México y Vaticano deben aliarse para defender a los migrantes

Bravo Mena dice que es un grave error que México lleve 6 meses sin embajador
Juan Navarro Floria, catedrático de la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires, aseguró que la libertad religiosa es un principio que está presente en todas las constituciones de los países de América Latina (GERMÁN ESPINOSA. EL UNIVERSAL)
03/03/2017
03:08
Astrid Rivera
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Ante la política migratoria implementada por el gobierno de Donald Trump, México debe establecer una alianza diplomática con el Vaticano para defender a los migrantes, afirmó Luis Felipe Bravo Mena, ex embajador de México en ese lugar.

Al participar en el el coloquio Libertad religiosa y Estado laico en México, alcances y retos (1992- 2017), Bravo Mena dijo que frente al “entorno difícil”, es indispensable la estrategia diplomática para encontrar puntos en común entre ambos Estados para la defensa de los migrantes, por lo que se debe buscar un acercamiento con El Vaticano para iniciar esta alianza.

“La relación debe alcanzar un nuevo estadio de madurez, de amplitud, creo que están dadas las condiciones para ello y además, por si fuera poco, hoy el entorno internacional favorece que la relación diplomática encuentren espacios de trabajo común y estrategias convergentes en la defensa de los migrantes. La estrategia diplomática de ambas es fundamental. habría que trabajar mas en ella”, dijo.

Consideró como un “grave error” y una “descortesía” el que México lleve seis meses sin un embajador ante el Estado Vaticano, por lo que el nombramiento se debe hacer lo más pronto posible, para que se trabaje en el establecimiento de la alianza en defensa de los migrantes, y agregó que el diplomático para tal tarea debe tener “experiencia y capacidad, no se trata de mandar a un embajador cualquiera, sería un error mandar a un cuate, un amigo, alguien que fuera a pasar unas vacaciones doradas a Roma, se requiere a un profesional “.

Advirtió que México debe buscar aliados no sólo en el Vaticano, sino con otros actores internacionales para la defensa de quienes van en tránsito hacia Estados Unidos: “La Santa Sede no puede quedar de lado en esta estrategia de defensa de los migrantes ante las políticas egoístas y racistas que están imperando en la nueva administración estadounidense”.

En su participación, Juan Navarro Floria, catedrático de la Pontificia Universidad Católica de Buenos Aires, Argentina, aseguró que la libertad religiosa es un principio que está presente en todas las constituciones de los países de América Latina , en las que se garantiza la no discriminación religiosa y la libertad de manifestar su credo religioso, y advirtió que hay una tendencia creciente de la laicidad; sin embargo, el reconocimiento de la Iglesia católica sigue prevaleciendo en esta región.

Indicó que aunque en los textos constitucionales de los países de latinoamerica se garantiza la libertad religiosa, al ser un derecho que se expande en diferentes áreas de la vida cotidiana se deben elaborar leyes específicas para la financiación y cooperación de proyectos entre el Estado y la Iglesia, así como para sancionar la discriminación religiosa y dar protección a las minorías por la violencia que resulte del ejercicio del credo religioso.

Eduardo Corral Merino, secretario de Relaciones Institucionales de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), señaló que el “diálogo y el encuentro” es la mejor manera para establecer esta alianza con la Santa Sede en favor de la protección de los migrantes. Expuso que esta problemática representa una oportunidad para unir esfuerzos y que “siempre hay que ver hacia adelante en esta posibilidad de qué podemos hacer mejor”.

En el coloquio organizado por el Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (Imdosoc), dijo que nos encontramos ante un “cambio de época” que requiere ver a la libertad religiosa y al Estado laico desde una visión interdisciplinaria e integral en el que la Iglesia y el Estado colaboren en temas comunes, puesto que, dijo, a veces tienen dificultades para ayudar en los hospitales.

“Estamos en un cambio de época, necesitamos ver la libertad religiosa y el Estado laico en el contexto del cambio de época, de la interdisciplinareidad, desde una visión global. La persona es el sujeto de Derecho y también es capaz de ejercer a plenitud su persona; los esfuerzos futuros requieren de máxima prudencia, sabiduría y celo, no solamente hacía la cuestión estatal jurídica, sino celo pastoral”, afirmó.

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