Un mexicano en la Nasa busca vida en Marte

El experto de la UNAM, Rafael Navarro, quien participa en la exploración Curiosit y en el planeta rojo, llama a los jóvenes a interesarse más por la ciencia e indagar los confines del espacio
Desde niño, a Rafael Navarro le intrigaba saber si había vida en otros mundos. Esa idea lo obsesionaba. En 2002 fue invitado por la agencia espacial de EU para diseñar y adaptar un laboratorio químico móvil al robot Curiosity. (JUAN CARLOS REYES)
18/06/2017
03:40
Astrid Rivera
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La búsqueda del origen de la vida fuera del planeta Tierra llevó a Rafael Navarro González a ser el único mexicano y latinoamericano en participar con la NASA en la expedición para explorar Marte con el robot Curiosity.

El especialista del Instituto de Investigaciones Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) llamó a los jóvenes a interesarse más por la ciencia para que cada vez más mexicanos participen en este tipo de proyectos; destacó la importancia de tener constancia y disciplina para alcanzar los sueños y metas que se propongan.

Reconoce que falta “más dinero” para la construcción de infraestructura y el apoyo de los proyectos de investigadores para que algún día México pueda realizar misiones o volar instrumentos al espacio para explorar la Luna o Marte. Considera que para impulsar el desarrollo de la ciencia en México se debe invertir más de 1% del Producto Interno Bruto (PIB), pero no sólo durante un sexenio, sino con miras a largo plazo, puesto que proyectos como una misión a Marte se desarrollan durante muchos años.

Mientras mira el pizarrón que se encuentra en su oficina, el cual tiene escritos nombres de varios elementos químicos, recuerda que desde los ocho años de edad tuvo muy claro a qué quería dedicarse: la búsqueda de vida en otros planetas. Presenciar la llegada del hombre a la Luna el 20 de julio de 1969 hizo cuestionarse qué hay más allá de nuestro planeta, lo que lo llevó a soñar con hallar vida en otros mundos.

Ese sueño lo llevó a participar en uno de los proyectos más ambiciosos para explorar el llamado “planeta rojo”. Relata que la NASA lanzó la convocatoria en 2002 para que algunos científicos diseñaran instrumentos que pudieran colocarse en un robot que en ese entonces se planeaba lanzar en 2009.

Rafael Navarro fue invitado por un grupo de investigación de esa agencia espacial para que realizaran la propuesta para la construcción de un laboratorio químico móvil que pudiera ser integrado al robot que más tarde se le conocería como Curiosity.

—De esta expedición a Marte, ¿Cómo ha sido ese proceso? ¿Qué se espera a futuro de ella?

—Recibí una invitación de un grupo de la NASA, para que hiciéramos una propuesta, de construir un laboratorio químico, móvil, que pudiera ser integrado en ese robot, que no tenía nombre; su nombre era de robot en 2009, pero finalmente le pusieron Curiosity.

Nosotros quedamos seleccionados en esta misión y empezamos el proyecto: el diseño y construcción, pruebas y ensamblaje de este instrumento en el robot Curiosity. Su concepción quedó completa para finales de 2009 y principios de 2010.

Después de que fue concluido, se envió a otro laboratorio que está en Pasadena, California, que es el laboratorio de propulsión a chorro, donde fue integrado con el robot. Y el vehículo fue lanzado en noviembre de 2011; a Marte llegó en agosto de 2012. Desde esa fecha hemos estado investigando la superficie de Marte.

El robot tiene la capacidad de tomar muestras de la atmósfera, del suelo, ya sea de rocas o de arena. Hemos estudiado la composición química de la atmósfera y del suelo en búsqueda de evidencias de vida, ya sea pasada o presente en Marte. Estamos tratando de buscar evidencias de si el ambiente es habitable o fue habitable para la vida en el pasado y si presenta algún riesgo para que los humanos, en un futuro, pudieran ir al planeta rojo y poder hacer experimentos o, eventualmente, colonizar.

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—¿Cuáles son los principales hallazgos que han encontrado en esta investigación?

—Han sido varios, pero el más importante de los hallazgos ha sido encontrar evidencia de que hubo agua líquida en el lugar donde descendió este vehículo robótico; descendió en el cráter Gale y ahí hemos encontrado evidencia de existencia de un lago muy antiguo, de hace aproximadamente unos 3 mil 800 millones de años. El agua de ese lago era agua neutra, que pudo haber sido adecuada para que el desarrollo de vida en el planeta.

Hemos encontrado todos los ingredientes necesarios para que la vida hubiera aparecido y florecido como son: hidrógeno, carbono, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre. Hemos encontrado evidencia de compuestos orgánicos, que son esenciales para la vida. También hemos encontrado la presencia de nitratos, que son un tipo de fertilizante que requieren las bacterias para su desarrollo.

