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El ex canciller Jorge Castañeda afirma que una candidatura independiente competitiva que gane la contienda presidencial de 2018 “desintoxicará” al sistema político.

En entrevista con EL UNIVERSAL, reconoce, sin embargo, que si le va mal al modelo más acabado de una candidatura independiente, Jaime Rodríguez Calderón, El Bronco, gobernador de Nuevo León, podría afectar la imagen de los otros, pero aún es temprano para evaluarlo.

Más allá, considera necesario que todos los aspirantes independientes se reúnan para definir método y esquema de trabajo y sacar un solo perfil. La convocatoria tiene que venir del exterior.

Castañeda, quien en los últimos días lleva a cabo la promoción de su más reciente libro Sólo así: por una agenda ciudadana, abre la baraja de quiénes podrían competir por la candidatura a la Presidencia de la República.

Por el PRI, el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong; por el PAN, la ex primera dama Margarita Zavala, y por Morena, el dos veces candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador.

La incógnita, apunta, es saber quién será el candidato del PRD en los comicios de 2018, entre el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, y el gobernador de Morelos, Graco Ramírez.

Competitivos, aunque pierdan

¿Qué lectura hace del panorama electoral hoy? Se juegan 12 gubernaturas, que sin duda serán importantes para 2018...

—Hay varios aspectos interesantes. El que me interesa más es cuál va a ser el desempeño de las candidaturas independientes en este proceso.

Ya sabemos algunas cosas, hay un número mucho mayor de candidatos que pasaron el filtro del año pasado, guardando las proporciones, obviamente son 12 estados en lugar de 32, muchos más.

Es decir, el fenómeno se está extendiendo y están encontrando la mayoría de ellos la forma de pasar los filtros, cómo superar los obstáculos, las cortapisas que muchos gobernadores salientes les han colocado.

Segundo, vamos a ver si los que son competitivos, en apariencia por lo menos, terminan sacando votos, como los candidatos independientes a gobernador José Luis Barraza, en Chihuahua; Francisco Frías Castro, en Sinaloa, y Gabriel Arellano, en Aguascalientes, además de otros como Gastón Luken, para la alcaldía de Tijuana.

Vamos a ver si prende o no. No creo que haya que poner la vara demasiado arriba, es decir, no hay que subirla tanto y decir “tienen que ganar”. Bueno, ojalá gane uno que otro, uno o dos, pero me parece más importante que sean competitivos, que incidan en el resultado de un modo o de otro.

Otro tema interesante sin duda es cómo les va a ir a las alianzas PAN-PRD, que no hay muchas. De las pocas que hay, a ver cómo les va. Eso creo que va a determinar un poco la suerte de las elecciones de 2018.

Y la tercera pregunta que quizás es la más importante, sustantivamente hablando, es si el PRI saca las nueve gubernaturas que habían anunciado que pensaban que podían sacar, se está viendo más difícil.

Estas elecciones servirán para medir qué tan posicionados llegan los independientes a 2018...

—Yo creo que va a ser una de muchas mediciones, pero va a ser una interesante. Por eso decía yo que ojalá sean competitivas, es decir, si ganan, mejor obviamente. Si pierden por poquito también bien, pero aunque pierdan por 10 o 15 puntos, que haya varias candidatas y candidatos a gobernador, alcaldes, que saquen hasta 20% del voto, aunque no se acerquen, eso va a ser muy importante porque va a mostrar que la gente está dispuesta a traducir sus sentimientos de repudio a la clase política, en el voto por un candidato concreto.

Todas las encuestas de EL UNIVERSAL por supuesto muestran claramente que hay un elevado porcentaje de la ciudadanía, quizá la mitad, que dice que estaría dispuesta a votar por un independiente a la Presidencia, que consideraría hacerlo.

Pero a la hora de poner nombre y apellido a ese candidato independiente, y ponerle nombre y apellido a los candidatos de los partidos, se cae mucho esa cifra. Eso es lo que puede cambiar en estas elecciones, no que ganen, sino que la gente diga: “¡Ah caray!”.

La marca en peligro

El fenómeno de El Bronco tuvo su luna de miel, pero ahora ya gobernando ha generado desilusión. ¿Esto le pega a la figura de los independientes?

