El Papa tomó hoy las cartas credenciales del nuevo embajador de Francia ante la Santa Sede y puso fin así a más de un año de tensión tras haber rechazado acreditar en ese puesto a un diplomático abiertamente gay.


Este día Francisco recibió en audiencia –en el Palacio Apostólico del Vaticano- al representante francés, Philippe Zeller, junto con los nuevos embajadores de Cuba, Jorge Quesada Concepción y de Polonia, Janusz Kotanski.


Con el nombramiento de Zeller quedó atrás la polémica que duró 17 meses por la elección, de parte del gobierno de Francois Hollande, de Laurent Stefanini, de 56 años, como embajador.


La propuesta de su nombramiento fue avanzada el 5 de enero de 2015 pero la Santa Sede nunca otorgó su beneplácito. El gobierno mantuvo la designación, propiciando de facto así una pulseada diplomática subterránea.


Durante meses ninguna de las dos partes quiso ceder y se multiplicaron las declaraciones extraoficiales. El Vaticano deslizó que el plácet fue negado no tanto por la orientación sexual de la persona, sino por su activismo político público a favor de las uniones legales entre personas del mismo sexo.


Normalmente el beneplácito se otorga a cualquier embajador en un lapso no mayor de dos meses, pero en este caso la Santa Sede nunca dio una respuesta.


En abril de 2015, en el punto más alto de la rispidez bilateral, el Papa Francisco recibió en el Vaticano a Stefanini para explicarle que la decisión no era personal.


Aún así el gobierno francés mantuvo el estira y afloje durante un año más y en abril pasado designó a Stefanini como su nuevo embajador en la Unesco, organismo de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.


jlcg

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