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"Facebookeo", luego existo

Según especialistas, los usuarios activos de redes sociales tienen la necesidad de estar presentes, lo que los lleva a compartir fotos sin ropa y detalles de su vida privada
02/04/2017
03:20
Perla Miranda
Ciudad de México
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Desnudarse en redes sociales de manera física (mostrando partes del cuerpo) o de forma emocional, contar todo tipo de experiencias desde que inicia el día hasta que concluye, “es un fenómeno que tiene que ver con el concepto malentendido de fama, actualmente, la gente no se detiene a pensar las consecuencias de subir una foto de su cuerpo desnudo a Facebook, lo importante es que ganará sus cinco minutos de atención”, señaló José Luis López, profesor e investigador de la escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana y titular del seminario Comunidades virtuales y redes sociales.

Óscar Clavellina, académico de la Facultad de Psicología y de Ciencias Sociales de la UNAM, advirtió que la necesidad de “estar presente” en redes sociales tiene que ver con la sensación de “si no público, no existo”, lo que, a su parecer, puede derivar en un trastorno de pérdida de identidad. “Si uno se crea historias ficticias en sus redes puede perderse en éstas y entrará en una confrontación de su propia persona, lo que generaría, eventualmente, una depresión”, aseguró el experto.

Paty (los nombres cambiaron para proteger su identidad) cerró su cuenta de Facebook y decidió no abrir otra. Esta determinación la tomó luego de subir una fotografía de su cuerpo semidesnudo cuando cursaba segundo grado de secundaria, lo cual ocasionó un “linchamiento social” por parte de sus padres, maestros y compañeros de clase.

La joven cuenta que cuando se despertaba, como muchas de sus amigas, lo primero que hacía era revisar su cuenta de red social y escribir algún comentario. Eso era lo último que también hacia antes de dormir.

Según la Asociación Mexicana de Internet (Amipci), en el país hay 65 millones de internautas que todos los días pasan más de siete horas en la web y 80% de usuarios afirmó que el uso de Facebook es de sus actividades favoritas.

A Paty le gustaba estar presente, saber que era leída. Dedicaba varias horas del día en las redes y dejaba en segundo plano las tareas y cosas familiares. A través de Facebook, quiso hacerse notar con un compañero de escuela que le agradaba.

“A mí me gustaba un chico de preparatoria, el colegio en el que estudiaba comprendía desde primaria hasta nivel medio superior; Héctor era popular, siempre compartía todo en sus redes, ahí me hice su amiga y seguía su juego, yo también compartía miles de cosas desde que me levantaba hasta la madrugada del día siguiente, era mi forma de existir en el mundo. Al poco tiempo comenzamos a coquetear, un día me dijo que le gustaba ver a chicas semidesnudas en face y por eso me tomé una foto topless

Óscar Clavellina advirtió que en México, particularmente durante la adolescencia, se desarrolla un sentimiento gregario y una necesidad de ser reconocido, por este motivo es común que en esta etapa de la vida sea cuando más se suben a redes sociales imágenes de desnudos o se trate de compartir hasta la más mínima actividad que realizan día a día, con el objetivo de obtener likes o comentarios que generan un sentimiento de aceptación.

José Luis López Aguirre explicó que existen diversos factores para que actualmente una persona decida volcar su ser en una realidad virtual.

Por ejemplo, mencionó que la sociedad actual tiende a ser exhibicionista y la privacidad se entiende diferente, agregó que el concepto de pudor pasó a ser algo añejo y la moda es “desnudarse, ya sea física o emocionalmente, a través de la red social preferida”.

A Paty no se le veían los senos por completo, con sus manos cubría parte de ellos, pero esa imagen, que apenas 30 minutos después de subirla le género 420 likes, le trajo serias consecuencias.

“Me entusiasmé porque cuando subí la foto Héctor estaba conectado, enseguida le dio like y en un comentario puso un emoticono sonriendo y un corazón, también me mandó inbox para decirme que me veía muy guapa y que estaba dejando atrás mi cuerpo de niña”.

La fotografía no fue vista sólo por el “galán” de Paty, una prima la compartió en un grupo familiar de Whatsapp y de esa forma llegó a los ojos de sus padres, quienes sólo le llamaron la atención y le pidieron bajarla de Facebook.

El infierno inició cuando la novia de Héctor vio la imagen en las redes y le fue a reclamar a Paty a su salón de clases, un prefecto las encontró discutiendo y las llevó a la dirección.

“Iba en una escuela religiosa, creo que por eso se armó tanto alboroto. Cuando nos llevaron con la directora, está chava se puso a llorar y le dijo que yo le mandaba desnudos a su novio, que por eso me había gritado, no dudó en mostrarle a la madre superiora la foto que nunca bajé de face”.

Ese día retuvieron a las dos menores de edad en la dirección hasta que llegaron sus padres. También mandaron a llamar a Héctor y cuando Paty relató que él le había dicho que le gustaban ese tipo de fotografías, lo negó todo.

“Todavía me acuerdo y me da pena, cuando mis papás llegaron se enojaron porque ellos ya me habían regañado y sólo pidieron que borrara la foto, pero la verdad me subía el ego ver tantos likes y comentarios lindos y no lo hice. Después vino el señalamiento en la escuela, fue lo peor, como primer castigo me mandaron a confesar mis pecados, después en un homenaje me hicieron pedir una disculpa pública por avergonzar a la escuela y por entrometerme con Héctor y su novia, eso en verdad se convirtió en un trauma”.

Desnudarse en redes sociales “es un fenómeno que tiene que ver con el concepto malentendido de fama, actualmente la gente no se detiene a pensar las consecuencias de subir una foto de su cuerpo desnudo a Facebook, no hay un criterio de contenido, lo importante es ganar cinco minutos de atención”, señaló José Luis López.

“Como adolescente o incluso en una etapa adulta, hay veces que no se prevén las consecuencias de lo que se sube a la red, el problema no sólo es que esas imágenes las vean amigos, o que en un futuro afecten la vida laboral o incluso sentimental, el riesgo es que no sabes si una persona que se dedica a la pornografía compartirá tus fotos en sus redes y no bastará con que bajes o borres la foto de tus cuentas, sino que estará en el mundo virtual”.

El señalamiento que vivió Paty la obligó a acudir con un sicólogo, no sólo fue la vergüenza de disculparse frente a toda su generación, sino el porqué de ésta. Compañeros y maestros hacían chistes referentes a su fotografía y hubo quien la agredió físicamente, el acoso fue tan severo que les pidió a sus padres que la cambiaran de escuela, cosa que no sucedió, puesto que ellos argumentaron que debía hacerse responsable de sus actos.

“El día del homenaje hasta tartamudeé, dije algo como: Compañeros les pido una disculpa por exhibir mi cuerpo en Facebook y con eso avergonzar a esta institución académica, lamento haber dañado la relación de noviazgo de dos de mis compañeros. No sé, palabras más, palabras menos”.

Pero no terminó ahí, “mis maestros se burlaban, a veces no le daba importancia pero si me fastidiaba, lo mismo pasaba con mis amigos. Cuando de plano ya no aguante fue un día que dos chavas de la escuela me encerraron en el baño y me cachetearon por dar un mal ejemplo. Ahí si lloré, no las acuse porque me sentía culpable, creía que me dirían que yo lo había provocado, eso fue lo que dijeron mis papás cuando les pedí que me cambiaran de escuela, que con esa experiencia pensaría bien las cosas antes de hacerlas”.

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