Deportadas desde EU, un retorno cuesta arriba

Centroamericanas obligadas a volver a sus países enfrentan violencia, exclusión; reinserción es complicada, sobre todo para quienes llevan mucho tiempo lejos
Migrantes de El Salvador y Guatemala, afuera de un centro de detención en San Antonio, Texas. Mujeres que vuelven a sus países enfrentan situaciones difíciles. (ARCHIVO. AP)
08/03/2017
01:55
José Meléndez, corresponsal
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Si la reinserción en sus países de origen es difícil para los hombres deportados de México y Estados Unidos a Guatemala, Honduras y El Salvador, el reencuentro con las sociedades de las que huyeron de la violencia y de la exclusión socioeconómica es todavía más complicado para las guatemaltecas, hondureñas y salvadoreñas deportadas por autoridades mexicanas y estadounidenses.

Datos de los gobiernos de Guatemala, Honduras y El Salvador confirmaron que aunque la mayoría de deportados desde México y EU son hombres, mayores y menores, reinsertarse a esos países sacudidos por elevadas tasas de homicidios, feminicidios, pobreza y marginación es más difícil para las mujeres, sin importar su edad.

“Ellas son población vulnerable en todo sentido y la migración no queda fuera. El trato es inadecuado y regresan de nuevo a ser violentadas, a más pobreza y discriminación”, aseguró la guatemalteca Jéssica Ramírez, defensora de la Población Migrante y Desarraigada en la (estatal) Procuraduría de Derechos Humanos de Guatemala.

“Muchas migraron por un contexto familiar violento y en los lugares donde vivían. Deportadas regresan a las casas de donde huyeron de un esposo abusivo o las adolescentes retornan a sitios donde sufrieron abusos familiares”, afirmó.

“Esto se agrava en pueblos indígenas: regresan con un estigma y en sus comunidades chocan con cultura y factores religiosos. Encuentran más dificultad: huyeron de la violencia y la pobreza en sus hogares y, sin opción de reintegración familiar, regresan a lo mismo de donde salieron y son más vulnerables que los hombres”, dijo Ramírez a EL UNIVERSAL.

Al recordarse hoy el Día Internacional de la Mujer, y con el fantasma de que el presidente Donald Trump endurezca las políticas migratorias estadounidenses, en la zona inquieta la deportación femenina. Unos 7 millones de centroamericanos viven legal o ilegalmente en EU, de acuerdo con cálculos oficiales.

 

Datos. Golpeados por violencia, exclusión social y deterioro económico, Guatemala, Honduras y El Salvador generan una masiva migración irregular en especial a EU, vía México. Las deportaciones de México son terrestres y de EU son aéreas.

La Dirección de Migración de Guatemala reportó que de 5 mil 135 guatemaltecos deportados por México en enero y febrero de 2017, hubo mil 456 mujeres. De 131 mil 187 guatemaltecos repatriados por México en 2015 y 2016, se registraron 31 mil 637 mujeres. De 73 mil 124 personas oriundas de Guatemala expulsadas por EU del 1 de enero de 2015 al 3 de marzo de 2017, fueron reportadas 8 mil 201 mujeres, según los datos oficiales.

La cancillería de Honduras informó que de 77 mil 782 hondureños deportados de Estados Unidos, México, Guatemala, Belice y El Salvador del 1 de enero de 2016 al 28 de febrero de 2017, hubo 14 mil 374 mujeres. La mayoría —11 mil 624— fueron expulsadas de suelo mexicano y 2 mil 713 de Estados Unidos.

La Dirección de Migración de El Salvador precisó que de 119 mil 79 salvadoreños deportados de EU y México del 1 de enero de 2015 al 28 de febrero de 2017, se contabilizaron 30 mil 163 mujeres, de las que 9 mil 676 llegaron en avión y 20 mil 487 por tierra.

“Sin ningún plan oficial de reinserción, todo se complica para una mujer”, adujo la hondureña Karla Rivas, coordinadora de la (no estatal) Red Jesuita con Migrantes Centroamérica, de Honduras.

Consultada por este diario, sentenció: “Si llevan mucho tiempo fuera, es más difícil porque ellas suelen llevar la carga familiar y si son deportadas no pueden asumir esa responsabilidad. Todo es más difícil”.

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