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¿Por qué no siguió usted en la política?”, le preguntó el presidente Enrique Peña Nieto.

“Es que los oaxaqueños son muy broncos, señor Presidente”, respondió hace unos días el nacido en la tierra de Benito Juárez y quien ha servido por 25 años a México desde sus representaciones en tierras norteamericanas.

Es Carlos Manuel Sada Solana, quien contó esta anécdota sobre su llegada a la diplomacia por coyuntura, pero su permanencia por decisión propia de servir a los connacionales, sin ser parte del Servicio Exterior Mexicano (SEM), ante los senadores que en días pasados ratificaron su nombramiento como embajador de México en Estados Unidos.

“Tengo pasión, ciertamente, por ayudar a nuestra gente y por encontrar cada vez más mecanismos para reducir su vulnerabilidad”, dijo ante los legisladores el que también fuera presidente municipal de Oaxaca de Juárez, por el PRI, de 1993 a 1995.

Y sí, esta pasión del ingeniero industrial de formación por la Universidad Iberoamericana, de casi 64 años, ha dejado huella en las comunidades donde ha sido cónsul: Los Ángeles, Nueva York, Chicago, San Antonio y Toronto.

Círculos diplomáticos, incluso los de carrera y en los que ha caído bien su nombramiento, hablan de cómo los empresarios, legisladores, paisanos y políticos recuerdan el trabajo hecho por Sada Solana, nacido el 15 de agosto de 1952.

Sada Solana califica su inicio en el servicio desde el exterior como “una coyuntura”, dado que durante la negociación del Tratado de Libre Comercio necesitaban en Canadá a una persona con experiencia.

Les interesó su currículum que incluyó estudios de posgrado en Desarrollo de Sistemas de Producción en la Universidad de Delft, Holanda, y sobre Desarrollo Industrial en el Instituto de Administración Pública de La Haya, Holanda. Estuvo en Toronto de 1989 a 1992.

“Luego (de la estancia en Canadá) quiero pensar que las fuerzas vivas
oaxaqueñas tenían interés por mí y fueron para invitarme a ser alcalde de Oaxaca y regresé. Pero luego me volvieron a invitar al servicio exterior y ahí seguí por alguna razón”, recuerda.

El motivo: ayudar a México y los mexicanos. Al menos así lo describe Sada, a quien también le correspondió involucrarse con los políticos republicanos y demócratas estadounidenses cuando fue ministro de la embajada de México en Estados Unidos de 2007 a 2013.

Ningún legislador, académico o incluso miembro del SEM pone en duda este nombramiento político de Sada Solana, quien hace más de dos décadas estuvo como subdirector del Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales (CEPES) del PRI y como coordinador del Plan Estatal de Desarrollo durante la campaña presidencial de Miguel de la Madrid.

Durante la presentación de su plan de trabajo, el senador Juan Carlos Romero Hicks le dijo a Sada que su caso representaba lo que parece para algunos era “un falso dilema”, sobre si el servicio exterior es la carrera política para llegar a representar a nuestro país.

El legislador reconoció que el primer comentario que escuchó del nuevo embajador en Estados Unidos es que por su afiliación partidista tenía sesgos. “Celebro que la realidad me demostró todo lo contrario, porque siempre buscó el aspecto de la inclusión y, sin ser diplomático de carrera ha desplegado una tarea muy significativa”, dijo Hicks.

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