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Chocan peritos argentinos y PGR por Ayotzinapa

Los 43 no fueron quemados en Cocula: forenses; Procuraduría: caso, sin cerrar; falta otro peritaje
Padres de los 43 normalistas desaparecidos e integrantes de organizaciones de derechos humanos asistieron a la lectura del nuevo peritaje elaborado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EDGARD GARRIDO. REUTERS)
10/02/2016
03:10
Juan Omar Fierro
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En el basurero de Cocula no hay evidencias científicas de un incendio de la magnitud y la duración necesaria para poder calcinar los cuerpos de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, Guerrero, por lo que no se sostiene la hipótesis oficial de que los estudiantes fueron asesinados e incinerados en ese lugar entre los días 26 y 27 de septiembre de 2014, advirtió un nuevo peritaje elaborado por el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).

Contrario a lo que sostiene la Procuraduría General de la República (PGR) de que existió un incendio de gran magnitud que habría alcanzado una temperatura de hasta mil 600 grados centígrados, que se generó para desaparecer los cuerpos de los estudiantes, el dictamen de los peritos argentinos concluye que el basurero de Cocula fue escenario de múltiples incendios y con distintos focos o epicentros desde el año 2010, que alcanzaron diferentes intensidades y duraciones.

La perito Mercedes Doretti explicó, en conferencia de prensa, que existen imágenes del 12 de octubre de 2010 y del 4 de mayo de 2012 en las cuales se puede observar la misma zona de quema que el ex procurador Jesús Murillo Karam presentó como evidencia de la calcinación de los cuerpos de los 43 normalistas en septiembre de 2014, lo cual demuestra que en el basurero de Cocula se desarrollaron múltiples incendios durante los últimos tres años.

Agregó que en la zona donde se recolectaron miles de pequeños fragmentos, los restos humanos y de origen animal se encontraban completamente mezclados, y ambos mostraban distintos grados de exposición al fuego, es decir, que había fragmentos de huesos que fueron afectados en más de una ocasión por las llamas o radiación calórica.

Se encontraron, además, muestras de vegetación circundante que empezaron a crecer entre junio y agosto de 2014, de acuerdo con los dictámenes biológicos, así como 17 pequeños fragmentos de tronco en la zona que la PGR declaró como foco del incendio, mismos que no mostraban daños significativos por la exposición al calor, a pesar de que la dependencia federal defendió la hipótesis de que la pira para quemar a los estudiantes alcanzó una temperatura de hasta mil 600 grados centígrados.

Hallazgos. En el dictamen que se entregó ayer a la PGR para que se integre a la averiguación previa, 26 peritos de seis nacionalidades también señalaron que en el basurero de Cocula se lograron identificar restos óseos de hasta 19 personas distintas, dos de las cuales tenían prótesis dentales elaboradas con cerámica, que no corresponden a ninguno de los normalistas desaparecidos.

Los padres de los afectados señalaron en entrevistas que sus hijos apenas contaban con amalgamas y que no tenían recursos económicos suficientes para pagar un tratamiento del tipo que presentan los restos localizados.

La forense Mercedes Doretti detalló que tampoco se ha encontrado evidencia científica para establecer algún tipo de correspondencia entre los restos óseos recuperados en el basurero de Cocula con los provenientes de una bolsa supuestamente extraída del río San Juan en ese mismo municipio, que la PGR aseguró que contenía restos de al menos uno de los 43 normalistas desaparecidos.

A pesar de dar por cierta la identificación del normalista Alexander Mora Venancio (de acuerdo con un análisis que se efectuó en la Universidad de Insbruck, en Austria), puesto que sus restos se localizaron en esa bolsa, la experta puso de nueva cuenta en entredicho el origen de las muestras que correspondieron al estudiante.

Reiteró que la recuperación de dicha bolsa por parte de buzos de la Secretaría de Marina se hizo en ausencia de los peritos argentinos y al margen de la indagatoria que realizaba la PGR, por lo que se violó la cadena de custodia y resulta imposible conocer el origen de esa evidencia.

Doretti agregó que el material óseo recuperado en el río Cocula no presentaba el mismo grado de exposición al fuego que el resto de los fragmentos que se encontraron en el basurero, además de destacar que en la averiguación previa ni siquiera aparecen los nombres de los elementos de la Marina que hicieron el hallazgo.

Aunado a ello, el dictamen del Equipo Argentino de Antropología Forense señaló que en el basurero de Cocula se recolectaron 132 evidencias balísticas, de las cuales 39 corresponden a armas largas, pruebas que contradicen los testimonios de seis presuntos sicarios que afirmaron en sus declaraciones que no se usó este tipo de armamento para supuestamente asesinar a los estudiantes.

Después de escuchar las conclusiones de los peritos argentinos, los padres de los normalistas desaparecidos acusaron a la PGR de mentirles durante 16 meses, por lo que exigieron al Ministerio Público de la Federación que deje de insistir en la llamada “verdad histórica” de que todos los estudiantes fueron incinerados en el basurero de Cocula, así como castigar a los funcionarios de la dependencia que defendieron esta hipótesis por encima de las evidencias.

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