—Hay dos elementos distintos ahí. Uno es el verdadero desempeño de Jaime Rodríguez en la gubernatura a un poco más de seis meses de haber tomado posesión, y ese verdadero desempeño pues sobre todo los que no somos de ahí, no vivimos ahí, pues debemos siempre recordar que pasa por el filtro de los medios.

Y bueno, sí trae él de algún modo un conflicto casado con los medios de Nuevo León, salvo El Norte, y eso pues sí puede contribuir a generar una imagen un poco distorsionada de cómo le está yendo realmente.

Si lo está haciendo tan mal, como dicen los medios de Nuevo León, o si esa imagen tan negativa es producto de ese conflicto, ese es un elemento.

El otro elemento es que él es “la marca” de los independientes. Él es porque es el primer gobernador, porque es un estado emblemático, por todo el fenómeno mediático, él es la marca.

Y si a él le va mal, de algún modo le va mal a la marca. De lo que yo no estoy tan convencido es que le esté yendo mal, todavía. Habría que esperar más. Eso yo lo viví mucho con Vicente Fox al principio, obvio las expectativas nunca se cumplen pero también es que hay que elevarlas mucho para ganar, si no, no se gana.

Y para los independientes, sí tendrían que esperar que esa “marca” pueda revertir esa tendencia...

—Sí, pero sobre todo que él cobrara conciencia, que creo que la tiene pero quizás no es un elemento primordial, que lo que a él le toca hacer es mucho más que sólo su persona y su estado.

Si a él le va bien en Nuevo León, le va bien a la marca de los independientes, y esto se puede volver un fenómeno nacional que rebasa con mucho su propio destino, e incluso como le va al estado de Nuevo León.

Pasa el balón... o el jugador

¿Sigue manteniendo una aspiración para ser candidato independiente a la Presidencia en 2018?

—Como lo he platicado muchas veces en esta gira que realizo por todo el país, promoviendo mi libro, estoy de alguna manera midiéndole el agua a los camotes. Estoy viendo cómo son recibidas las ideas que planteo en este librito sobre una candidatura independiente, con una agenda ciudadana, sobre una candidatura única en las universidades, en grupos de profesionistas, en activistas de la sociedad civil, en medios locales y pequeños empresarios, viendo cómo reciben las ideas y cómo me reciben a mí.

Hay que ver si pasa el balón y también pasa el jugador, o pasa el balón, pero el jugador no. Eso puede suceder. Sí veo que no hay una buena recepción, no insistiré en ello, y al revés, sí veo que hay una buena recepción, sí me animaré, por supuesto tengo interés, tengo energía para hacerlo, tengo muchas condiciones favorables, pero si resulta que no, pues no.

Como lo he dicho mucho, nadie se ha muerto por no ser candidato.

Al momento el corte de caja que hace Jorge Castañeda, ¿cuál es?

—En algunos aspectos vamos muy bien, a diferencia de hace dos meses o mes y medio cuando empezamos. Primero, prácticamente ya todas las encuestas nos están incluyendo, cosa que no fue fácil, ni mucho menos, me consta.

Segundo, los niveles de reconocimiento en encuestas parece que están subiendo. Subrayo, “parece”. No tengo todavía un dato, pero parece que sí.

Tercero, sobre todo el público estudiantil de las universidades está recibiendo muy bien las ideas y los eventos. Ahora, no te alcanza para ganar una elección presidencial con estudiantes, pero sí son tres o cuatro millones que además irradian muchísimo, y sobre todo es un sector que es vanguardista en muchos sentidos, obviamente por el nivel educativo, pero también por ejemplo, por el nivel de conectividad, de penetración de las redes, y también por una influencia en su familia, en su círculo.

¿Buscará a El Bronco para recibir un consejo?

—Nos hemos cruzado varias veces, tenemos muchos amigos en común, nos mandamos recados, mensajes y en algún momento va a ser muy importante para mí, uno, aprender de lo que él logró, y dos, también tener una idea más clara de qué ha pensado, qué piensa hacer, más allá de sus ganas en un momento dado o en otro, que son evidentes, las ha dicho además, tiene esa enorme virtud Jaime [Rodríguez], de ser muy transparente, pero bueno, qué quiere hacer rumbo a 2018.

¿Qué personajes ve perfilándose en la candidatura de otros partidos?

—En el PAN creo que Margarita Zavala está amarrando su candidatura, aunque siempre puede haber tropiezos en esto, lo hemos visto.

