Ecuandureo y Tanhuato, incapaces ante crimen

El CJNG supera a ambas localidades en elementos policiacos y armas: munícipes
El alcalde panista de Tanhuato, José Ignacio Cuevas, dice que desconoce a quién pertenezca el Rancho El Sol, pero asegura que desde hace año y medio se observaba movimiento al interior del mismo. (Foto: JORGE ALBERTO MENDOZA. EL UNIVERSAL)
26/05/2015
03:00
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Tanhuato, Mich.— Ecuandureo y Tanhuato, dos de los municipios michoacanos que se encuentran en la franja que ya domina el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), no tienen la capacidad para brindar seguridad a los habitantes.

En el primer caso, son 28 policías que sí tienen sus armas de cargo, pero no cuentan con balas para encargarse de la seguridad de 12 mil 700 habitantes; mientras que en Tanhuato, son 36 elementos municipales para cuidar a 17 mil 600 habitantes.

En el Rancho El Sol, donde el pasado viernes ocurrió el enfrentamiento entre miembros de ese cártel y fuerzas federales, se encontraban 45 integrantes de dicha organización [42 de ellos fallecieron y tres más están detenidos], lo que representa una fuerza superior a la que tienen por separado los dos municipios, para hacer frente a la inseguridad. Se trata de dos de las localidades donde el CJNG asentó su bastión, conformado por La Piedad, Yurécuaro, Vistahermosa, Briseñas y Churintzio.

En entrevista con EL UNIVERSAL, el alcalde de Ecuandureo, Jesús Infante Ayala; y José Ignacio Cuevas Pérez, de Tanhuato, ambos de extracción panista, dan cuenta de cómo se encuentran en el tema de seguridad y si el crimen organizado opera desde sus municipios.

Para Cuevas Pérez, la franja colindante entre Michoacán y Jalisco es muy complicada y de constante conflicto, pues se trata de una zona con presencia del crimen organizado.

Ante los hechos violentos que se viven en la región, el alcalde sostiene que en el municipio que encabeza han perdido la capacidad de asombro, “y eso es malo”.

Respecto a la violencia que se vive entre los límites de Michoacán y Jalisco, el alcalde enfatiza que se trata de una situación que se agravó con el paso del tiempo ya que las autoridades se olvidaron de ellos.

“El tema no surgió ayer, son años de descuido, desinterés, no se qué sea, de la Federación a los municipios. Hemos sido desprotegidos y ahora tenemos situaciones de inseguridad que hoy estamos pagando más caras”, comenta.

Desde el palacio municipal, José Ignacio Cuevas se dice sorprendido cuando se entera de la edad de las personas que son detenidas o abatidas en la zona de conflicto.

“Cuando vemos quiénes son los detenidos o abatidos en la zona, nos encontramos que son de 15 a 25 años que están siendo reclutados. Es de preocuparse”, menciona.

Al preguntarle sobre el Rancho El Sol, el alcalde panista explica que no sabe a quién pertenezca el predio, pero sí recuerda que desde hace año y medio se observaba movimiento al interior del mismo.

“Desde hace año y medio se veía movimiento al interior del rancho, tractores, camiones, corte y empaque de alfalfa. Hace tres años tenía un letrero que decía que estaba en venta el rancho, quién es el dueño, nunca lo supe”, asegura.

El funcionario agrega que no está de acuerdo en el actuar de las comisiones encargadas de velar por los derechos humanos, ya que en lugar de defender a las víctimas se inclinan más por los delincuentes que se quejan por tratos de tortura.

Las comisiones de derechos humanos han actuado en favor de delincuentes que “se quejan por golpes, porque les apretaron las esposas, y uno voltea a ver a familias que les mataron a sus integrantes, y qué pasa. Estamos en un sistema de justicia en el que la gente ya no confía”.

Preparado con ropa deportiva para dar sus recorridos en bicicleta, el alcalde de Ecuandureo, Jesús Infante Ayala, declara que sus policías no tienen balas ni chalecos antibalas.

Durante la entrevista en el palacio municipal, el funcionario dice no saber de quién es el rancho donde el pasado viernes hubo un enfrentamiento entre personas civiles y elementos de la Policía Federal.

“Aquí todos nos conocemos y sabemos a qué se dedica cada quien. Ese día, en nuestra cabecera municipal tuvimos un día normal, aquí no supimos nada, sólo por las redes sociales”, comenta.

Presume que tres veces por semana sale a recorrer varios kilómetros en bicicleta entre las brechas del municipio que gobierna, siempre sin seguridad, y nunca ha tenido problemas.

Comenta que los habitantes de Ecuandureo están señalados y estigmatizados por la inseguridad que se vive en la zona, “pero es un municipio completamente tranquilo”.

Respecto al rancho, “yo no tengo información, no tengo datos de quién sea, lo que sí les puedo decir, casi lo afirmo, es que no es de nadie de Ecuandureo. Aquí nadie había reportado gente armada”.

Al cuestionarle sobre una posible incursión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la cabecera municipal, Infante Ayala señala que no hay temor porque no es tan estratégico económicamente; sin embargo, no descartó que pueda ser utilizado como escondite.

En relación con las policías municipales, el alcalde indica que cuenta con 28 elementos para cuidar 20 comunidades y más de 12 mil habitantes, pero no tienen municiones.

“Había desconfianza en los policías, por eso no se las quieren dar, pero todos cumplieron con sus exámenes de control de confianza y el director de mando unificado me dice preocupado: ‘¿Qué hago para tener chalecos y balas?’, pero eso no sólo es aquí, pasa en todos los municipios”, declara.

Explica que recibe un fondo de la Federación de 300 mil pesos al mes, y que sus policías ganan alrededor de 10 mil pesos; que tienen cinco patrullas, de las cuales sólo tres sirven.

“Lo que yo pediría, más que seguridad, son chalecos y balas. Tenemos un año y medio pidiendo balas. ¿Con qué nos vamos a defender? Hacemos lo que podemos”, agrega.

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