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Combinan casa con política

Senadoras, diputadas y funcionarias admiten que persiste la inequidad, por lo tanto, ser madres y tener cargos públicos aumenta responsabilidad y demanda de tiempo, pero se puede
La diputada Mirza Flores, de MC, dice que para ella es difícil ser madre y diputada porque su hija Sofía vive en Guadalajara (ESPECIAL)
10/05/2017
02:21
JUAN ARVIZU, SUZZETE ALCÁNTARA Y HORACIO JIMÉNEZ
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Son políticas. Diputadas, senadoras, mujeres de sus respectivos partidos políticos que combinan su labor profesional con la maternidad.Diva Gastélum Bajo (PRI), presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género del Senado de la República, dijo que “es un privilegio compaginar actividades de madre y de mujer dedicada a la política, y en ambas dedicaciones, las jornadas son largas”, afirmó.

Madre de tres hijos, a quienes vio como hermanos, ya que viene de ser hija única, la senadora sinaloense señaló que ahora le toca, con los nietos, “el postre de la vida”.

Ninfa Salinas Sada (PVEM), presidenta de la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara Alta, tiene dos niñas de cuatro y un año, y en octubre espera un tercer nacimiento, lo que la coloca como una legisladora que se ha hecho madre en las Legislaturas 62 y 63.

Explicó que la combinación de roles es posible, si se llevan a cabo con congruencia.

La senadora Alejandra Barrales Magdaleno, presidenta del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRD, lleva a su bebé de dos años a muchas actividades en su partido, como en la Cámara Alta, y comentó que es política de tiempo completo y madre de 24 horas por siete días de la semana.

“Trato de hacer compatible a la madre y a la política, y para lograrlo, me las ingenio”. Aseguró que lleva a la niña a la oficina, “me acompaña siempre”, y juntas rompen estereotipos de la mujer en el trabajo: “Aquí está la mamá con su bebé, lo nuevo en la vida cotidiana, y yo no pido permiso”.

Si bien para toda mujer ser madre y trabajar representa un doble esfuerzo, para la senadora Hilda Esthela Flores Escalera, presidenta del Organismo Nacional de Mujeres Priístas (Onmpri), esto se multiplicó por tres. Hace casi 21 años fue madre de trillizos, en el comienzo de su carrera dentro del servicio público.

“Tengo casi 21 años de ser mamá y más de la mitad de mi vida dedicada al servicio público, de modo que todo el tiempo he sido mamá compaginando los temas de trabajo fuera de casa, pero yo siempre he privilegiado a la familia”, relató Flores Escalera.

Dolores Padierna Luna, coordinadora del PRD en el Senado, dijo que después de las actividades legislativas o de partido, lo que continúa es ir al supermercado, revisar tareas, preparar comidas, atender a los hijos y, por si fuera poco, hay que enfrentar la tendencia machista y misógina de los colegas varones. Todo se puede si la mujer está bien organizada.

En San Lázaro también hay doble labor

La diputada Genoveva Huerta (PAN) acepta que es complicado trabajar y criar a un hijo al mismo tiempo, no importa cuál sea el trabajo que uno desempeñe, ya sea legisladora o doctora, “siempre serás mamá”.

Hace unas semanas se convirtió en mamá por primera vez y dice que al igual que muchas madres en este país, atiende ambas labores, puesto que desde que se está embarazada la carga aumenta, en particular cuando se está al cierre de un periodo legislativo, como fue su caso.

La legisladora por Puebla expone que ser mamá la compromete a enfocar sus esfuerzos en buscar mejores condiciones de vida y desarrollo para los niños y jefas de familia de este país.

La diputada Mirza Flores (MC) agrega que ser mamá y legisladora es un compromiso mayor, porque legisla pensando en los demás, tal como lo hace una madre, es decir, siempre ve a los de tu alrededor y después tú.

Añade que para ella es difícil ser madre y diputada porque su hija Sofía vive en Guadalajara, Jalisco, de donde proviene, “no por el hecho de ser legisladora, sino que divido mi tiempo entre la Ciudad de México y mi ciudad natal, aunque ella está acostumbrada y habituada a ver una mamá trabajadora”.

La diputada Hortensia Aragón (PRD) tiene una hija de casi 17 años y un joven de 15 años. Al preguntarle qué es más difícil, si ser diputada o mamá, responde: “La dificultad se complementa y la felicidad también. Se pueden compaginar ambas y se disfruta”.

La ex subprocuradora de la PGR y diputada del PRI, Mariana Benítez Tiburcio, hace tres semanas se convirtió en madre por segunda ocasión y reconoce que es todo un reto ser legisladora, mamá y funcionaria del PRI, porque algo de lo más complicado a lo que se enfrentará será trasladarse de Oaxaca a la Ciudad de México con sus dos pequeños, Sebastián de casi tres años y Emiliano de tres semanas.

Reconoce que aún hay situaciones de inequidad entre hombres y mujeres para ser madres y tener cargos importantes, puesto que conforme se incrementa la responsabilidad es más la demanda de tiempo e importancia, y eso a la larga termina afectando la vida de madre.

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