Tenemos todos los sedimentos necesarios para que la vida hubiera surgido y florecido. No hemos encontrado hasta el momento evidencia de que hubiera habido vida en el pasado, pero parece indicar que el ambiente estuvo propicio para que la vida existiera.

—¿Cuánto tiempo más durará el Curiosity estudiando Marte?

—Este robot fue diseñado para que estuviera explorando Marte por un periodo de dos años, logramos esa meta; se cumplieron todos los objetivos. El robot está en muy buenas condiciones, la NASA lo comisionó por un periodo adicional de dos años.

Terminamos ese periodo y lo volvió a comisionar por dos años más. Estamos ahorita en esta fase, estamos completando el primer año de la segunda misión extendida y esa concluiría en septiembre del próximo año.

Estamos tramitando, para que además se extienda otra misión extendida de dos años más; este robot podría seguir en actividad y explorando hasta finales de esta década e inicios de la siguiente, cuando la NASA ya empieza la construcción de otro robot que va a ser lanzado para 2020. El objetivo es que cuando este robot llegue, los dos se puedan comunicar y puedan seguir trabajando.

—¿Hay alguna posibilidad de que estén en planes de hacer alguna expedición con seres humanos al planeta?

—Sí. La idea es buscar evidencia de vida pasada y presente, buscando la posibilidad de mandar humanos. Para eso necesitamos encontrar que las condiciones de Marte sean adecuadas y el robot Curiosity lo que ha hecho desde que salió de la tierra ha sido medir los niveles de radiación cósmica, para ver si no son letales para los humanos, debido a la composición del suelo, para ver si no hay componentes que pudieran ser tóxicos.

Hasta el momento, no hemos encontrado ningún problema para los humanos, aunque sí hay evidencia de que la radiación cósmica es muy alta, los humanos van a tener que protegerse y desarrollarse. Hay componentes tóxicos en el suelo como pueden ser los cloratos, que son tóxicos para los seres vivos. Y bueno, habría que tomar precauciones para que no tengan problemas los seres humanos.

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El robot que se enviará en el año 2020 va a llevar un instrumento que va a generar oxígeno, de los componentes del suelo. Ese es un componente importante para demostrar que podemos hacer el ambiente de Marte habitable para los seres humanos.

El objetivo de ese robot es demostrar que podemos obtener una atmósfera de oxígeno para que los humanos la puedan respirar, cuando lleguen a Marte en un futuro. La NASA tiene programado para el año 2030 mandar la primera misión de humanos que estarían explorando Marte. Para esa misión se tiene que demostrar que no solamente podemos llevar humanos, sino que los podemos traer de regreso.

Hay planes por la NASA de hacer una misión intermedia, en la cual el robot del año 2020 colectaría rocas para que fueran recogidas por un robot en el futuro —que aún no se define cuándo— y las traiga de regreso a la Tierra, para traer componentes de Marte a nuestro planeta. Con ello  la NASA demostraría que tiene toda la estrategia para llevar a salvo a humanos a Marte y traerlos de regreso.

—¿Cuáles son sus próximos proyectos de investigación?

—El proyecto del Curiosity ha sido muy ambicioso; hemos estado analizando las rocas en unas capas, conforme va ascendiendo la montaña. Nos falta todavía hacer experimentos húmedos, con reactivos para buscar con más precisión compuestos orgánicos.

Eso lo estaremos haciendo este año; vamos a seguir analizando más rocas y la atmósfera de Marte para ver si hay cambios estacionales, a lo largo de los años que lleva el Curiosity en ese planeta. Aquí en México ¿algún día podemos llegar a desarrollar un tipo de investigación de ese alcance?

He estado trabajando en México, desde que llegué en el año de 1989 para construir la infraestructura, he logrado participar con Estados Unidos en este tipo de misiones. Espero que algún día México nos apoye para poder realizar misiones o instrumentos que pudieran ser enviados al espacio, a la Luna o a otros planetas como podría ser Marte.

—¿En México hace falta un mayor impulso a toda la investigación científica que realizan en este instituto?

—Sí, falta más dinero; incluso, que pudiera venir a través de agencias, sea de la agencia espacial o del Conacyt, para que se aumente el número de científicos que participan en misiones espaciales y aumenten el presupuesto, para que uno pueda proponer y construir ese tipo de instrumentos que pudieran explorar el espacio. Requerimos más investigadores, más estudiantes que se formen en el área.

—¿A través del tiempo ha ido creciendo el interés de los jóvenes por la ciencia?

—Los jóvenes no se interesan mucho por las ciencias. Tenemos que hacer continuamente trabajo de exposición, muchas charlas para que podamos captar a niños o a estudiantes e invitarlos a que se dediquen a la ciencia. Pero en los diferentes aspectos científicos en el campo de la exploración espacial hay mayor atención del público y de los jóvenes.
 

 

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