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Papa acepta renuncia de obispo de Autlán

El clérigo mexicano es señalado de encubrir a supuesto sacerdote pederasta
Gonzalo Galván Castillo, de 64 años, argumentó motivos de salud para dejar el cargo de obispo, que asumió en 2004 con el aval del papa Juan Pablo II. (Foto: CORTESÍA EL INFORMADOR DE JALISCO)
26/06/2015
03:14
Julián Sánchez
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El papa Francisco aceptó la renuncia de oficio del obispo de Autlán, Jalisco, Gonzalo Galván Castillo, quien ha sido señalado por presuntamente encubrir a un supuesto sacerdote pederasta.

La noticia de que el Pontífice aceptó la renuncia del obispo de 64 años fue publicada en L’Osservatore Romano, donde se precisa que el religioso —nacido en León, Guanajuato, en 1951, y elegido obispo el 26 de octubre de 2004 por el Papa Juan Pablo II— argumentó tener problemas de salud para retirarse.

Esto lo hizo de acuerdo con lo establecido en el artículo 401.2 del Código de Derecho Canónico, que prevé que un obispo tiene que entregar la renuncia de su oficio al Papa “si por enfermedad u otra causa grave quedase disminuida su capacidad para desempeñar” sus labores. La edad para el retiro, de acuerdo con esa norma, es a partir de los 75 años.

Sobre el tema, la agencia AFP informó que las renuncias de los obispos han aumentado desde que el Papa autorizó, a inicio de este mes, la creación de un tribunal para juzgar por el delito de abuso de poder a los obispos que han encubierto a sacerdotes pederastas.

Las acusaciones que involucran al obispo mexicano comenzaron en 2009, cuando un joven de 24 años denunció ante Gonzalo Galván Castillo al sacerdote Horacio López, de la Diócesis de Autlán, de haber abusado del niño Eric cuando tenía 11 años. El religioso sólo fue trasladado a otra parroquia y siguió ejerciendo.

Los padres del joven se comunicaron con la Diócesis para insistir en que López fuera destituido, a lo que la institución religiosa evitó dar respuesta, según reportes de prensa de 2014.

En una carta, escrita en mayo de 2015, la víctima denunció el abuso de Horacio López, de quien dice: “Por varios años creí que era mi amigo, ya que era el sacerdote de mi parroquia, El Señor de la Misericordia”. Demandó que se le pusiera un alto a ese hombre para evitar que dañara otros niños.

En febrero pasado, Francisco instó en una carta solemne a los cerca de cinco mil obispos del mundo a no encubrir casos de pederastia, un fenómeno que afecta en distintos grados a la Iglesia católica en todos los continentes.

Con información de agencias

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