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Un informe del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) advirtió que los cárteles mexicanos trasladaron a Centroamérica 90% de sus operaciones de los últimos años para traficar cocaína a Estados Unidos por las alianzas que tejieron con las maras o pandillas regionales, lo que generó duda en los gobiernos de Guatemala y Honduras.

El análisis, titulado Crimen organizado y las maras se entreveran en Mesoamérica, alerta que cárteles mexicanos han penetrado en las estructuras delictivas de Centroamérica.

Hostigados por la vigilancia policial en México, los grandes grupos criminales han construido sus nuevos santuarios de la droga en Guatemala y Honduras. Centroamérica “ha dejado de ser un lugar de tránsito de la droga para convertirse en protagonista de la acción de los cárteles mexicanos”, aseguró la investigadora a cargo del informe, María Luisa Pastor.

Como resultado de esta influencia, el conocido como Triángulo Norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) se ha convertido en “escenario de disputadas despiadadas por las rutas de la droga y lugares apreciados para el almacenamiento de armas y droga”.

Los cárteles, de acuerdo con este reporte, controlan las rutas del narcotráfico y, para apuntalar su dominio, se apoyan en las maras o pandillas. Los grandes narcos aprovechan que éstas son estructuras horizontales, formadas en su mayoría por jóvenes delincuentes y sin liderazgo definido. Valiéndose de su mayor nivel de organización y recursos económicos, los cárteles encargan a estos grupos que se ocupen del “trabajo sucio” relacionado con el paso de la droga, asegura el informe, principalmente en zonas urbanas y aldeas bajo su control. A cambio, las maras reciben droga para el “narcomenudeo” o coches de alta gama y armas.

Esta presencia del crimen organizado ha hecho que las pandillas dejen de pelearse por territorios o elementos exclusivamente identitarios y pasen a ser consideradas “peones” de los cárteles. Sus enfrentamientos ahora están influidos por el narcotráfico.

Las pandillas que más relación tienen con cárteles mexicanos, según el IEEE, son La Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18 (B-18), que se extienden por toda Centroamérica, México, Estados Unidos y Europa.

Él reporte cita una clasificación de la consultora británica especializada en seguridad Verisk Maplecrof en la que Guatemala y México son puntuados como el segundo y el tercer países más inseguros del mundo, sólo tras Afganistán. Una de las influencias más perniciosas de la actividad de grandes redes criminales es que naciones que antes eran de tránsito para la droga se han visto infiltrados por grupos violentos.

En desacuerdo con informe. El vocero de la Policía Nacional Civil de Honduras, Luis Osadas, afirmó que el porcentaje que señala el informe “es descabellado, una cifra muy grande”. “La organización criminal de tráfico de drogas realmente está alejada de lo que es la organización de pandillas. Es cierto que se dedican a esto, pero su rubro es el narcomenudeo y no el trasiego de drogas en grandes cantidades. Eso es lo que tenemos” en Honduras, dijo Osadas a EL UNIVERSAL.

Si 90% de las operaciones de contrabando de drogas a EU es realizado en Centroamérica por los cárteles mexicanos, significa que sólo 10% se hace por México y el Caribe, y “no consideramos que eso sea tan real”, afirmó, al insistir en que las maras “se dedican a la venta de drogas en pequeña escala”.

El viceministro antinarcóticos de Guatemala, Óscar Dávila, declaró que las pandillas existentes en suelo guatemalteco “no tienen mayor injerencia en el tráfico de drogas a nivel nacional, mucho menos en un 90%”. La participación de maras en ese negocio es “en menor escala, en narcomenudeo. En el trasiego de drogas y sobre todo en alianza con cárteles mexicanos no hemos tenido noticia al respecto”.

El Ministerio de Seguridad Pública de Costa Rica advirtió en 2013 que por Centroamérica pasa por aire, tierra o mar entre 80% y 90% de la cocaína que entra al año a Estados Unidos.

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