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Centroamérica, nada qué festejar

Pese a que las legislaciones de los países de la región contemplan beneficios por maternidad, en la práctica lo que prevalece son la discriminación, el acoso y los despidos
Un niño descansa en el hombro de su madre, durante una procesión en Semana Santa, en Antigua, Guatemala. Expertos alertan de que en este país, como en otros de Centroamérica, no se respetan los derechos maternos (ARCHIVO / AP)
09/05/2015
06:24
José Meléndez / corresponsal
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Aunque las legislaciones laborales de Centroamérica contemplan otorgar beneficios de maternidad en los periodos de embarazo y posparto para tratar de facilitar las actividades de las mujeres y de sus familias, la realidad es que millones de madres centroamericanas son discriminadas, acosadas y castigadas por sus patronos en etapas pre y posnatales.

Los beneficios de maternidad, que a veces sirven para la propaganda electoral, se quedan en el papel. Pese a que en Costa Rica hay mayor rigurosidad, también ocurren irregularidades.

Con variantes entre una y otra nación, los códigos laborales del área permiten que una mujer se ausente hasta 84 días del trabajo en sus periodos pre y posnatal, otorgan permisos diarios de lactancia tras retornar a su empleo y, salvo causa justificada, impiden el despido, reafirman el derecho a la inamovilidad para las que están en gestación o fase de alimentación mamaria y establecen servicios de guardería, entre otros beneficios.

“Hay un déficit en el cumplimiento de las leyes”, denunció Hilda Morales, procuradora adjunta de la estatal Procuraduría de los Derechos Humanos de Guatemala. “Está regulada la inamovilidad en el empleo para las trabajadoras, pero hay muchos despidos sin permiso de un juez. Las madres piden su reinstalación y se pasan más de dos años para que un juez la ordene”, dijo a EL UNIVERSAL.

“Las guarderías son sólo una mención formal en la ley, porque muy pocas empresas tienen este servicio. Las mujeres tienen que abandonar el empleo o buscar una familia que cuiden a niños y niñas mientras ellas trabajan”, añadió, al mencionar que prolifera la irresponsabilidad paterna. “Se sigue pensando que las madres son las únicas responsables de la crianza de los hijos”, lamentó.

Los incumplimientos de los beneficios son comunes en una zona en la que varían las fechas de celebración del Día de las Madres. Guatemala y El Salvador lo recuerdan cada 10 de mayo, Honduras lo conmemora el segundo domingo de este mes —que este año coincidió con el 10 de mayo—, mientras que Nicaragua el 30 de mayo, en Costa Rica el 15 de agosto y en Panamá el 8 de diciembre.

“Sufrimos una ola de violencia que trasciende a las mujeres. No tenemos nada que celebrar en El Salvador”, adujo la salvadoreña Griselda Mata, jefa de Comunicaciones de Las Dignas, organización no estatal de ese país que monitorea a la población femenina. “Hay un atropello total de los derechos laborales y económicos de las mujeres. Las madres enfrentan todo tipo de esclavitud y de explotación en sus trabajos”, acusó.

Nicaragua sufre una crisis similar. “En muchas empresas las despiden de inmediato cuando se dan cuenta de que están embarazadas. Por eso, hay empresas que contratan sólo a hombres”, narró a este diario la nicaragüense Reina Rodríguez, jerarca de la Red de Mujeres Contra la Violencia, grupo no estatal de Managua.

La Defensoría de los Habitantes de Costa Rica ha denunciado que en centros de salud costarricenses se negó atención prenatal a migrantes irregulares nicaragüenses. Es una situación “recurrente”, subrayó, aunque la situación de la seguridad social para las madres costarricenses es menos grave que en los demás países.

Hondureñas, salvadoreñas y guatemaltecas están sometidas a un mayor escenario de violencia, en una región donde, a decir de la hondureña Migdonia Ayestas, directora del Observatorio de la Violencia, de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Honduras, no se reconoce tanto la importancia de la maternidad. “Las empresas, por ejemplo, creen que las horas que conceden para la lactancia es una pérdida de tiempo”, señaló, para luego añadir: “Como tampoco hay empleo digno, ¿cómo mantener hijos e hijas con salarios precarios?”

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