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La crisis que vive Venezuela hoy fue desencadenada por malas decisiones de políticos desde haces más de 20 años, pero sobre todo cuando el populismo, encabezado por el fallecido Hugo Chávez, arribó al poder a base de mentiras y promesas imposibles de cumplir.

Los venezolanos Marcel Granier, periodista, y Pedro Burelli, empresario, advirtieron que una democracia débil alimenta el crecimiento del populismo, porque al carecer de proyectos reales para el desarrollo social, aparece entonces la demagogia.

Durante su participación en el foro “México 2018 ¿Otra Venezuela?”, organizado por el Club de Industriales y moderado por Leonardo Curzio, Pedro Burelli —quien presumió haber recibido en su casa a Hugo Chávez antes de convertirse en presidente y haberle advertido que si bien ganaría las elecciones, con él Venezuela se hundiría— señaló que el problema ha sido que su país está gobernado a base de mentiras.

El populismo, dijo, llega cuando a la democracia se le acaba el discurso ideológico, por ello ganó Chávez en Venezuela y Donald Trump en EU.

“Cuando se les acaba el discurso ideológico, sobre todo a los demócratas, empiezan a aflorar la defensa de valores, de principios, de ideales, recurren a la demagogia y ofrecen a la gente una cantidad de cosas que después no pueden cumplir. El deterioro en la calidad de vida se acrecienta por la demagogia, porque cada vez las promesas son más grandiosas y a eso se suma un problema muy grave, por ejemplo, los partidos políticos en Venezuela, todos son colectivistas”, expresó.

El empresario detalló que un populista es mentiroso, narcisista y cuando llega al poder termina siendo autócrata, paranoico y abusa de su autoridad.

“A Hugo Chávez el populismo lo llevó a donde llegó; él mintió, la sociedad desgastada lo vio y los empresarios pensaron que era un tonto que lo podían dominar. Chávez llegó con muchísima ayuda y eso lo estamos hoy pagando carísimo”, aseveró.

El analista político, Leonardo Curzio, planteó que de los errores en Venezuela se puede aprender en otras partes.

El problema, expuso, no es que haya populistas, sino que el viejo entorno se mantiene generando ‘colosos inmortales’. “El problema no es que haya populistas, que siempre los ha habido, sino este entorno dinosáurico que va generando colosos inmortales de la política, que siguen vivos y, sobre todo, tienen éxito en un momento determinado”, mencionó.

Burelli dijo que México es un país globalizado, pero con carencias. Preocupa, dijo, el conformismo y el que no se entienda que se puede cambiar hasta lo que parece impensable.

“Nunca digan: ‘Esto no puede pasar aquí’”, advirtió, “la política siempre gana a lo jurídico, las instituciones que se piensa que son sólidas, son vulnerables. El narcisista, el autócrata se quiere llevar todo por delante”, agregó.

El problema, añadió, es que las instituciones se destruyen, no por la voluntad simple del autócrata, sino por la cooperación de gente dentro de éstas, porque se trata de personas resentidas, oportunistas y sólo buscan congraciarse con el presidente en turno.

El periodista Marcelo Granier dijo que uno de los principales problemas en Venezuela fue que las élites abandonaron su papel, principalmente los empresarios y los intelectuales. Estas dos partes, añadió, creyeron que del poder obtendrían beneficios y resultó lo contrario.

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