En octubre canonizarán a mártires de Tlaxcala

Papa anuncia que el 19 de ese mes encabezará ceremonia para santificar a los niños Cristóbal, Antonio y Juan
21/04/2017
02:01
Notimex
Ciudad del Vaticano
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El papa Francisco aprobó que el 15 de octubre próximo tenga lugar la ceremonia para declarar santos de la Iglesia católica a Cristóbal, Antonio y Juan, conocidos como los niños mártires de Tlaxcala.

El pontífice presidió ayer por la mañana un Consistorio ordinario, un encuentro con cardenales en el Palacio Apostólico del Vaticano, durante el cual indicó la fecha para la canonización de los nuevos santos mexicanos.

Decidió que en esa misma fecha sean canonizados los beatos André de Soveral, Ambrosio Francisco Ferro, presbíteros, y Mateus Moreira, junto con otros 27 compañeros martirizados en 1645, en Río Grande do Norte, Brasil.

Además de Faustino Míguez, sacerdote escolapio, fundador del Instituto Calasanzio de las Hijas de la Divina Pastora y Angelo de Acri, sacerdote de la orden de los Frailes Menores Capuchinos.

La celebración será presidida por el Papa en la Plaza de San Pedro.

De gran veneración popular, Antonio, Cristóbal y Juan son considerados los primeros mártires de todo el continente americano; se convirtieron al cristianismo tras ser evangelizados por los frailes franciscanos y dominicos.

Cristóbal, llamado con el diminutivo Cristobalito, nació en Atlihuetzia (Tlaxcala) entre 1514 y 1515; era el hijo predilecto y heredero del cacique Acxotécatl. Asistió a la escuela de misioneros franciscanos.

Tras una discusión, el muchacho comenzó a romper los ídolos paganos de su padre, quien urdió un plan para asesinarlo: lo molió a golpes y luego lo empujó a una hoguera. Aunque su madre lo sacó del fuego, murió unos días después. Todo ocurrió en 1527, cuando tenía 13 años.

Antonio y Juan nacieron entre 1516 y 1517 en Tizatlán (Tlaxcala). Antonio era nieto y heredero de un cacique local, mientras Juan era su servidor; ambos asistían a la escuela de los franciscanos.

Ellos decidieron acompañar a unos frailes en una expedición a Oaxaca, para fungir como intérpretes. En Cuauhtinchán, Puebla, fueron atacados por lugareños mientras recogían ídolos de barro.

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