Cleveland.— La figura de Donald Trump es extrema: o se le ama o se le odia. Y no hay mejor barómetro que las calles de Cleveland, donde ayer empezó la Convención Nacional del Partido Republicano que le tiene que coronar como candidato conservador a la presidencia de Estados Unidos.

Entre miles de policías y periodistas que abarrotan el centro de la ciudad, por las plazas y las esquinas aparecen seguidores y detractores del magnate dispuestos a defender sus convicciones.

Ambos grupos son fáciles de detectar. Los proTrump pasean orgullosos con gorras que llevan el lema: “Make America Great Again”. Muchos de ellos cargan armas, amparados en la laxa legis- lación de Ohio en la materia.

“Es simplemente la libertad que nos da la Constitución”, dijo a EL UNIVERSAL un seguidor de Trump originario de Texas.

Los que hacen más ruido son los contrarios al millonario. La retórica racista del magnate lleva tiempo despertando la ira de muchos grupos y asociaciones que luchan por los derechos civiles de las minorías estadounidenses.

Son un grupo heterogéneo que durante la primera jornada de esta reunión se manifiestaron alrededor de los escenarios para mostrar su descontento hacia los argumentos que predominan en el Partido Republicano y, muy especialmente, contra la figura de Donald Trump.

No son muy numerosos —algunos centenares—, pero no se cansan de gritar.

“Estamos aquí para mostrarnos en contra de la retórica racista y estúpida de esta persona”, dijo a EL UNIVERSAL Jorge Vargas, un mexicano nacionalizado estadounidense quien se resistió a citar al magnate por su nombre.

El joven lidera un grupo llegado desde Minnesota en autobús y vestía una camiseta roja con enormes letras blancas: “Dump Trump” (Botar a Trump).

Entre los murmullos y gritos de la gente, a veces surgía el rugido del megáfono de Caesar Crayton, un afroamericano llegado de Wisconsin con el grupo Voces de la Frontera.

“Todos los que asisten [a esta convención] están expandiendo el odio”, criticó Crayton, altavoz en mano.

Pero no todo se basa en el lenguaje racista de Trump. Las protestas son múltiples y no se agotan: contra las deportaciones y su idea de prohibir la entrada de musulmanes a EU. Una joven repartió cajitas de Islamophobin, una “medicina” para curar la islamofobia que, dijo, Trump está extendiendo en EU.

Toda protesta ha sido pacífica y se prevé que así siga. “Al final, estamos aquí para arruinarle la fiesta”, concluyó Vargas, antes de cargar su pancarta y reiniciar la marcha.

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