Segundo, creo que en Morena no hay discusión, es Andrés Manuel [López Obrador], no hay duda al respecto. En el PRD, aunque hay dos posibles candidatos, Graco Ramírez, gobernador de Morelos, y Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Si Mancera la quiere es muy probable que la pueda sacar, y sí vería la lógica para el PRD de tener un candidato propio, fuerte, que le pudiera llevar a un mayor número de diputados, senadores, delegados aquí en la Ciudad de México, e incluso la jefatura, repetir, pues al final del día Mancera es PRD, no es miembro, pero fue su candidato.

Mancera está enfrentando retos muy serios, como los han enfrentado todos sus predecesores, en lo que tiene que pensar es en la jefatura del DF [Ciudad de México], no ha habido un solo Presidente de la República en la época moderna que venga del cargo de jefe de gobierno, ni uno, y no es porque no han querido. En el PRI, Miguel Ángel Osorio Chong lleva una ventaja muy importante.

¿Y entre los independientes, Jorge Castañeda?

—Bueno, hay muchos que han alzado la mano y son mencionados por terceros, con razón o sin razón. Está por supuesto El Bronco, está Pedro Ferriz, que ya lo dijo; de alguna manera está Emilio Álvarez Icaza, que “sí pero no, no pero sí”, pero creo que tendría importancia una candidatura así, porque pondría el tema de los derechos humanos en el centro de la agenda, que es lo mismo que quiero hacer yo, y él lo haría extraordinariamente bien, y eso es muy importante.

Está el doctor y ex rector de la UNAM Juan Ramón de la Fuente, quien en este mismo diario ha dicho que no tiene esa aspiración, pero que sigue siendo mencionado porque es un candidato natural por muchas razones. Y otros que no alzan la mano y no dan color, pero que pues todavía hay algo de tiempo; un gobernador, un intelectual, un empresario, qué sé yo, gente que no vemos, y de repente puede prender, aunque los tiempos son complicados ya.

¿No sería tiempo ya de que estos perfiles independientes se unifiquen y definan la ruta?

—Me gustaría que ya empezara a haber un proceso de diálogo de búsqueda de un mecanismo, para ir convergiendo en materia de agenda, tiempos y de mecanismos para llegar a una candidatura única al final del camino.

Me gustaría que esto ya empezara, y que personas que pudieran convocar a ese tipo de diálogo pues ya empezaran a hacerlo, por definición no pueden ser los que son mencionados o ellos mismos han alzado la mano, pero pueden ser otros, ojalá esto empezara a moverse. Es muy difícil que nos autoconvoquemos. Alguien tiene que convocar, un externo al grupo.

¿Pero ya urge?

—Pues yo considero que los tiempos están acabando.

¿Cómo valdría la pena que llegue un independiente a 2018?

—Creo que en encuestas, columnas, pláticas, todo lo que tenemos en el país, y que refleja muy claramente EL UNIVERSAL cada semana, y los demás medios en provincia, hay un enorme malestar en el país.

Hay un rechazo a la partidocracia, un rechazo a la clase política que no habíamos visto desde hace muchísimos años. Nunca hemos visto un proceso tan largo de este rechazo, no sólo al presidente Enrique Peña Nieto, a los gobernadores, a los diputados, senadores del PAN, PRI, PRD, Morena, a todos.

A mí me parece que es muy preferible que ese hartazgo, ese repudio a la clase política se canalice hacia algo útil, positivo, constructivo, como una candidatura independiente, a que se refugie ese hartazgo en la abstención, el voto nulo, las locuras. Y me refiero a gente yéndose a la montaña y esas idioteces, en una especie de apatía ciudadana, en la que tengamos ya un sistema político completamente disfuncional. Me parece que es mejor esto. Hay que pensarlo como un proceso de desintoxicación, quizás. Hace poco estuve en Mazatlán, muy cerca de Oceánica, hay que pensarlo quizá en esos términos. Seis años de desintoxicación, en México, en Oceánica, en Monte Fénix, donde sea, yo creo que nos haría mucho bien. No como una propuesta permanente, o sea no es en lugar de los partidos, es con los partidos para cambiar a estos partidos, que muchísima gente piensa que no sirven.

¿Desintoxicar a México?

—Como la canción de Amy Winehouse, también puede ser.

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