Dan el último adiós a Antonio Chedraoui

La señora Perla Díaz de Ealy y su hija María Teresa Ealy Díaz acuden a exequias; venimos a mostrar agradecimiento por el amor que supo derramar: Norberto Rivera
Al finalizar la misa de cuerpo presente, los restos del arzobispo Chedraoui fueron sepultados en el área del Columbario de la catedral (FOTOS: IRVIN OLIVARES. EL UNIVERSAL)
17/06/2017
02:06
Astrid Rivera y Juan Arvizu
Huixquilucan, Méx.
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Miembros del clero ortodoxo y familiares despidieron a Antonio Chedraoui Tannous, arzobispo metropolitano de la Iglesia ortodoxa de Antioquía para México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe, quien falleció el miércoles pasado a los 85 años de edad.

Durante una misa de cuerpo presente celebrada en la Catedral de San Pedro y San Pablo, estuvieron presentes la señora Perla Díaz de Ealy, acompañada de su hija María Teresa Ealy Díaz, así como la esposa del ex presidente Vicente Fox, Marta Sahagún, y el cardenal Norberto Rivera Carrera.

En el recinto religioso, Sergio Abad, arzobispo metropolitano de Chile, consideró a Chedraoui Tannous como un “Príncipe de la Iglesia, un clérigo virtuoso”, puesto que se convirtió en la voz de unión intercristiana más reconocida en su arquidiócesis.

“Hombre de relaciones, cuya sencillez, lealtad, expresión de sentimientos, entre otras cualidades, le granjearon numerosas y profundas amistades, como la del presidente de este bendito país, Enrique Peña Nieto”.

Recordó al jerarca ortodoxo como un hombre de grandes obras que construyó la Iglesia de la Dormición de la Madre de Dios en Mérida, el monasterio San Antonio Abad en Jilotepec, la Casa de Retiro de la Tercera Edad “Juan X” en Bosque Real, así como la Catedral de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo.

“A pesar de su carácter fuerte y ser carismático, siempre fue un hombre obediente a su Iglesia, conoció muy bien lo que significa la disciplina clerical y que hay orden, porque así quiso Cristo que fuera; en la Iglesia no hay dos o más cabezas, sólo hay una”, destacó.

En la misa se leyó un comunicado del metropolita Hilarión de Volokolamsk, jefe del Departamento de Relaciones Externas de la Iglesia, patriarcado de Moscú. Señaló que el arzobispo Antonio Chedraoui trabajó mucho por el fortalecimiento de las relaciones amistosas entre el Patriarcado de Antioquía y el Patriarcado de Moscú.

“El desaparecido metropolita Antonio fue un sobresaliente de la Iglesia antioqueña y fiel servidor del trono de Dios. Fue un amigo sincero de la Iglesia ortodoxa Rusa”, dijo en su mensaje.

A nombre de la familia, el sobrino de Chedraoui lo recordó como una persona que amaba profundamente a México y señaló que antes de su fallecimiento expresó su deseo de morir en este país. “Quiero morir en México, con mi gente, me dijo”.

Comentó que su tío pasó 72 años al servicio de la Iglesia y “dejó el confort de su casa y de sus padres a los 13 años para seguir a la Iglesia”.

Entre los asistentes al funeral del arzobispo metropolitano, el cardenal Norberto Rivera Carrera expresó: “Esperemos que esté gozando de Dios y venimos a mostrar nuestras condolencias y nuestro agradecimiento por el amor que supo derramar”.

Participaron en la despedida del jerarca religioso Emilio Checa y Omar Fayad, gobernador de Hidalgo, entre otros.

Al término de la misa, el cuerpo de Antonio Chedraoui Tannous fue sepultado en el área del Columbario, su tumba se encuentra bajo el altar de la Catedral de San Pedro y San Pablo, lugar que él mismo designó cuando inauguró el templo religioso en 2011.

Inicia proceso de sucesión. Tras el fallecimiento de Antonio Chedraoui, inicia el proceso para nombrar el sucesor del jerarca de la Iglesia ortodoxa.

El archimandrita Fadi Rabbat fue nombrado vicario interino de la Iglesia ortodoxa de Antioquía en México y Centroamérica, mientas que el obispo auxiliar Ignacio Samman fue nombrado vicario interino de Venezuela y el Caribe.

Según la tradición y los cánones de la Iglesia ortodoxa para el proceso de sucesión del ministro ortodoxo, lo primero que ocurre es que el patriarca de esa Iglesia en Damasco, Juan X, nombra a un interino, para lo cual no hay fecha.

Posteriormente se designa a un sínodo de seis arzobispos quienes se reúnen y, a puerta cerrada, determinarán cuál de ellos es el sucesor designado. Según las estimaciones, esto podría ocurrir en el mes de octubre o a principios del próximo año.

El proceso permitiría que el sucesor de la Iglesia ortodoxa para México, Venezuela, Centroamérica y el Caribe llegue a México hasta 2018.

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