Región puede dar lección de tolerancia a países: Grynspan

La secretaria general iberoamericana lamenta discurso de odio hacia los inmigrantes en Estados Unidos
Rebeca Grynspan, Secretaria general iberoamericana y ex vicepresidenta de Costa Rica (ALEX CRUZ. EFE)
15/06/2016
04:20
Natalia Gómez Quintero
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México no merece ser estigmatizado en su migración, ni ningún país de la zona, aseguró Rebeca Grynspan, secretaria general iberoamericana y ex vicepresidenta de Costa Rica, quien consideró que se debe cambiar el discurso de odio como el que se ha registrado en Estados Unidos en el proceso electoral de ese país. Además, dice que se debe luchar contra la expansión de esas ideas.

De visita en México para los preparativos de la XXV Cumbre Iberoamericana —que se llevará a cabo en Cartagena de Indias el 28 y 29 de octubre próximos—, Grynspan aseguró que el bloque, construido también de migraciones, puede dar una lección de tolerancia y respeto a otros países en donde el discurso de odio e intolerancia ha estado presente en los últimos meses.

En entrevista con EL UNIVERSAL, aseguró el rechazo a la estigmatización del migrante, sea mexicano o de cualquier otra nacionalidad.

¿Cuál es el posicionamiento que debe tener Iberoamérica frente a Estados Unidos en un ambiente donde existe una retórica antiinmigrante por parte de Donald Trump, virtual candidato republicano?

—Iberoamérica es una región que se ha basado en la inmigración para construir su espacio y ha sido parte esencial de nuestro ADN durante muchos siglos. Latinoamérica ha sido una región que ha abierto sus puertas en los momentos duros en Europa, por ejemplo, cuando México recibió la migración de los republicanos en la Guerra Civil española. Ha sido una de las naciones más generosas en este sentido de la región y del mundo. En consecuencia, no merece ninguna estigmatización sobre su propia migración. Nuestra región puede darle una lección de tolerancia y de respeto por el ser humano a muchos países en el globo.

¿Podría haber un discurso unificado de Iberoamérica para que no se estigmaticen a los migrantes en otros países?

—Sí, es un un punto en el que el ethos de la región está muy unido.

¿Es un tema que podría formar parte de la Cumbre Iberoamericana?

—No lo ha presentado ningún país todavía, pero no descarto el hecho de que así sea. Si bien no quiero inmiscuirme en las elecciones de Estados Unidos, un discurso de odio, de intolerancia hacia las personas que sólo están buscando un futuro mejor para sus familias, es muy lamentable.

Dentro de la misma narrativa en medio de las elecciones de Estados Unidos se ha estigmatizado a México en el sentido de que es igual a violencia y narcotráfico, ¿es real esta percepción?

—Hay en Europa un poco de prensa negativa sobre América Latina que se ha centrado últimamente en Venezuela y Brasil. Doy un dato: 77% de las empresas españolas que están en América Latina dicen que van a aumentar sus inversiones en la región y el primer destino es México, seguido de Perú, Colombia y Chile. Esta imagen que a veces aparece de la mexicanización de Colombia ha disminuido, pero también creo que hay que luchar contra ella y hay que hacerlo informando.

¿Puede haber unidad en este tema de la defensa de los migrantes, a pesar de que algunos países de la región tienen gobiernos identificados con la izquierda y la derecha?

—América Latina tiene mucho más consenso con respecto a la migración de lo que podemos observar desgraciadamente en muchos países, especialmente en los desarrollados, donde han surgido, y es una enorme preocupación, sentimientos mucho más xenófobos de discriminación y de intolerancia. Hay que luchar con todas nuestras fuerzas para combatir la expansión de estas ideas y su profundización en cualquier país.

¿Tendría que haber una posición distinta de Iberoamérica frente a Estados Unidos, dependiendo de quien sea el próximo presidente?

—Como lo dijo Claudia Ruiz Massieu, titular de la Cancillería, hace unos días: la relación en este caso de México con Estados Unidos o de Latinoamérica con Estados Unidos está en una etapa diferente, donde tenemos raíces profundas, una relación suficientemente madura para superar cualquier encrucijada política y va más allá de cualquier proceso electoral, porque hay mucha más relación en los pueblos y no solamente en sus gobiernos.

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