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En México se suicidan 16 jóvenes cada día, según datos de la Ssa

Exigencia social, principal motivo que detona el problema. Expertos piden crear estrategias informativas y educativas
Según expertos, el fenómeno se presenta por exigencias sociales y económicas, lo que impacta en las presiones emocionales y frustraciones que desvalorizan a los individuos en un ámbito altamente competitivo (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
11/09/2015
01:13
RUTH RODRÍGUEZ
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Médicos especialistas y académicos alertaron sobre el fenómeno del suicidio, que provoca más de 800 mil muertes anuales en el mundo, lo que lo convierte en el segundo motivo de fallecimiento entre el grupo de jóvenes de 15 a 29 años de edad, situación que se replica en México.

La Secretaría de Salud estima que cada 24 horas, 16 jóvenes, de entre 12 y 24 años, terminan con su vida por diversas causas. En la población adulta nacional es la cuarta causa de defunciones violentas o accidentales, según datos de esta dependencia.

De acuerdo con información del ISSSTE, la prevalencia de intento de suicidio ha disminuido en sus unidades médicas, al pasar de 80 casos, en 2013, a 33, en 2014; no obstante, en cada periodo dos de estos intentos se lograron consumar.

Para médicos del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, las mujeres son las que más intentan quitarse la vida, pero paradójicamente son quienes menos lo logran.

En cambio, los hombres tienen una tasa de menor incidencia en los intentos de suicidio, pero generalmente cuando lo intentan logran quitarse la vida, y lo hacen mediante ahorcamiento, consumo de sustancias tóxicas y supuestos accidentes, que en realidad son intentos de homicidio.

Nuestro país, de acuerdo con el INP, tiene una tasa de intentos de suicidios de 4.9 por 100 mil habitantes, que son similares a los que se registran en Francia, Bélgica, Holanda y Sudáfrica, porcentaje que casi se ha duplicado en los últimos 10 años, porque en 1990 era de 2.2 suicidios por 100 mil habitantes.

En el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, frente a este panorama, médicos del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) exhortaron a las familias de sus 12.8 millones de derechohabientes y a la sociedad en general a fomentar conductas y prácticas de integración en el hogar que favorezcan la salud emocional.

Dado que se trata de un problema multifactorial, el instituto recomendó implementar actividades que favorezcan la confianza, el afecto y la comunicación entre padres e hijos, así como poner atención a síntomas de depresión, ansiedad, aislamiento, drogadicción, alcoholismo o violencia, especialmente cuando externan ideas o tendencias suicidas, circunstancia que amerita la búsqueda inmediata de ayuda profesional.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, el número de individuos —hombres y mujeres de diferentes edades, condiciones sociales, geográficas, religiones y culturas— que opta por quitarse la vida a nivel mundial, resulta alarmante.

Ámbito competitivo. Para Martha Silvia Solís Valdez, profesora-investigadora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), el fenómeno alcanza una dimensión que podría calificarse como de “globalización del suicidio”, si se mantienen las exigencias sociales y económicas que generan presiones emocionales, frustraciones que desvalorizan a los individuos en un ámbito altamente competitivo.

La académica del departamento de sociología de la Unidad Iztapalapa, afirmó que en México las actuales condiciones ofrecen un contexto altamente estresante, competitivo, individualista, en donde el éxito que se promueve impone modelos que muchas veces son inalcanzables, provocando altos costos personales, familiares y sociales, entre otros.

Solís Valdez consideró que para dimensionar con mayor exactitud los datos “deberían incluirse los intentos de suicidio, con lo que las cifras se incrementaría hasta 20 veces”.

La psicóloga comentó que es necesario llevar a cabo un análisis profundo e integral del problema que presente la relación entre todos los factores que intervienen; desarrollar estrategias informativas y educativas a nivel social, familiar, escolar, laboral e iniciar programas de recomposición social que permitan: relaciones sanas, armoniosas y tolerantes entre los individuos.

“Nadie está a salvo del suicido porque todos vivimos condiciones adversas, todos somos susceptibles a tener un hecho dramático, sentir impotencia de resolver un problema o sentir una depresión muy profunda”, consideró. Por ello, dijo que es importante estar atentos a las señales que una persona con depresión pueda tener.

“Los elementos que muestran un estado de depresión en un sujeto se manifiestan cuando empieza a regalar sus objetos queridos, se aísla, no se baña, no desea levantarse de la cama, no come o hablan constantemente de la muerte; comienza a tener muchos accidentes y muestra etapas de euforia realizando actividades al azar y sin razón”, expuso.

Aunado a este panorama, explicó que se presenta una inseguridad generalizada, vulnerabilidad, expresiones de violencia en todas sus dimensiones y modalidades, un miedo paralizante que inhibe las capacidades para resolver problemas, apatía y un vacío existencial que los jóvenes desean cubrir con moda y el uso de drogas, en su intento por superar sus depresiones y responder a las exigencias de ser exitoso.

De acuerdo con diversas evaluaciones, el suicidio es la segunda causa de muerte entre personas de 10 a 24 años de edad en algunos países, y una de las tres causas principales de defunción entre los individuos de 15 a 44 años, cuando en décadas anteriores la problemática se focalizaba únicamente en hombres de entre 40 y 45 años de edad.

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