Un desastre humanitario incuantificable e interminable

La guerra ha dejado cientos de miles de muertos y una nación convertida en ruinas, con un futuro incierto
Mahmoud vive con sus hijos en el barrio de Tepebasi. A pesar de que gracias a su economía su situación en Turquía es más fácil, desea que la guerra termine para poder regresar a Siria. (CRISTOPHER ROGEL BLANQUET)
12/03/2017
01:55
Gaziantep, Turquía
EMILIANO LIMIA Y CRISTOPHER ROGEL BLANQUET
-A +A

[email protected]

La guerra en Siria que se inició en 2011 ha dejado 4.8 millones de refugiados en sólo cinco países: Turquía, Líbano, Jordania, Irak y Egipto, según el reporte 2016-2017 de Amnistía Internacional (AI).

Se trata de la mayor crisis de refugiados después de la Segunda Guerra Mundial, un desastre humanitario que, hasta agosto de 2015, había dejado más de 250 mil muertos, de acuerdo con cifras de Naciones Unidas. El Observatorio Sirio de Derechos Humanos habla de 300 mil decesos.

Todo comenzó hace más de cinco años con la llamada “primavera árabe”. Después de las rebeliones en Túnez, Egipto y Libia, que derivaron en el derrocamiento de los gobiernos de turno, en la ciudad de Deraa, al sur de Siria, empezaron en marzo de 2011 las primeras manifestaciones pacíficas en contra del presidente Bashar al-Assad.

La respuesta a fuego del régimen desencadenó protestas a nivel nacional, que también fueron aplastadas. Pero lejos de acabar con los intentos de sublevación, se desató una guerra civil. Para 2012, la lucha había llegado a Damasco, la capital, y a Aleppo, la segunda ciudad en importancia.

Lo que comenzó como un enfrentamiento entre partidarios y detractores del gobierno de mano dura de Al-Assad degeneró en un conflicto sectario entre los alawitas del régimen contra la mayoría sunita. Grupos radicales sacaron provecho de la inestabilidad: yihadistas como el frente al-Nusra, afiliados a Al-Qaeda y en contra de Al-Assad, pero también el Estado Islámico (EI), un grupo que se daría a notar por su extrema crueldad y su capacidad mediática en todo el mundo.

 

Intervención internacional. Tras exigir la salida de Al-Assad del poder, Estados Unidos, Reino Unido y Francia comenzaron a realizar incursiones aéreas contra el EI en Siria.

Rusia, que ha expresado su apoyo al régimen de Damasco, optó por implicarse en 2015 para “estabilizar” a un gobierno tambaleante tras una serie de golpes certeros de la oposición que parecieron inclinar la batalla a su favor.

Otros actores importantes han sido Irán, aliado clave de Al-Assad y que, se cree, ha gastado millones de dólares para reforzar a las fuerzas sirias. Del lado opuesto, Arabia Saudita estaría enviando ayuda militar financiera a los rebeldes, igual que Turquía.

Los ataques tanto de las fuerzas encabezadas tanto por EU como por los rusos han causado cientos de muertos civiles.

Al mismo tiempo, desde el Comunicado de Ginebra, en 2012, han tenido lugar diversos esfuerzos de paz, incluyendo Ginebra II, en 2014, sin que hasta ahora se haya alcanzado un acuerdo entre los distintos grupos opositores y el régimen. La siguiente ronda tendrá lugar el martes y miércoles próximos en Astaná, Kazajistán.

En términos humanitarios, de acuerdo con la ONU, la guerra se ha traducido en alrededor de 13.5 millones de personas necesitadas de asistencia humanitaria urgente —incluyendo 6 millones de niños— en Siria, donde se estima que el número de desplazados alcanzó los 8.7 millones a fines de 2016.

En su deseo por huir de la guerra, al menos 500 mil sirios llegaron a Europa por mar o por tierra, pero muchos países europeos y otros Estados de la región sólo han acogido a una pequeña parte de ellas. El Mar Mediterráneo se ha convertido en la tumba de miles que no lo lograron.

 

Países destino. De acuerdo con el informe de Amnistía Internacional, entre enero y septiembre de 2016, la mayoría de las personas que cruzaban el Mediterráneo para llegar a Europa (26.2%) era de nacionalidad siria.

Alemania ha prometido 43 mil 431 plazas de reasentamiento y otras vías de admisión a refugiados sirios, alrededor de 46% del total de la Unión Europea (UE).

Los 27 países restantes de la UE han prometido unas 51 mil 205 plazas de reasentamiento y otras vías de admisión, lo que equivale aproximadamente a 1% de la población refugiada siria en los principales países de acogida.

De los millones que no llegan a Europa y se quedan en los territorios cercanos, el mayor porcentaje lo hace en Turquía, 2.7 millones, más que ningún otro país del mundo. Líbano acoge aproximadamente a un millón de refugiados, lo que equivale a uno de cada cinco habitantes del país.

Jordania tiene a 655 mil 675 sirios, lo que representa 10% de su población; Irak recibe a 228 mil 894 personas que huyeron de la guerra y, por último, Egipto tiene 115 mil refugiados. Al finalizar noviembre de 2016, el llamamiento humanitario de la ONU en favor de los refugiados sirios sólo estaba financiado en 56%, esto se traduce en que 93% de los refugiados sirios residentes en zonas urbanas de Jordania vive por debajo del umbral de pobreza, al igual que 70% de los refugiados sirios de Líbano, 65% de Egipto y 37% de Irak.

Si la guerra terminara mañana, dejaría a su paso un país destruido. Si la guerra terminara mañana, habría que levantar casas donde hoy sólo hay escombros y cenizas. Habría que quitar el olor a quemado, a miedo. Aunque la guerra no termine mañana y pasen décadas antes de reconstruir una nación casi extinta, siempre estarán los sirios que sueñan con algún día regresar a su casa.

Mantente al día con el boletín de El Universal

 

COMENTARIOS