¿Cómo es trabajar en una fábrica de la marca de Ivanka Trump?

Empleados de una fábrica en Indonesia que produce artículos de la marca Ivanka Trump dijeron ser víctimas de abusos verbales, recibir uno de los salarios más bajos en Asia y tener jornadas laborales extensas
Foto: AP
15/06/2017
14:21
Redacción
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Trabajadores de una fábrica de ropa en Indonesia, donde se producen artículos de la marca de la hija del presidente de Estados Unidos, Ivanka Trump, aseguraron ser víctimas de abusos verbales, tener malos salarios y jornadas laborales extensas sin recibir bonificación.

El diario británico The Guardian reveló el pasado 13 junio en un reportaje las condiciones de trabajo en las que laboran los empleados de una fábrica en Subang que confecciona ropa para la marca Ivanka.

El diario entrevistó a más de 12 personas que trabajan en el lugar. Los empleados describieron que les pagan uno de los salarios mínimos más bajos en Asia y les exigen los niveles más altos de producción, por lo que los hacen trabajar horas extras que son compensadas esporádicamente.

El medio británico cuenta la historia de Alia, una mujer que ha trabajado en fábricas de forma intermitente desde que salió de la secundaria. Tiene dos hijos a los que ve una vez cada mes, pues tiene que rentar un cuarto en una casa de huéspedes lejos de su hogar, pero cerca de su lugar de trabajo en la fábrica en Subang, en Java Occidental.

“Los niños viven con su abuela, a horas de viaje en motocicleta. No nos alcanza para traerlos acá”, dice.

Según The Guardian, Alia gana 2.3 millones de rupias al mes, cerca de 173 dólares. Éste es el salario mínimo legal y es uno de los más bajos en Indonesia.

El diario explica que la ropa de la hija del magnate se confecciona en la fábrica PT Buma, una empresa coreana que comenzó a operar en ese país en 1999, agrega que es uno de los proveedores de G-III Apparel Group, el fabricante mayorista de marcas de ropa, entre ellas la de Ivanka.

Alia notó que las etiquetas con el nombre de la mayor de los hijos de Trump comenzaron a aparecer hace cerca de un año.

Según la oficina regional de mano de obra, actualmente hay dos mil 759 trabajadores en Buma. El diario indica que alrededor de tres cuartas partes son mujeres, muchas madres y varias que, como Alia, trabajan para sus hijos a los que no pueden ver mucho tiempo.

Entre los entrevistados por el diario también está Sita, de 23 años, quien dejó la universidad y comenzó a trabajar luego de que sus padres enfermaran. Sin embargo, dejará la fábrica tras siete meses de trabajo, pues así lo dice su contrato.

“Esa es una de las formas de la empresa para hacer frente a los gastos adicionales. No puedo soportarlo más. Trabajo horas extras no pagadas todos los días por 2.3 millones de rupias al mes”, dice.

Sita planea dejar la fábrica y Subang, donde el salario es demasiado bajo, sin embargo aún no tiene a dónde ir.

Algunas mujeres se muestran optimistas con su trabajo, como Eka, madre soltera de 30 años, quien le platicó a The Guardian que lleva siete años en Buma y que aún le gusta su trabajo. “No es demasiado duro”, dice.

Yuma, quien es soltera, dice que le alegró encontrar ese trabajo porque sus padres son agricultores y eso era muy agotador. “Al menos aquí hay aire acondicionado”.

CONDICIONES DE TRABAJO

Las mujeres que cuentan ya con un contrato permanente en Buma, consiguen ciertos bonos como tres meses de licencia por maternidad, seguro social y un bono mensual si deciden no tomar días libres durante el periodo de menstruación.

Algunos trabajadores indicaron al diario que fueron objeto de abuso verbal, pues sus patrones los llaman “animal, tarado o mono”.

“Buma tiene un patrón de despedir a los trabajadores musulmanes antes del Ramadán y los vuelve a contratar un mes después para evitar el pago del 'bono por fiesta religiosa', que esta establecido por ley, de acuerdo a varios trabajadores”, dice el reportaje.

A pesar de haber trabajado más de siete años sin interrupción, empleados de la fábrica indicaron que no les han dado bonos basados en rendimiento ni producción, solo les otorgan los aumentos que son mandatos federales.

El diario indicó que buscó a PT Buma y a la Casa Blanca para que realizaran comentarios sobre su reportaje. Ambos instancias se negaron a emitir un comentario.

FÁBRICA DE ZAPATOS EN CHINA

El reportaje se produce después de que activistas que investigaban posibles abusos en una fábrica en China que realiza zapatos para la marca de Ivanka, estén bajo custodia policial.

China Labor Watch, un grupo sin fines de lucro con sede en Nueva York, comenzó a escudriñar la cadena de suministro de Ivanka Trump hace más de un año, según Li Qiang, director ejecutivo del organismo. Tres investigadores de China Labor Watch ingresaron de forma encubierta como trabajadores en fábricas de Huajian Group en marzo, abril y mayo de este año y encontraron mercancía de Ivanka Trump en el interior, dijo Li.

Señaló que los investigadores hallaron además evidencia de producción planeada para abril que indicaba órdenes pendientes por casi mil pares de zapatos Ivanka Trump para ser entregados al final de mayo.

China Labor Watch manifestó sus acusaciones iniciales en una carta enviada en abril a Ivanka Trump. En ella señaló que los trabajadores laboraban regularmente más de 15 horas diarias, con sólo dos días de descanso al mes. El grupo agregó que la mayoría de los trabajadores cobraban a destajo y recibían sólo 363 dólares mensuales por 300 horas de trabajo, y que los supervisores maltrataban verbalmente de los empleados.

Los tres activistas fueron detenidos por las autoridades chinas por su actividad en la fábrica. Son investigados por posible venta de secretos industriales al exterior, informó hoy un medio estatal.
 

Artículo
Hua Haifeng y otros dos hombres investigaba las condiciones de trabajo en una planta en China que fabrica zapatos para la marca Ivanka Trump, están desaparecidos, informó la organización China Labor Watch
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La policía confiscó a los detenidos, que habían entrado a trabajar recientemente en la fábrica, "equipo secreto para fotografiar", como minicámaras camufladas en relojes y otros artilugios, señaló el diario The Paper, de Shanghái.

También estaban en poder de "documentos sobre la factoría", como información de contrataciones o salarios y otros "secretos industriales", que suministraban a "organizaciones del exterior con el objetivo de obtener financiación", añade el medio chino citando a la policía.

lsm

 

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