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Niza.— Cuauhtémoc Ortiz, oaxaqueño de 26 años, corrió por primera vez por su vida la noche del jueves, en esta próspera ciudad.
“Nunca antes había experimentado un sentimiento de pánico como el del jueves pasado, ni siquiera en Oaxaca, en donde tenemos muchos problemas”, dice Ortiz, uno de los sobrevivientes del ataque terrorista en el que murieron más de 80 personas durante las festividades del 14 de julio, a EL UNIVERSAL.
“En México son piedras y macanazos, aquí son balas y bombas. En México sabes que si no andas con los revoltosos no te va a tocar, aquí queda el miedo de que en cualquier momento te puede tocar”, señaló.
El estudiante de la maestría de telecomunicaciones en la escuela Télécom Bretagne radica en Francia desde hace tres años y aprovechó el puente de la Fiesta Nacional francesa para visitar la Costa Azul. Un mal
cálculo le salvó la vida, explicó: “Pensé que porque todavía había luz, los fuegos artificiales empezarían más tarde, así que llegué con cinco minutos de retraso, y qué bueno, seguro hubiera estado en primera fila y quizás no lo estaría contando”.
El ingeniero mexicano llegó a la zona cuando algunas personas comenzaban a correr. Desconcertado, se metió en un puesto de hamburguesas para tratar de recuperar la calma. Cinco minutos después, retomó camino, preguntó a uno de los organizadores del espectáculo qué ocurría y su respuesta fue “falsa alarma”, así que siguió.
“Casi llegando a la avenida [Paseo de los Ingleses], me topé con una segunda estampida, algo brutal. La gente corría para todos lados y los que se caían pasaban sobre ellos. Intenté rescatar un niño en llanto, pero no pude, fue un momento de todos correr por sus vidas. Los militares y policías sacaron sus armas, apuntaban contraflujo de la gente, estaban resguardados detrás de coches y macetas. Gritaban ¡Váyanse de aquí!”.
Una de las imágenes que más lo impactó fue la de una madre con niño en brazos que gritaba desesperada al teléfono: “¡La gente está como loca, no sé qué hacer con mis hijos!”. “Se puso muy gacho, no sabes la cantidad de gente que había, fueron como 15 minutos de pánico que duraron horas”, dijo.
A Ortiz le queda un año de estudios y no piensa volver a México, pese a los horrores que ha sumado Francia en año y medio: primero, el 7 de enero de 2015 en la redacción de la revista Charlie Hebdo, después el 13 de noviembre en París y ahora en Niza. “La alerta de un atentado está activada y así se va quedar, pero uno no puede dejar de hacer su vida por eso. Por ejemplo, fui al partido inaugural de la Euro 2016 consciente de que era blanco potencial. Uno no puede dejar de hacer su vida. Si vives en este país, tienes que aceptar que algo puede pasar en cualquier momento. A pesar del terrorismo, tengo planes de quedarme en Francia”, señaló.
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