Empleadas domésticas sufren en casas, afirman

Son víctimas de despidos injustificados y maltrato verbal. Nueve de cada 10 denuncian ante autoridades, revela sondeo
La labor doméstica tiene nula movilidad social, lo que impide que las trabajadoras tengan la posibilidad de una integración en términos de independencia económica, de acuerdo con el Conapred - ARCHIVO. EL UNIVERSAL
08/04/2015
05:11
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Por Liliana Alcántara

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Despido injustificado, acusaciones falsas de robo y maltrato verbal son los principales conflictos que manifestaron vivir empleadas domésticas encuestadas por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred), sin embargo, sólo nueve de cada 10 denuncian ante alguna autoridad.

De acuerdo con la encuesta “Percepciones sobre el trabajo doméstico: una visión desde las trabajadoras y las empleadoras”, 16% de las empleadas consideran que la principal desventaja del trabajo doméstico es no tener seguridad social. Sin embargo, 72% de las empleadoras tiene disposición de afiliar al IMSS a sus trabajadoras, si ellas cubren parte de las cuotas.

En cuanto a condiciones laborales, 43% de las empleadas domésticas aseguraron que trabajan más de ocho horas diarias establecidas por ley; 75% señalaron que nunca les han aumentado el sueldo; 57% recibe aguinaldo; 34% disfruta de vacaciones con goce de sueldo y a 23% les dan prima vacacional. Para este ejercicio se realizaron mil 240 encuestas a empleadoras y a mil 243 trabajadoras domésticas de seis estados de la República: Jalisco, Baja California, Chiapas, Nuevo León, Puebla y el Distrito Federal.

“El 33% de las trabajadoras del hogar señalaron que se emplea en este rubro por falta de dinero, problemas económicos y pobreza”, mientras que 43% de las jefas indicaron que las contrata porque realizan actividades fuera del hogar, no tienen tiempo de hacer la limpieza y llegan tarde a su casa. Cabe destacar que, de acuerdo con el sondeo, 94% de los contratos son de palabra.

Sin reconocimiento. Ricardo Bucio, presidente del Conapred, confió en que en 2015 se envíe al Senado, para su ratificación, el Convenio 189 de la OIT para que se reconozcan los derechos de este sector, que es tan invisibilizado “que no ha sido objeto ni de promesas electorales”.

Indicó que la situación actual de las trabajadoras del hogar refleja una clara discriminación de género, pues cuando una casa no cuenta o prescinde del apoyo de una empleada doméstica, son mayoritariamente las mujeres quienes asumen esas tareas.

El sondeo reveló que 67% de las mujeres de la casa realizan los quehaceres cuando no hay el apoyo de una trabajadora del hogar.

Bucio Mújica reiteró que la labor doméstica tiene nula movilidad social, lo que impide que las trabajadoras tengan la posibilidad de una integración social en términos de independencia económica. Además, llamó la atención en este ejercicio que 5% de las empleadas sean niñas entre los 12 y 17 años, mientras que el resto de las encuestadas señalaron que iniciaron su vida laboral antes de tener la edad legal para ello.

El presidente del Conapred informó que en México, una de cada 10 mujeres que trabaja de manera remunerada es empleada doméstica, lo que representa un total de 2 millones 300 mil personas que se dedican a esa labor.

Insistió en que, por ello es necesario visibilizar la situación de esta labor, independientemente de que la actividad sea remunerada o no.

Resaltó que pesar de los avances, motivados por la reforma constitucional de derechos humanos de 2011, las garantías fundamentales de este sector siguen sin ser una realidad tangible, “muestra de ello es el inadecuado pago de prestaciones y el precario salario que reciben; además de que es un trabajo que no tiene posibilidades de escalafón ni desarrollo personal”.

Marcelina Bautista, presidenta de la Confederación Latinoamericana de Trabajadoras del Hogar, pidió ratificar dicho convenio, con el cual “se garantizarán plenamente los derechos humanos y laborales de las trabajadoras del hogar, equiparando sus jornadas, horarios, protección social y remuneración que se le dan a cualquier trabajador en el país”.

Ana Güezmes, representante de ONU Mujeres en México, apuntó que persisten retos estructurales de discriminación, exclusión y violencia que experimentan las trabajadoras remuneradas del hogar, lo que hace urgente la necesidad de establecer políticas públicas, legislación y un diálogo ciudadano que dignifique esta labor.

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