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Desde 2005, la organización Human Rights Watch describió a “las líneas de producción de los mataderos en los Estados Unidos como un crimen contra los derechos humanos”, afirmó la organización PETA.
“Además de ser obligados a defecar u orinar sobre sí mismos, los trabajadores de los mataderos son rasguñados y picoteados por animales que patean y arañan, y a demás son obligados a respirar aire lleno de polvo, suciedad y plumas de aves aterrorizadas que agitan sus alas”, indicó la organización en un comunicado.
Además de las denuncias de Oxfam, PETA sumó el sufrimiento al que son sometidos los animales. Aseguró que los pollos mismos pasan su vida “en establos sin ventanas que huelen a amoníaco, antes de ser colgados boca abajo para ser degollados”.
Colleen O'Brien, directora senior de PETA, agregó acerca del reporte de Oxfam sobre que a los trabajadores avícolas les niegan descansos para ir al baño que el abuso está generalizado en los mataderos.
Aclaró que PETA lo ha documentado en las granjas avícolas mencionadas en el reporte de Oxfam: en Tyson, donde reveló que los trabajadores azotaron a las aves contra grilletes y orinaron sobre la línea de sacrificio; en Perdue, donde a los pollos los dejan morir de insolación en jaulas expuestas; y en Pilgrim's Pride, donde a los trabajadores los encontraron pisoteando y pateando pollos.
“Como los trabajadores, estos animales son despojados de su dignidad y su valor intrínseco como seres vivos, para que otros puedan tener una comida fugaz de bajo costo.”
Colleen O'Brien llamó a dejar de consumir esos productos, ya que al no tener demanda, esas industrias quebrarían “y luego entonces los trabajadores tendrían la libertad de usar el baño cuando ellos quisieran”.
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