Constitución de 1917, escrita por campesinos, mineros y artesanos

Hombres de entre 30 y 40 años, que procedían de distintos sectores sociales y estados de la República, plasmaron el espíritu de justicia, paz, libertad y democracia en la Carta Magna promulgada por Venustiano Carranza 5 de febrero de 1917
Imagen ilustrativa (Foto Archivo)
04/02/2017
11:47
Notimex
Ciudad de México
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Con la participación de 220 delegados de todos los estados del país, entre ellos abogados, profesores, artesanos y campesinos, el 5 de febrero de 1917 Venustiano Carranza, encargado del Poder Ejecutivo, promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con la que se instauró el orden legal hace 100 años.

Carranza, primer jefe del Ejército Constitucionalista, impulsó la idea de convocar a un Congreso Constituyente que debía introducir reformas en la Carta Magna de 1857, señaló un documento del Museo Legislativo “Los Sentimientos de la Nación” de la Cámara de Diputados Federal.

Este Congreso estuvo en funciones del 1 de diciembre de 1916 al 31 de enero de 1917 y su sede fue el Gran Teatro Iturbide, hoy Teatro de la República, de la ciudad de Santiago de Querétaro, donde el 5 de febrero de 1917 se promulgó oficialmente la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El Constituyente estuvo integrado por diputados que procedían de distintos sectores y estados. De Aguascalientes hubo tres representantes, Archibaldo Eloy Pedroza, Daniel Cervantes Hernández y Aurelio L. González.

Por Baja California participó Ignacio Roel, en tanto por Campeche acudió Herminio Pérez Abreu y por Coahuila, estado de donde era originario Carranza, estuvieron seis diputados, Manuel Aguirre Berlanga, Ernesto Meade Fierro, José María Rodríguez, Jorge Von Versen, Manuel Cepeda Medrano y José Rodríguez González.

Mientras que por Chiapas participaron Enrique Suárez, Lisandro López, Cristóbal Castillo, J. Amilcar Vidal y Daniel A. Zepeda. De Chihuahua, Manuel M. Prieto, del Distrito Federal (Ciudad de México) Ignacio L. Pesqueira, Lauro López Guerra, Gerzayn Ugarte, Amador Lozano y José J. Reynoso y Carlos Duplán.

De Jalisco colaboraron Amado Aguirre Santiago, José I. Solórzano, Ignacio Ramos y Francisco Labastida. De Querétaro Juan N. Frías y José María Truchelo; de San Luis Potosí, Samuel de los Santos, de Puebla Alfonso Cabrera y José Verástegui y de Tabasco Félix Fulgencio Palavicini.

Entre los 220 delegados, incluso suplentes, había 62 abogados, 22 oficiales de alto rango, 19 agricultores, 18 profesores, 16 ingenieros, 16 médicos, 14 periodistas, siete contadores, cinco líderes sindicales, cuatro mineros, tres ferrocarrileros, dos farmacéuticos, un actor y 31 representantes de otras profesiones.

En ese proceso “participaron artesanos, comerciantes y empleados. La gran mayoría provenía de zonas rurales y que pertenecían a la generación de entre 30 y 40 años”, señaló el documento del museo legislativo consultado.

El Congreso entró en funciones con 193 diputados propietarios, 116 profesionales, 66 militares, junto con 36 delegados de oficios y ocupaciones varias.

La Mesa Directiva fue presidida por Luis Manuel Rojas, Cándido Aguilar y Salvador González Torres fungieron como vicepresidentes, mientras que Fernando Lizardi, Ernesto Meade Fierro, José Ma. Truchuelo y Antonio Ancona Albertos se desempeñaron como secretarios.

El 5 de febrero de 1917 se promulgó el documento, con el nombre “Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos” que reforma la del 5 de febrero de 1857 y que entró en vigor el 1 de mayo del mismo año.

En esa Carta Magna entregada por los Constituyentes, quedó plasmado el espíritu de reivindicaciones sociales, justicia, paz, libertad y democracia que inspiró las obras que emprendieron los gobiernos posteriores.

Lo novedoso de la Constitución de 1917 fue el reconocimiento de los derechos laborales, como la huelga y la libre organización de los trabajadores, además de regular el trabajo asalariado al establecerse salarios mínimos y la duración de la jornada laboral.

Además, estableció el derecho de los ciudadanos a la educación laica, gratuita y obligatoria y, de manera sobresaliente, el principio que otorgaba a la nación el regular las características de la propiedad privada, de acuerdo con el interés de la comunidad.

Se recuperaron los recursos naturales del país, y se anunció la expropiación por causa de utilidad pública, que conduciría a la reforma agraria.

De acuerdo con María del Refugio González, investigadora de la Estudios Jurídicos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), la Constitución cumple un siglo de haber sido expedida y en ese periodo, “con muy numerosas reformas ha sido la cabeza del sistema jurídico mexicano”.

En la conferencia inaugural del seminario internacional “La tradición Constitucional en México y la Constitución de 1917”, organizado por el CIDE y la UAM, la académica señaló que “durante varias décadas, las reformas se referían a modificaciones que se producían en el contexto social influenciado por el modelo de desarrollo dominante”.

Agregó que “en fechas recientes, también se desprenden de la incorporación del país a un mundo crecientemente globalizado en el que es importante que nuestras normas se adapten a lo que establecen los tratados internacionales”.

 

ahc

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