Sacerdotes viven bajo presión del crimen

Arquidiócesis justifica encuentro de obispo con narcos; apela por intervención ante “vacío de poder institucional”
Durante la homilía de ayer en la catedral rezaron por los periodistas que han muerto en el ejercicio de su labor, como Javier Valdez Cárdenas (CUARTOSCURO)
12/06/2017
02:00
Diana Lastiri y Pedro Villa y Caña
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Sacerdotes en comunidades apartadas del país son blanco fácil y viven bajo presión por parte del crimen organizado, advirtió la Arquidiócesis Primada de México.

A través del editorial del semanario religioso Desde la fe, la arquidiócesis, encabezada por el cardenal Norberto Rivera, señaló que mientras se consumen fuerzas y recursos en campañas políticas y el sostenimiento de partidos, “la violencia hace metástasis en las zonas más deprimidas y pobres”.

En el artículo titulado El país se desangra, afirmó que el obispo de Chilpancingo-Chilapa, monseñor Salvador Rangel Mendoza, se reunió el pasado 28 de mayo con miembros de la delincuencia para acordar garantías de seguridad, con el objetivo de continuar realizando sus actividades evangelizadoras en la región.

“Muchos sacerdotes, en comunidades apartadas del país, son blanco fácil y viven bajo la gran presión del crimen organizado, lo que les impide realizar su misión evangelizadora, prohibiéndoles, incluso, pronunciar la palabra narcotráfico o hacer algún cuestionamiento que ponga de manifiesto su inmoral actuación, pues lo pagan con la vida. En este contexto, la cuota por derecho de piso para realizar sus actividades parroquiales resulta lo de menos”, dijo.

El editorial detalló que Rangel Mendoza habría entrado en pláticas con los delincuentes, provocando la molestia de autoridades, quienes han enarbolado el discurso triunfalista de “que todo va bien, de que no ha problemas ni dificultades, pues en el fondo lo que se busca es ocultar la verdad”, reprocha Desde la fe.

Justificó la intervención del clero para frenar el control del narcotráfico como una reacción ante lo que consideró un “vacío de poder institucional”.

“Nuevamente se advierte cómo el país se desangra mientras, en las altas esferas de la burocracia, se presumen los mejores índices macroeconómicos. La realidad es que México vive la pobreza y miseria, que es campo fértil para la delincuencia y la corrupción. La intervención del clero para detener estas condiciones es una reacción ante el vacío de poder institucional, aunque en esto vaya la vida misma de quienes hacen las tareas que a otros correspondería”, señaló el documento.

Desde la fe detalló que, durante las últimas semanas, en diversas partes del país se han presentado hechos de violencia que no han parado. Como ejemplo, indicó que en Tamaulipas se han prolongado combates por el control de plazas entre cárteles de droga de esa entidad.

“En los primeros días de la semana que concluye, el penal de Reynosa se convirtió en zona de guerra ante la imposibilidad de las autoridades para controlar la situación; en Veracruz, desde enero hasta abril pasado, se habían dado 620 ejecuciones violentas; en Guerrero, todos los días se reportan asesinatos sin control; Oaxaca padece las mismas circunstancias cuando grupos criminales realizan actos de terror contra la población indefensa. A esto se suman amenazas y amedrentamientos a los ciudadanos, quienes deben sobrevivir en incertidumbre absoluta y estado de indefensión evidente”, mencionó el texto.

El semanario consideró que esos ejemplos son un recuento “del agobio del pueblo” al que no se garantiza los mínimos requisitos de seguridad, y de la “impotencia de autoridades que tienen flancos abiertos, por un lado, de falta de respuesta contra el alto impacto de fuego de la delincuencia y, por el otro, del poder de la corrupción que carcome a los tres niveles de gobierno, en lo que se ha llamado la narcopolítica, relaciones de conveniencia entre delincuencia e instituciones para controlar y dominar a través de la violencia inhumana, acentuada por la corrupción política”.

Durante la misa dominical en la Catedral Metropolitana, el cardenal Norberto Rivera Carrera rezó por los sacerdotes que han sufrido ataques, como el padre José Miguel Machorro, agredido en esa sede el pasado miércoles 17 de mayo, y Antonio Zambrano, encargado de la parroquia San Pedro y San Pablo en Tijuana, a quien el pasado 9 de junio un hombre le clavó un desarmador cerca de la oreja.

Asimismo, elevó una oración para los periodistas mexicanos, a fin de que puedan ejercer su labor en libertad.

“Por los periodistas, comunicadores, conductores, fotógrafos y todos los que se entrega diariamente a la labor informativa para que ejerzan sin miedo la libertad de expresión en todos sus ambientes de trabajo”, comentó.

Aprovechó para enviar una felicitación al gremio periodístico en general por la celebración del Día de la Libertad de Expresión, el pasado 7 de junio.

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