Estados Unidos celebra hoy el Cinco de Mayo, una festividad que la comunidad mexicana aprovechó para reivindicar su identidad más allá del folclore y que estuvo marcada por el rechazo a Donald Trump, que es ya, con un discurso anti-inmigración, el inevitable candidato republicano a la Casa Blanca.

Las celebraciones a base de gastronomía típica que mexicanos y estadounidenses suelen compartir en esta fecha se vivieron bajo la sombra de Trump, cuya promesa electoral más polémica es construir un muro en la frontera sur de EU para taponar la inmigración ilegal y hacer que México lo pague.

Cada Cinco de Mayo se pone de relieve el peso de los 35 millones de estadounidenses de ascendencia mexicana, pero son los estadounidenses los que viven con más entusiasmo este día, a pesar de que se conmemora una victoria militar épica contra los franceses, para muchos aún desconocida en el país: la Batalla de Puebla.

El 5 de Mayo de 1862, en la región de Puebla, en el centro de México, las tropas mexicanas vencieron al ejército invasor de Napoleón, considerado entonces el mejor del mundo, a pesar de ser menores en número, estar mal armadas y con poco entrenamiento.

Sin embargo, entre muchos estadounidenses se extiende la creencia equivocada de que el Cinco de Mayo se celebra la independencia de México, que se consiguió el 16 de septiembre de 1810 y que constituye la auténtica fiesta nacional.

La festividad de este año tomó un especial cariz reivindicativo con declaraciones en rechazo a Trump por parte de organizaciones a favor de los latinos y políticos, como el líder de la minoría demócrata del Senado, Harry Reid.

Reid expresó su "compromiso para luchar en contra de las voces de la intolerancia que buscan dividir" y hacer que caiga en el olvido "que los mexicoamericanos ayudaron a hacer grande a este país desde el principio".

El senador hizo ese comentario en un comunicado, en referencia al eslogan de Trump "Hagamos a América (EU) grande otra vez".

También el senador demócrata Bob Menéndez se pronunció "en un momento en que la población latina enfrenta un nivel exorbitante de patrioterismo, xenofobia y retórica de odio".

Más allá de los festejos del Cinco de Mayo, Menéndez, uno de los legisladores mas comprometidos con la comunidad hispana, hizo una llamada a reconocer "las contribuciones" de la comunidad mexicana.

Desde la organización no partidista Latino Victory Fund, el presidente, Cristóbal J. Alex, lamentó "el discurso racista, anti-inmigrante, anti-latino y anti-mexicano" de Trump.

"Estamos siendo atacados. Igual que los mexicanos lucharon en 1862 para proteger a sus seres queridos y su tierra, ahora hemos de luchar de nuevo con nuestra voz y nuestro voto", instó Alex.

Con todo, la jornada se vivirá como la celebración tradicional con comida mexicana, como guacamole, tamales o tacos, en restaurantes de todo el país, con sus menús que siempre incluyen la margarita, el cóctel por excelencia.

Tal es la cantidad de alcohol que se suele ingerir en este día, que el Programa del Alcohol de la Región de Washington (WRAP, por sus siglas en inglés) ha lanzado en la capital la campaña "Conducir sobrio", que ofrecerá taxis gratuitos durante toda la noche.

Entre la sociedad civil se respira el mismo clima de reivindicación, que pide atención y respeto más allá del folclore adoptado con fines lúdicos, como es el caso de Ashley Nelcy, de 25 años, una de esas 35 millones de mexicano-estadounidenses.

Sus padres, según explicó Nelcy a Efe, abandonaron "el confort de la clase media y sus propias carreras" para brindarle una mejor educación y, tras una década en Texas, ella se dedica a preparar a universitarios que cursarán programas de posgrado.

Las raíces de Nelcy se encuentran en Nuevo León y Durango, más de 1.000 kilómetros al norte de Puebla, donde se produjo la histórica batalla, y no considera el Cinco de Mayo una fiesta propia, como sí lo es el día de la Independencia de México.

Nelcy explica el "entusiasmo" de los estadounidenses por este día por la "ignorancia" del origen de la festividad, ya que en EU apenas se estudia la historia de fuera del país, así como por el "consumismo" promovido por cerveceras y restaurantes.

Por eso, la joven mexicana anima a los estadounidenses a "aprender" sobre su país vecino e "involucrarse con la comunidad inmigrante" que es, a su parecer, "la mejor manera de celebrar la herencia cultural de un país".

El presidente Barack Obama acogerá hoy su última recepción del Cinco de Mayo en la Casa Blanca.

El Congreso rompió en 2011 la tradición de celebrar el día de la influencia mexicana en el país, a instancia del entonces presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner.

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