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El cardenal Norberto Rivera Carrera reconoció las dificultades por las que atraviesa la Iglesia al mencionar que “a nadie le podemos ocultar las crisis y las oscuridades que nuestra Iglesia sufre mientras está en camino”, por lo que llamó a la unidad para trabajar como un solo equipo.
En su homilía dominical, el arzobispo primado de México dijo que constantemente se escuchan voces de personas que mencionan que “la barca de la Iglesia se está hundiendo”; sin embargo, apuntó que son las mismas de hace más de dos mil años y que los “miedos y complejos” que buscan sembrar se alejan.
“Hemos creado conciencia de que estamos en la etapa de la Iglesia peregrina y no en la Iglesia triunfante. A nadie le podemos ocultar las crisis y las oscuridades, las dificultades que sufre nuestra Iglesia mientras está en camino, pero tampoco podemos ocultar las luces y la firmeza que nuestra Iglesia recibe del resucitado”.
El prelado destacó que “todos los que navegamos en la misma barca eclesial debemos evitar a toda costa el remar cada quien por su lado. Todos debemos remar en la misma dirección, todos debemos tener unidad de pensamiento y de acción trabajando bajo un sólo soplo, el soplo del espíritu que está en la barca de Pedro, como un sólo equipo guiados por Pedro”.
Rivera Carrera indicó que no se trata de coartar el sano pluralismo, ni de amainar los carismas que surgen, sino de emplear “el impulso vital” para empujar las velas de la Iglesia en la misma dirección marcada por la brújula de Pedro y sus sucesores.
“¿Qué sería de la Iglesia si todos pensáramos igual? ¿Para qué serviría? La Iglesia tiene esa gran riqueza de variedad de pensamiento. Ni es cuestión de amainar el viento impetuoso o el soplo suave de los carismas e iniciativas que surgen por doquier”.
Al realizar la lectura de las oraciones se pidió a los feligreses orar por los ministros de culto para que orienten con sabiduría a sus comunidades en la construcción de familias sólidas.
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