A 30 días del comienzo de los Juegos Olímpicos, la Fuerza Nacional de Seguridad Pública de Brasil asumió hoy en Río de Janeiro las operaciones de vigilancia y protección de las instalaciones deportivas.

Centenas de policías y bomberos, entre otros, se encargarán de "la conservación del perímetro y del patrimonio, la seguridad del público y del campo de juego, así como de las acciones de respuesta inmediata" de cerca de cincuenta instalaciones olímpicas.

El ministro de Justicia, Alexandre de Moraes, quien ha dicho que "no hay probabilidad" de un ataque terrorista, aclaró que las autoridades "están trabajando como si hubiera" riesgos.

"No hay probabilidad hoy pero siempre hay posibilidad como existe en todo el mundo", señaló.

Los agentes, convocados trabajarán también en las ciudades de Manaus, Sao Paulo, Brasilia, Salvador y Belo Horizonte, donde se celebrarán las competiciones del fútbol olímpico.

El comienzo de las operaciones de seguridad coincide con la normalización del pago de salarios atrasados a la policía de Río de Janeiro, que llevaban meses de cobros retrasados.

El Ejecutivo inyectó 2.900 millones de reales (unos 900 millones de dólares) a la gobernación de Río de Janeiro para solventar la grave crisis financiera que atraviesa ese estado y costear los salarios de policías y bomberos.

Precisamente, los policías protestaron este lunes por la precariedad de su situación en una manifestación en el aeropuerto, en la que desplegaron pancartas en las que decían "Bienvenidos al infierno. Policías y bomberos no reciben salarios y cualquiera que visite Río no estará seguro".

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