Chico Pelón, el poder detrás de la CNTE

Francisco Manuel Villalobos Ricardez. En la estructura es el segundo al mando de la Sección 22 de Oaxaca, pero los disidentes saben que él “toca el pandero”
Los propios agremiados tienen claro que él es el verdadero poder detrás de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE). Foto: ARCHIVO. EL UNIVERSAL
12/07/2015
03:29
Natalia Gómez Quintero
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Él es Chico Pelón, así es más conocido por sus compañeros de base. En la estructura, es el segundo al mando de la Sección 22 de Oaxaca, pero en realidad “el toca el pandero”, de un magisterio disidente con más de 70 mil profesores. Los propios agremiados tienen claro que él es el verdadero poder detrás de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), aunque el rostro visible es el líder Rubén Núñez Ginez.

Sin embargo, el liderazgo de Francisco Manuel Villalobos Ricardez, titulado de la licenciatura en Educación Primaria, se resquebraja. Su forma de operar ha generado en los últimos meses serios cuestionamientos al interior del gremio, ya que supuestamente podría estar implicado en malos manejos dentro del sindicato.

En lo político, le atribuyen de manera específica una relación estrecha con el ex gobernador oaxaqueño, José Murat, quien dicen, acudió con Chico Pelón a la subsecretaría de Gobernación, con Luis Miranda, en los tiempos del plantón en el Distrito Federal, para negociar el retiro del campamento en 2013.

Como secretario de organización de la CNTE fue quien en enero pasado organizó una protesta, durante la visita que realizó el presidente Enrique Peña Nieto al puerto de Salina Cruz, aunque pocos lo secundaron, lo que para algunos dentro del gremio es signo de que no todos están conformes con el poder que ejerce, en la medida en que Núñez Ginez es considerado un “líder manso” que se deja conducir por Villalobos.

Antes de llegar al Comité Ejecutivo Seccional para ser secretario de organización, a Chico Pelón lo ubican como profesor de computación en una escuela secundaria y por las tardes atendía un ciber de su propiedad.  Obtuvo su cédula profesional en 2001 y estudió en la Escuela Normal Urbana Federal del Istmo (ENUFI), en la que conoció a su amigo Freddy Rosado, su impulsor para ser dirigente.

Oratoria ha demostrado que tiene. Al tomar el micrófono en las manifestaciones su voz es fuerte y su discurso combativo. El de trato hosco con los medios de comunicación que de manera habitual viste de guayabera bordada, es también el negociador.

Durante los reforzamientos de los plantones en el Distrito Federal se encarga del acuerdo con los monitores del gobierno capitalino para acomodar a los maestros en el campamento del Monumento a la Revolución.

El dirigente, que ha rebasado al propio secretario general Rubén Núñez, en presencia, voz de mando y manejo de multitudes, en los últimos meses ha perdido adeptos, ya que presuntamente ha favorecido a grupos que tienen colaboración con el ex gobernador de Oaxaca Ulises Ruiz.

En abril pasado, según reportes periodísticos, se votó la permanencia de Villalobos como representante regional del Istmo ante la dirigencia. Obtuvo 395 votos a favor y tuvo 384 en contra. Fue acusado de comprar votantes para ganar.

La Unión de Trabajadores de la Educación (UTE), una de las organizaciones radicales al interior de la CNTE  lo tiene en la mira por la forma en que aseguran se ha rodeado de lujos. Se olvidó de su modesto Tsuru y lo califican de “nuevo rico”.

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