Perfil. Marisa Leticia, pilar fundamental para Lula da Silva

Lula da Silva fue su segundo matrimonio; es recordada por impulsar la campaña del ex presidente brasileño. Murió a los 66 años de edad, luego sufrir un accidente vascular cerebral
En 1973, Marisa conoció a Lula da Silva en la Unión de Trabajadores Metalúrgicos, y siete meses después de conocerse, contrajeron matrimonio (Foto: Xinhua)
02/02/2017
11:57
Xinhua
BRASILIA
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La ex primera dama de Brasil, Marisa Leticia Casa Lula da Silva, murió este jueves a los 66 años de edad, luego de permanecer internada 10 días tras sufrir un accidente vascular cerebral.

Marisa Leticia nació en Sao Bernardo do Campo, en el interior del estado brasileño de Sao Paulo (sureste) en 1950, bajo el nombre de Marisa Leticia Rocco Casa, dentro de una familia de agricultores de origen italiano procedentes de la región de Lombardía.

Criada con otros 10 hermanos, Marisa comenzó a trabajar a los nueve años como niñera en la casa de un pintor sobrino del famoso artista plástico, Candido Portinari.

Se casó en primeras nupcias a los 19 años con el taxista Marcos Claudio da Silva, pero tres meses más tarde quedó viuda cuando ya esperaba a su primer hijo, luego de que su esposo fue asesinado durante un robo.

En 1973, Marisa conoció a Lula da Silva en la Unión de Trabajadores Metalúrgicos, y siete meses después de conocerse, contrajeron matrimonio.

Tuvieron tres hijos, que se sumaron a Marcos, hijo del primer matrimonio, y a Luriana, hija de otra relación de Lula da Silva. Marisa estuvo al lado del Lula durante todo su ascenso político, desde los tiempos del sindicato a la fundación de la Central Unica de Trabajadores (CUT) y del Partido de los Trabajadores (PT) a inicios de los años de 1980, hasta la presidencia de la República entre 2003 y 2010.

Convencida de los principios políticos de su marido, tuvo un papel significativo en la campaña electoral de 2006, cuando da Silva obtuvo la reelección, para levantar el entusiasmo de la militancia petista.

En la segunda vuelta electoral, cuando los ataques de sus adversarios políticos y en los medios de comunicación amenazaban con imponer una derrota al entonces presidente, Marisa tuvo la iniciativa de salir a las calles de Brasilia a hablar con los ciudadanos para ganar su voto.

Es recordada también por abrir la Granja de Torto, la residencia de descanso presidencial en Brasilia, para realizar allí por primera vez las Fiestas Juninas, que se efectúan en las comunidades rurales, con lo que dio un toque popular a la máxima autoridad del Estado brasileño.

En 2003, fue galardonada con la Gran Cruz de la Orden del Mérito real, otorgada por el rey Harald V y la reina Sonia de Noruega, durante la visita a Brasil.

Fue honrada por Portugal con la Orden de la Libertad, también en 2003, y con la Orden Militar de Cristo en 2008.

Durante los años en el Palacio de la Alvorada (residencia presidencial) en Brasilia, la ex primera dama no condujo proyectos sociales, la función tradicional de las primeras damas, sino que dejó a su marido en el centro de la atención.

Acostumbrada a la vida en el activismo popular, participó, sin embargo, junto con su esposo en centenares de concentraciones, actos y marchas.

Luego de que Lula da Silva terminó su segundo mandato presidencial, debió cuidarlo en el difícil proceso de lucha contra un cáncer de laringe, del que el ex mandatario consiguió recuperarse.

En 2016, la ex primera dama vio su nombre involucrado en la investigación de la Operación Lava Jato (lavadero), que investiga un amplio esquema de corrupción en la petrolera estatal Petrobras.

Fue acusada junto a su marido de ser propietarios de un departamento en la playa de Guarujá que estaba a nombre de otra persona y que habría sido producto de un cambio de favores con una constructora proveedora.

El año pasado, Lula da Silva sufrió una intensa presión y llegó a ser llevado a declarar por la fuerza, en una serie de episodios que sus correligionarios califican de operación política para impedir su retorno al poder.

Doña Marina, como es conocida popularmente, también enfrentó en los últimos meses acusaciones contra sus hijos, a quienes se acusa de haber obtenido ventajas indebidas.

Este jueves, después de que los médicos informaran su muerte cerebral, la familia autorizó los procedimientos preparatorios para la donación de órganos.

Tras la noticia del fallecimiento de la ex primera dama, numerosas muestras de cariño y solidaridad han sido expresadas por figuras del ambiente político, especialmente de movimientos sociales brasileños.

lsm

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