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Washington.— Como en una novela policiaca por entregas, los medios masivos de comunicación en EU intentaban realizar ayer el retrato hablado de Vester Lee Flanagan, el hombre de 41 años que asesinó a dos de sus antiguos colegas periodistas en Moneta, Viginia, cuando hacían una entrevista en vivo.
De acuerdo con antiguos compañeros y jefes, Flanagan vivía en estado de “paranoia permanente” y se sentía “perseguido” por motivos de sexo y raza. “En febrero de 2013, cuando se decidió rescindir su contrato, tuvimos que llamar a la policía para que abandonara las instalaciones del canal”, narró Jeff Marks, gerente general de la cadena de noticias local WDBJ7.
“Cuando estaba abandonando el edificio, le entregó una cruz de madera al director de noticias y le dijo: ‘La vas a necesitar’. Cuando se cruzó con Adam Ward [el camarógrafo al que Flanagan asesinó el miércoles] le lanzó un insulto”, añadió Marks al ofrecer un breve resumen de la pesadilla que vivió la gerencia del canal y los colegas de Vester Lee Flanagan mientras éste colaboró con la empresa.
Luego, Flanagan intentó conseguir trabajo en una cadena de noticias de Filadelfia. Sin embargo, se quejó de que sus antiguos jefes en Virginia desaconsejaron su contratación.
Casi año y medio después de su despido y después de una demanda judicial “por acoso y discriminación” que no le favoreció, Flanagan, quien usó el nombre de Bryce Williams como reportero y presentador de tv, reapareció armado con una pistola Glock 9 milímetros para ejecutar a Ward y a la reportera Alison Parker.
En un fax de 23 páginas enviado a la cadena ABC, firmado por Bryce Williams, éste se quejó de que durante mucho tiempo fue discriminado “por el hecho de ser negro y gay”. Y añadió: “Parecerá que estoy enojado. Y, sí, y creo que tengo todo el derecho a estar enojado. Y cuando abandone este mundo, la única emoción que quiero sentir es paz”. Tras dar muerte a sus compañeros, Flanagan se quitó la vida.
En el texto, Flanagan expresa su admiración por Seung-Hui-Cho, quien mató a 32 personas en el Tecnológico de Virginia en 2007. Y confiesa que la masacre del 17 de junio en Charleston, Carolina del Sur, “fue el punto culminante de una ira que ha crecido a lo largo del tiempo. He sido un barril de pólvora humano mucho tiempo... esperando hacer ¡BOOM!”.
La policía dijo que una revisión del departamento del asesino, donde había una cama sin sábanas y una cocina desordenada, dejaba ver que se trataba de un hombre solitario que vivía de forma austera y caótica.
“Es muy posible que nunca terminemos de entender la mente de este individuo. Pero lo que sí sabemos es que tenía las peores intenciones y que se han encontrado en su coche y
su apartamento más munición que pudo haber utilizado antes de ser detenido y cometido suicidio”, aseguró el gobernador de Virginia, Terry McAuliffe, luego de un breve encuentro con los familiares y colegas de los dos periodistas asesinados.
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