Corridas de toros sin sangre ni muerte son posibles; estos sitios lo demuestran

El parlamento regional de las islas españolas de Baleares aprobó ayer una ley que prohíbe herir y matar a los toros durante las corridas, una medida que ya se realiza desde hace tiempo en Portugal, partes del sur de Francia e incluso
El torero mexicano Alfredo Ríos con banderillas con velcro en un espectáculo en Las Vegas, EU (Foto: EFE/Archivo)
25/07/2017
17:51
Redacción
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El parlamento regional de las islas españolas de Baleares aprobó este lunes una ley de protección animal que regula drásticamente las corridas de toros, prohibiendo especialmente matar a los animales. Una medida que ya se realiza desde hace tiempo en Portugal, partes del sur de Francia e incluso Estados Unidos.

La “Ley de Toros a la balear”, impulsado por la coalición de izquierda en el poder en el archipiélago y aplaudida por organizaciones de defensa de los derechos de los animales, enfrenta una fuerte oposición de partidos conservadores y del propio gobierno español, que ya ha prometido que recurrirá la ley ante el Tribunal Constitucional por considerar que “desnaturaliza” la esencia de las corridas y las hace “irreconocibles".

¿QUÉ DICE LA LEY BALEARES?
La Ley de Corridas de Toros y Protección de los Animales de las Islas Baleares establece que en cada corrida solo se puedan torear tres animales durante un tiempo máximo de 10 minutos cada uno, transcurrido el cual volverán a los corrales y después a sus ganaderías de origen.

"Los únicos utensilios" de los que podrá servirse el torero en su faena y sus auxiliares son el capote y la muleta, pero "ningún instrumento punzante que pueda provocar heridas o la muerte del toro", al que tampoco se podrán lanzar objetos.

El texto también exige seguros para los animales y multas de hasta 100 mil euros (116 mil dólares) si los toros resultan heridos, si asiste algún espectador de menos de 18 años o si se consumen bebidas alcohólicas en la plaza de toros.

Finalizado el espectáculo, el personal veterinario hará un reconocimiento de los toros para "comprobar su estado sanitario y el bienestar del animal" y se reflejarán en el acta las incidencias, como posibles lesiones, para que se adopten las medidas correspondientes.

La ley también establece que se haga un control antidopaje tanto a los animales como a los toreros.

Además, en las fiestas tradicionales con toros fuera de las plazas no se podrán utilizar cuerdas, ni palos, ni cualquier utensilio que dañe al animal. En ningún caso se podrá matar a los animales.

CORRIDAS SIN SANGRE NI MUERTES SON POSIBLES
La legisladora del partido político Podemos, Laura Camargo, quien propuso la ley de Baleares, dijo que las nuevas corridas imitarían a las que se realizan en Portugal, algunas entidades de Estados Unidos y en partes en el sur de Francia, donde los animales no se matan ni son objeto de heridas físicas.

En España, donde nació la tauromaquia clásica en el siglo XVIII -que remonta sus raíces en la antigua Roma-, la muerte del toro es el clímax de la contienda entre hombre y animal. Pero en Portugal, que también tiene una vibrante y antigüa tradición, matar a un toro en estos espectáculos es considerado por algunos como un equivalente al asesinato y fue declarado ilegal en 1928.

En Estados Unidos, la ley sólo permite las corridas sin sangre, de lo contrario, es considerada como crueldad contra los animales. Texas, con una gran comunidad hispana, y California, con una importante población portuguesa, son los estados en los que más se ven este tipo de espectáculos, donde el torero coloca banderillas con punta de velcro sobre un parche del mismo material colocado sobre el lomo del animal.

En la región francesa de Camargue, en lugar de los grandes toros españoles, se usan unos más pequeños, esbeltos y rápidos. Y aunque sí son molestados, nunca se les mata. Una vez que los toros están en la arena, un grupo de jóvenes vestidos de blanco corren a su alrededor, tratando de agarrar las cintas y objetos colgados de los cuernos y el lomo del animal, para obtener puntos. Después de15 minutos, el toro es liberado y regresa a recorrer las praderas de Camargue.

En estos lugares no hay sangre ni heridas, aunque organizaciones defensoras de los animales sostienen que el espectáculo sigue siendo cruel por el estrés al que es sometido el toro antes y durante el espectáculo.

Defensores de los derechos de los animales en varios países de Latinoamérica -con una gran herencia española-, han intentado impulsar proyectos de ley que prohíban las corridas, pero en la mayoría, estas no han sido aprobadas.

En el caso de México, sólo tres estados (Coahuila, Veracruz y Baja California) han prohibido por completo las corridas de toros. En la Ciudad de México se han impulsado varias iniciativas, pero hasta ahora ninguna ha logrado la aprobación de una ley. Mientras tanto, la tauromaquia es considerada Patrimonio Cultural Inmaterial en AguascalientesHidalgo, Guanajuato, Zacatecas, Querétaro y Tlaxcala, lo que obliga a los gobiernos a proteger y promover estos espectáculos.

UNA TRADICIÓN DIFÍCIL DE ROMPER
Los diputados conservadores opuestos a la medida dijeron que será imposible celebrar corridas bajo las nuevas restricciones y que hacer del evento algo rentable será difícil.

“Es una ley hecha con alevosía para prohibir nuestra cultura”, dijo Miquel Jerez, diputado del Partido Popular. Aseguró que la nueva medida “deforma los elementos esenciales a fines de hacer de ese espectáculo algo que no reconocemos".

Los opositores asegurán que la ley es ilegal y puede ser impugnada ante la justicia al estar en contradicción con la protección de la constitución española al toreo como herencia nacional.

Según informó hoy la Fundación del Toro de Lidia, el gobierno español recurrirá la ley de Baleares ante el Tribunal Constitucional. La fundación taurina aseguró que el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, anunció est amedida durante una reunión a la que también asistió el director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural, Luis Lafuente.

Con unas 386 corridas organizadas en 2016, según las últimas cifras del ministerio de Cultura, las corridas son consideradas "patrimonio cultural inmaterial" de España desde 2015 y el Estado vela por su conservación.

Tanto así que en octubre de 2016, el Tribunal Constitucional español anuló la prohibición de las corridas de toros en Cataluña, estimando que la medida menoscababa la competencia del Estado para preservar el patrimonio cultural común.

DEFIENDEN MEDIDA
La ley de Baleares fue propuesta y defendida hasta su promulgación por los partidos que apoyan la gestión del gobierno regional, el Partido Socialista, los econacionalistas de MÉS y Podemos (izquierdista).

Humane Society International, una organización de derechos de los animales, elogió el lunes la decisión del Parlamento de Baleares, diciendo que es una victoria muy satisfactoria para políticas compasivas.

“Provocar y matar toros para entretenimiento es un anacronismo brutal”, dijo Joanna Swabe, director de asuntos públicos de Humane Society International para Europa. “Esta ley muestra que una prohibición total no es estrictamente necesaria para acabar con la tauromaquia”.

En los últimos años, los antitaurinos han cobrado fuerza en España donde sin embargo solo una región, las Islas Canarias, prohibe completamente las corridas, desde 1991.

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