Tras firma de paz, en El Salvador la violencia sigue

El Instituto de Medicina Legal reveló que esa nación sumó más de 58 mil 877 homicidios del 1 de enero de 1999 al 31 de diciembre del año pasado, sobre todo por la lucha entre las maras y los grupos del crimen organizado
Foto de 2011 en las que se muestran ex integrantes del FMLN quienes celebran, en San Salvador, el décimo noveno aniversario del pacto de paz (ARCHIVO EL UNIVERSAL)
16/01/2017
02:21
José Meléndez / corresponsal
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A la salvadoreña Cecilia del Carmen Matas Vásquez, de 43 años, le cuesta narrar los detalles de los homicidios de un hermano —Carlos Alberto, de 38— y de un primo —Hermenegildo Quintanilla, de 71— por la incontrolable e incesante violencia que sacude a El Salvador al menos desde 1980.

El primo fue asesinado mientras tomaba café en su vivienda en un ataque lanzado por el ejército salvadoreño en 1989 en Mejicanos, un suburbio de la capital salvadoreña, durante la guerra civil que sacudió a ese país de 1980 a 1992. El hermano fue ultimado a balazos dentro de su vehículo por delincuentes comunes en 1998.

“Mi hermano murió ya en los tiempos de paz”, cuenta la mujer, madre de una joven de 20 y vendedora de cosméticos. “Mis otros dos hermanos sufrieron en los tiempos de guerra, porque ser joven era un pecado. El ejército los quería reclutar a la fuerza. A mi primo lo mataron en un ataque del ejército”, narra, en una entrevista con EL UNIVERSAL.

“Esos dos casos han marcado mi vida, durante y después de la guerra. Fueron momentos muy difíciles, dolorosos y fuertes”, afirma esta vecina de Mejicanos, uno de los barrios más violentos de El Salvador.

Por eso es que al cumplirse hoy 25 años de la firma de la paz entre el gobierno de El Salvador y el ahora ex guerrillero y gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), tras un conflicto bélico de 12 años que dejó de 75 mil a 80 mil decesos, las muertes masivas por impacto de la inseguridad urbana y rural siguen siendo un fenómeno constante en el país más pequeño, pero el más violento de Centroamérica.

El pacto de paz, rubricado el 16 de enero de 1992 en una ceremonia de impacto mundial en el Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México, desterró la vía armada como forma de solucionar los profundos y todavía permanentes problemas políticos y socioeconómicos de El Salvador, permitió que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional pasara de guerrilla a partido y abrió un escenario de tolerancia y pluralismo.

Aspiración. La paz sigue siendo un sueño y El Salvador emerge como uno de los países que, sin estar en guerra, es de los más violentos del mundo y sufre por la incidencia de las maras o pandillas Salvatrucha (MS—13) y 18 (M—18), del crimen organizado y de la delincuencia común que se enfrentan entre sí y contra militares y policías en otro tipo de guerra callejera en zonas urbanas y rurales.

A la espera de los conteos definitivos de 2016, el Instituto de Medicina Legal de El Salvador informó a este diario que esa nación sumó más de 58 mil 877 homicidios del 1 de enero de 1999 al 31 de diciembre del año pasado.

Aunque hubo datos confusos acerca de los promedios de 2015, que cerró con 115.9 homicidios por cada 100 mil habitantes y un total ya verificado de 6 mil 656, los números preliminares del instituto y pendientes de reconfirmación con los datos policiales mostraron que en 2016 hubo 5 mil 277 y 91.9 por cada 100 mil personas.

La media fue de 68.3 en 2014, con 3 mil 921 casos, y de 43.7, con 2 mil 513, en 2013, según el instituto, que confirmó que, de acuerdo con los recuentos preliminares, un total de 2 mil 406 menores de 17 años fueron asesinados del 1 de enero de 2012 al 31 de diciembre de 2016. La violencia acelera la migración irregular, principalmente por tierra, vía México, hacia Estados Unidos.

En el flanco social, la pobreza crónica golpea al menos a 25% de los aproximadamente 6.5 millones de salvadoreños, según el Banco Mundial. Cifras de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) mostraron que cerca de 12.4% de la población salvadoreña —más de 800 mil personas— están subalimentadas en el periodo 2014—2016.

“Se habla mucho de paz, de monumentos y calles de paz, pero la falta de políticas y servicios sociales integrales ha sumergido a este país en una situación de violencia”, dijo el salvadoreño Miguel Montenegro, director ejecutivo de la (no estatal) Comisión de Derechos Humanos de El Salvador. En una entrevista con este periódico, Montenegro advirtió: “La situación es bastante alarmante”.

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