La policía detuvo ayer a cientos de manifestantes a lo largo de Rusia, incluyendo al líder de la oposición Alexei Navalny, después de que miles de personas tomaron las calles para protestar contra la corrupción y exigir la renuncia del primer ministro, Dmitri Medvedev.

Las manifestaciones, reconocidas como las mayores desde una ola de protestas contra el Kremlin en 2011 y 2012, se producen un año antes de una elección presidencial en la que se espera participe Vladimir Putin, en busca de un cuarto periodo.

Sondeos de opinión sugieren que la oposición liberal, que Navalny representa, tiene pocas posibilidades de tener un candidato capaz de derrotar a Putin, quien disfruta de altos niveles de aprobación.

Pero Navalny y sus partidarios esperan canalizar el descontento público sobre la corrupción entre los funcionarios del gobierno para lograr un mayor respaldo.

Un periodista vio a la policía deteniendo a Navalny, quien espera competir contra Putin, mientras caminaba por la céntrica calle Tverskaya en la capital junto a partidarios. Navalny será presentado hoy a un juez, indicó su portavoz Kira Iarmych en Twitter, por convocar a las protestas.

El Kremlin había dicho el viernes que los planes para las manifestaciones en Moscú, que las autoridades de la ciudad habían rechazado, eran ilegales y una provocación.

El opositor convocó a los rusos a manifestarse tras publicar un informe que acusa a Medvedev de estar al frente de un imperio inmobiliario financiado por oligarcas.

Esta investigación, presentada como un film, fue vista 11 millones de veces en YouTube. Las autoridades no reaccionaron como lo hicieron con las otras que publicó la organización dirigida por Navalny.

A pesar de las prohibiciones en 72 de las 99 ciudades en donde se previeron acciones, los rusos salieron a las calles, algunos con patos de plástico en alusión a la casa en miniatura que tendría Medvedev para sus patos en una de sus residencias, según la investigación del líder opositor.

En Moscú los manifestantes caminaron por las aceras de la calle Tversakia, una de las principales arterias de la capital rusa, que desemboca en el Kremlin. La policía evocó más de 7 mil personas, dando cuenta así de una movilización poco habitual para una manifestación no autorizada.

“Todo el país está cansado de la corrupción”, suspiró Natalia Demidova, manifestante de 50 años.

“Roban y mienten. Esta manifestación es un primer envión para que la gente comience a actuar”, explicó Nilolai Moissei, un obrero de 26 años.

Grigory Okhotin, uno de los fundadores de OVD Info, una organización de derechos humanos que monitoriza las detenciones, dijo que alrededor de 600 personas habían sido arrestadas en Moscú.

El portavoz del departamento de Estado de EU, Mark Toner, criticó los arrestos. “La detención de manifestantes pacíficos, observadores de derechos humanos, y periodistas es una afrenta contra los valores democráticos”, añadió.

Google News

TEMAS RELACIONADOS

Noticias según tus intereses