% de las mujeres atendidas por ese organismo reportaron casos de violencia sexual.

Señaló que los funcionarios del IEM no clasifican correctamente los casos de violencia hacia la mujer.

La dependencia advirtió que el gobierno suele perseguir abiertamente a las mujeres que se dedican a la prostitución, sin detenerse a observar a los clientes como parte del problema.

“Se criminaliza a las mujeres, pero no a quienes circundan, gestan y administran el problema. Mucho menos a quienes consumen”.

Las mujeres sufren agresiones en forma de apodos, insultos, comparaciones con otras personas, gritos, palabras soeces, bullying, silencios prolongados, llamadas de extorsión, acoso en redes sociales, reproches, humillaciones.

A pesar de ello, en el municipio de Tlaxcala existen pocos lugares considerados peligrosos por las mujeres. En general los lugares de riesgo son las escuelas, el transporte público, las carreteras y las redes sociales.

La violencia sexual, explicó la dependencia, es la que más afecta socialmente a la mujer tlaxcalteca, particularmente porque en el municipio se presentan casos de trata y acoso sexual en los ámbitos laborales y escolar.

Este tipo de maltrato es generalizado en estudiantes de secundaria, preparatoria y universidad por parte de los profesores, situación que ya preocupa a los padres de familia.

“Este hecho preocupa particularmente a las madres de familia, quienes  han observado que desde hace dos años en las escuelas públicas se ha pedido a las jovencitas un determinado tamaño de la falda escolar [corta], lo que hace que las chicas sean objeto de acoso”, registró la Segob.

Datos de observatorios ciudadanos, como la Red por los Derechos de la Infancia en México, indican que en 2011, Tlaxcala tenía una prevalencia igual a la nacional en el maltrato infantil.

Parte de la violencia física que padecen las mujeres en el estado se manifiesta desde la infancia.

Esto, debido a que las niñas de Tlaxcala han sido agredidas con cachetadas, golpes con palos, cables, cinturones; empujones, zapes, patadas, pellizcos, codazos, quemaduras, intentos de estrangulamiento, jalones de cabello y orejas.

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