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"El cambio en Venezuela es irreversible"

En entrevista, Lilian Tintori, esposa del encarcelado opositor Leopoldo López, dice que la democracia no tiene marcha atrás
Lilian Tintori, en una imagen tomada en Caracas en 2014 (ARCHIVO EFE)
08/01/2016
03:30
José Meléndez
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Hija de un argentino —Franco Tintori— que huyó de la dictadura militar derechista que gobernó Argentina de 1976 a 1983 y esposa de un venezolano —Leopoldo López— quien es el principal preso político en el régimen izquierdista de Venezuela, Lilian Adriana Tintori Parra, de 37 años, nacida en Caracas y madre de Manuela y de Leopoldo Santiago, convirtió la defensa de los derechos humanos en su vida cotidiana.

Licenciada en educación preescolar y especialista en comunicación política, esta mujer cuyo padre falleció en 2007 tampoco dudó en acusar a los líderes del chavismo —el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el diputado Diosdado Cabello, ex presidente de la Asamblea Nacional— de cometer las más graves violaciones a los derechos humanos en los últimos años en ese país.

Tras ganar los comicios legislativos del pasado 6 de diciembre, la oposición asumió el control de la Asamblea el 5 de este mes y en fila está una ley de amnistía a 76 presos políticos, entre ellos López, detenido en febrero de 2014 y condenado en octubre de 2015 a 13 años y nueve meses de cárcel por instigación pública y otros delitos.

De todo esto habló Tintori en entrevista telefónica con EL UNIVERSAL.

¿Cuándo vio a su esposo?

—El pasado domingo. Leopoldo es una roca. Tiene dos años preso en la cárcel militar de Ramo Verde, aislado, solitario. No habla con nadie, pasa sus días y sus horas solo.

Está en una pequeña celda sin luz, aferrado a Dios, a la Virgen de Coromoto y a la de Guadalupe, y fuerte espiritualmente. [El miércoles] hablé por teléfono con él y está contento, orgulloso. Lo dejan llamar pocos minutos y los militares cortan la llamada. El trato es de tortura e inhumano, pero va a aguantar lo que tenga que aguantar y siente lo que sentimos los venezolanos: el cambio empezó, es irreversible, sin riesgo de retroceso y se inició el rescate de la democracia en Venezuela. El sistema fracasó y tiene al país en crisis.

¿Teme que Maduro y Cabello detengan el proceso?

—Ningún temor. Pido a “maduristas” y a chavistas que reflexionen. Tienen que saber perder y perdieron porque destrozaron a un país que hoy a gritos pide cambios y deben aceptarlos. Han hecho trampa por muchos años y se acabó: inició el cambio.

Es difícil para ellos con más de 16 años de gobernar de forma autoritaria, acostumbrados a oír sólo lo que ellos quieren oír, no a escuchar otras maneras de pensar ni a ver a un parlamento en democracia. Por eso se salen [de la Asamblea]. No aguantan escuchar otra forma de pensar. Los instamos a que se queden en el parlamento, al diálogo y la reconciliación.

¿A quién le teme más, a Maduro o a Cabello?

—Ambos son muy crueles. Viví un allanamiento a mi casa con armas largas en manos de Cabello, quien me dijo allí que Leopoldo era inocente pero que se lo tenía que llevar por un tema político. Cabello ha mandado a desnudarme a mí en Ramo Verde y ordena grabar a Leopoldo y a mis hijos, para luego difamarlos en la televisora del Estado. Es una persona cruel e inhumana, sin ningún respeto a los derechos humanos, al igual que Maduro. La represión brutal en Venezuela en los últimos años es del régimen que lidera Maduro, principal responsable de permitir torturas, encarcelamientos, de tener presos políticos, del desastre económico. Peligrosos son los que no escuchan al pueblo ni respetan la voluntad popular.

¿Qué actitud debe asumir la comunidad internacional?

—Un país en dictadura no sale de la dictadura sin ayuda de la comunidad internacional, a la que le pido siga vigilante en Venezuela. Por eso, agradezco el apoyo de mujeres y familiares de desaparecidos en México y les pido fuerza, porque sé que están pasando por momentos difíciles.

Estamos con ustedes. Los derechos humanos nos tienen que unir cada día más. No podemos permitir que esto nunca más pase en nuestros países. Los líderes de México se deben pronunciar contundentemente sobre la libertad de los presos políticos y el rescate de la democracia en Venezuela. Si no se pronuncian, son cómplices de un sistema que viola los derechos humanos.

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